Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

martes, 16 de septiembre de 2008

Regresar


Casi siempre los humanos volvemos a los sitios ya conocidos. Regresar significa retroceso, reaparición, retorno… Por ejemplo el retroceso, si hablamos de un arma de fuego, es el movimiento brusco y hacia atrás que hace esta al ser disparada. Decimos que algo reaparece cuando vuelve a aparecer o a mostrarse tras su ocultación. Si retornamos, volvemos al lugar o a la situación en que ya estuvimos.

El regreso, por lo tanto, tiene mucho que ver con la involución, con lo ya aprendido. Regresar nos permite renombrar cosas ya sabidas, recuperar otras quizás olvidadas, completar historias aún abiertas...

Estos días, las noticias que los medios de comunicación transmiten sobre la situación política en Bolivia, me recuerdan el golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Allende en Chile el 11 de septiembre de 1973. Entonces la CIA apoyó el levantamiento militar. Hoy la administración norteamericana, vuelve a estar impunemente detrás, moviendo los hilos golpistas contra el presidente Evo Morales.

Otro ejemplo. La recuperación de la memoria histórica de una triste y lúgubre etapa de nuestro país: la Guerra Civil y el franquismo. La memoria histórica, término de reciente acuñación, elevado a Ley, permitirá -entre otras cosas-, a los familiares, reclamar y exhumar los cadáveres de sus seres queridos, asesinados por el bando franquista de forma sumaria, sin juicio previo, y dados oficialmente por desaparecidos.

En estos ejemplos el pasado conocido nos vuelve a aparecer como una amarga experiencia, en un caso para renombrar algo conocido, y en el otro, como la parte de una historia pendiente de escribir y rematar. Ambos son procesos de dimensión global, con vida propia y finales relativamente imaginables.

La historia personal, la de cada uno de nosotros, es un continuo ir y venir a la búsqueda de aquellas cosas que completan el dibujo que todos los días trazamos, el de nuestra vida. Regresamos por ver un paisaje conocido, a comprobar el estado de las formas, de los relieves, de los colores. Regresamos a paladear sabores únicos ya degustados. A encontrarnos con los amigos, a recordar experiencias vividas y proyectar nuevas. Regresamos para evidenciar el paso del tiempo y cómo con tozudez queremos en él dejar nuestra huella, un gesto, una obra, una palabra. Necesitamos regresar para probar que todo a nuestro alrededor cambia y poder explicar que los hijos de los demás crecen y maduran como los nuestros.

domingo, 31 de agosto de 2008

Vuelvo a caminar...


Lo hago, pero no por la cintura cósmica del Sur, como entona Mercedes Sosa en Canción con todos, sino por la arena de la playa mediterránea, en la que después de más de dos meses he dado los primeros paseos largos, distintos a los habituales dentro de casa, los pasillos y salas de espera del hospital o para entrar y salir de la piscina. El/la que me haya visto habrá pensado que me ha dado un telele. Me cuesta mantener la línea recta, doy tumbos, piso con inseguridad y además me duelen los condenados talones, un dolor profundo, nervioso, similar al ciático. La jodida pierna derecha ha mejorado bastante, el hormigueo y el entumecimiento van desapareciendo poco a poco.

No me gusta la playa levantina, ni casi la de ninguna costa… No es para mí eso de estar tumbado en la arena, una vuelta, otra y sucesivas, van pasando las horas y te vas torrando a fuego lento. Y si me apuras tampoco la tumbona y la sombrilla, sobao, viendo las olas, al vecino de al lado, a los paseantes o dedicándote a la lectura distraída.

La playa de Xeraco, entre Tavernes de la Valldigna y Gandia, hace cuarenta años seguramente no la conocía ni el Tato. Algún avispado puso el ojo inmobiliario en ella y hoy es una franja de costa de dos kilómetros o más construida y una anchura de tres calles, donde veranean gentes del país, chés principalmente y algún manchego de Cuenca y Albacete, relativamente cercanas. Los guiris son aves extrañas, tan extrañas que cuando escuchas algún vous-vous o attenti, te sorprendes, aunque para pasmo el valenciá, lo habla hasta el apuntador.

Estos días de paseo en la arena, de más tranquilidad todavía de la que gozo últimamente, de buenas comidas y compaña, de escapada al puerto interior de L´Albufera, El Palmar, que casi no aparece en los mapas, y desde donde hemos dado un paseo en barca por el famoso, deteriorado y amenazado humedal; de visita al Mercat antiguo de Valencia y de degustación de unas clóchinas en Casa Pilar, muy cerca del mercado, me han resonado en la cabeza palabras sueltas de la canción: viento y luz, piel sobre piel, río en la sangre, voces, manos, esperanza…

El próximo fin de semana, como le he cogido gustillo, me vuelvo a ir, todo sea esta vez por degustar unas chuletillas de cordero lechal, de las de hueso fino, asadas en las leves ascuas de unos sarmientos y departir con viejos amigos en un pueblo casi perdido de la Sierra de Altomira, en Cuenca, pero tan rotundo como su nombre: Mazarulleque.

sábado, 30 de agosto de 2008

sábado, 23 de agosto de 2008

jueves, 7 de agosto de 2008

¡ Uf !


Pasada la que llaman la semana del moro, la que coincide con la festividad de Santiago, que suele ser la mas severa en temperaturas y canícula por estos lares, y que este año no ha sido tan exagerada como en otras ocasiones, nadie se esperaba un arranque del mes de agosto con tanto brío calorífico como hemos tenido en los dos últimos días. Son jornadas en las que a media mañana el termómetro ya está situado en más de treinta grados, el calor es insoportable, no sabes dónde meterte… Pasado el mediodía, después de haberte refrescado en la piscina o con la manguera, a la sombra, en la terraza o en el patio, empiezas a notar una brisa caliente, que sopla a ráfagas, pero con intensidad, es el viento africano que llaman, y que según los meteorólogos proviene de bolsas de aire que penetran desde África en el interior de la Meseta sur. Antesdeayer -dicen- alcanzamos los 42º grados centígrados, récord disputado con otras provincias, que como Toledo, también estaban en alerta naranja: Madrid, Ciudad Real, Jaén y Córdoba.

Hasta en estos pequeños detalles insignificantes te vas dando cuenta de cómo cambian las cosas en lo que a climatología se refiere. De siempre se ha hablado de Ecija, la sartén de Andalucía, como el sitio de más calor en verano. ¿Quién se acuerda ya de Ecija? Nada, nada, la realidad en lo que a subida de mercurio se refiere se va desplazando hacia el norte. Las hordas infernales suben, suben, tropiezan con el Sistema Central que actúa de barrera, rebotan y a dar vueltas se ha dicho y joder la pavana.

En ello seguramente también influye la creciente degradación y falta de caudal de los ríos. En nuestro caso, el Tajo, el más largo de la península, con recorrido de este a oeste, está enfermo y si nadie lo remedia tocado de muerte. En otro tiempo los ríos actuaban suavizando las temperaturas, aportando humedad y refrescando el ambiente. El Tajo en esta época discurre agonizante, sin apenas caudal, con mucho menos del que llaman mínimo ecológico, que debería ser al menos un 10% del caudal medio histórico de la cuenca y, con el cual poder mantener las condiciones naturales y garantizar el desarrollo de la vida fluvial.

Las inadmisibles políticas de trasvases, las captaciones para el riego de cultivos insostenibles medioambientalmente con aportes cercanos a los 10.000 m3 por hectárea, las extracciones de áridos, los vertidos sin depurar, etc., han hecho del río una cloaca, provocando que más de la mitad de las especies que lo habitaban y su entorno hallan desaparecido, que el enfangado de fondos anule la capacidad biológica del agua…

“Mientras no sepamos cuanto lo necesitamos no seremos capaces de recuperarlo. Somos hijos del Río, pero el futuro del Río depende de nosotros. Y con un río sin futuro no tendremos futuro nosotros, ni nuestros hijos”.

sábado, 26 de julio de 2008

Hasta la próxima


Ayer tuve la oportunidad de compartir mesa, charla y unas horas con algunos compañeros y compañeras de trabajo de Toledo y Alcázar de San Juan que vinieron a verme al pueblo. Comimos en la piscina paella, conejo y cochifrito. El buen vino, con el que sólo mojé los labios un par de veces, lo trajo Santi, uno de los entendidos de la casa en la materia, que estaba a mi lado e insistió que lo probara y diera opinión. Buena como siempre la elección.

Nos juntamos unos diecisiete, despachamos bien la pitanza porque a esas horas tardías el hambre aprieta, y después de los postres y cafés, quien quiso se dio un chapuzón en las aguas templadas de la piscina, que por ser feriado el día en Madrid, estaba más llena de personal de lo habitual, sobre todo chiquillería y mozalbetes peleones.

De este tipo de piscinas y aglomeraciones siempre he huido como de la pólvora. Ahora llevo unas semanas que no falto a la cita diaria, incluido fines de semanas pero a horas en las que hay poca gente. El agua me espabila, me tonifica, y las tablas de ejercicios que hago dentro de ella (caminar, estiramientos, giros…) me ayudan mucho a recuperar la movilidad perdida tras el mes de hospitalización y a soltar el agarrotamiento muscular.

Todos y todas coinciden en que estoy mucho mejor de aspecto. En unos casos comparando con la última vez que me vieron en Navidad, y los demás, en relación al mes de mayo. Es así, estoy recuperándome poco a poco, mejorando día a día. He ganado peso y además las noticias médicas, salvo por la afección del sistema neurológico periférico tocado también por la quimio, son buenas.

Encontrarnos así, hablar de todo un poco y de nada, recordar acontecimientos pasados, hacer confidencias y algún que otro chascarrillo, repasar lo de ahora y lo venidero, para mí y seguro que para el resto, es gratificante. Las veces que han ocurrido estas reuniones, algunas desde el inicio de la enfermedad, me han venido moralmente muy bien, ya que aparte del apoyo y solidaridad que recibes, entras en una dimensión distinta a la pura relación de tipo laboral que has mantenido habitualmente con los compañeros y compañeras. Es importante, siempre que se pueda, claro, que las empresas se vayan dando cuenta de ello como así ocurre. Detrás de los planes estratégicos, de actuación, objetivos, tareas, viajes, el día a día… hay personas a las que les vienen muy bien este tipo de actividades u otras similares.

Cuando doy las gracias por ello, por el constante apoyo que me llega en la lucha contra la enfermedad, no me pongo ñoño ni es síntoma de debilidad, creo que es un simple gesto de correspondencia a lo que recibo. Para vosotros que estáis conmigo: Andrés, Paqui, Ana Mª, Fran, Jennifer, José Luis, Juan Miguel, Sergio, Raquel, Cristina, Susana, Santiago, Pedro, Enrique, Alicia, Bienvenido…, deciros que es un placer teneros como compañeros y algo amigos. Para terminar y no resultar pesado, la guinda de mano de la madraza Alicia: “Nos vamos a acostar, que los invitados se quieren ir”.

martes, 22 de julio de 2008

El mago del ladrillo


Por este artículo, publicado en una revista de la asamblea de Izquierda Unida (IU) de Seseña (Toledo), la titular del juzgado número 4 de Illescas (Toledo) reclama al alcalde y a cuatro ex concejales de la formación política una fianza de 133.333 euros debido a la querella presentada por el constructor, Francisco Hernando, conocido como 'El Pocero', solicitando el embargo de los bienes particulares y cuentas de las mencionadas personas:

“A semejanza de lo que ocurre en el resto de España, donde se está construyendo un tercio de toda la vivienda nueva de Europa, en Seseña ha fijado sus ojos de águila un mago del ladrillo.

Y tiene explicación si convenimos que Seseña posee una buena comunicación por carretera, un amplio término municipal y un pequeño grupo de políticos de principios débiles y moldeables. Características todas ellas que, en conjunto, reproducen el hábitat ideal para llevar a cabo negocios inmobiliarios en breves plazos de ejecución. Dinero rápido en sencilla mezcla con ningún escrúpulo y apoyo de altas instancias políticas y financieras.

El esquema de trabajo de estos magos del ladrillo empieza a ser conocido con asuntos tales como el caso Marbella; buscan suelo barato, rústico o zona verde, controlan los poderes políticos para que aprueben y recalifiquen según sus necesidades, compran voluntades ofreciendo mucho trabajo en el entorno y cuando terminan, más pronto que tarde, se marchan a la búsqueda de un nuevo lugar, dejando en su camino: un ingente cúmulo de despropósitos urbanísticos, medioambientales, sociales, de resolución costosa y difícil que siempre corresponde a otros gestionar y a los nuevos vecinos padecer: La corrupción política y personal que genera desconfianza en el futuro, el trabajo en precario y temporal que deja un grosero rastro de accidentes laborales, el negocio inmobiliario que facilita el mercado de dinero negro, la falta de servicios, la desestructuración social de los pueblos, entre otros.

Ese panorama se repite allí donde estos virtuosos magos del ladrillo ponen su objetivo y Seseña ha sido seleccionado: El Quiñón, Residencial Francisco Hernando, núcleo separado por cuatro kilómetros del casco urbano y con 13.000 viviendas en altura de 10 pisos, 75 viviendas por hectárea cuando nuestra media es de 30, sin compromisos firmes de la Administración Regional para dotaciones y equipamientos, es prueba fehaciente de lo que decimos.

Pero se ha encontrado el mago resistencias en Seseña y por serie inesperadas, de más difícil resolución. Su primer problema es el gobierno municipal, y reconocemos que sabe cómo manejarse utilizando dos métodos familiares en su trayectoria empresarial: la compra de votos, de voluntades políticas y la utilización descarada de sus medios de comunicación particulares. Los políticos y vecinos de Boadilla del Monte y Villaviciosa de Odón saben a qué nos referimos.

En Seseña compra los votos más fáciles: dos concejales y un familiar directo del portavoz de una parte de la oposición están en la nómina de ONDE 2000, su Empresa de construcción. Al resto les apoya con descaro en su camino hacia las próximas elecciones. Reconozcamos también su falta de imaginación. En los medios de comunicación tiene planes de futuro: radio y televisión y realidades que ya utiliza: su periódico La Voz de La Sagra, en el que podemos comprobar que no existe la voz del Alcalde o del gobierno municipal en las crónicas de los plenos o en las entrevistas a políticos locales, simplemente se excluye por censura interesada.

Y su segundo problema es el grupo político que forma el gobierno municipal: Izquierda Unida, a quienes sabe que no es posible comprar o moldear. Desconoce este mago del ladrillo la realidad de nuestro grupo político y cabe hoy descubrirle, para que se instruya, que nuestro método de funcionamiento interno impide a ningún cargo de IU decidir distinto a lo que acuerda la Asamblea, cabe decirle que las decisiones (acertadas o no) se toman por el colectivo y que no sirve acosar a nuestros alcaldes y concejales en la búsqueda de su mejor manejo, simplemente porque los cargos públicos de IU sólo son manejados por las y no caben por tanto compras ni oscuros tratos en su recorrido y su gestión.

Y nos quiere convencer con su prensa interesada, su Voz en La Sagra, que nuestro alcalde en Seseña engaña a su Asamblea al votar en contra del desarrollo urbanístico del Quiñón y acto seguido, dice su Voz, agiliza su gestión en la Consejería correspondiente. El Quiñón se aprobó, esto si lo sabe, con los votos sumados del PP y PSOE, felizmente ahora en la oposición.

Y hay que decir que la apuesta urbanística del gobierno municipal de IU en Seseña sigue siendo firme, hasta ahora, en esta legislatura no se ha recalificado ni un solo metro de suelo en todo el término de Seseña y los planes, las directrices urbanísticas en las que estamos trabajando, habrán de servir para contener, más que para crecer, con el objetivo conocido de unir todas las áreas urbanas ahora dispersas, Seseña, Seseña Nueva, Vallegrande,...

Y ahora, además, gracias al abracadabra del mago del ladrillo y sus colaboradores, habrá que contar con los nuevos vecinos del Quiñón. Bienvenidos todos. ¡El mago, no!”

http://sebasmartinrecio.blogspot.com/

miércoles, 16 de julio de 2008

Retroceder más de un siglo, la Directiva indigna


El pasado 9 de junio, los ministros de Trabajo de la Unión Europea, sin ningún voto en contra, aprobaron la propuesta de modificación de la actual Directiva sobre ordenación del tiempo de trabajo, que ahora deberá pasar por el Parlamento Europeo para su aprobación definitiva. La modificación de la directiva autoriza a los Estados miembro a cambiar sus leyes para permitir alargar la jornada semanal de trabajo hasta las 60 horas (o 65 en el caso de colectivos como el sanitario o bomberos, los descansos dejan de considerarse tiempo de trabajo). Como el límite de las 60 horas es, además, una media trimestral, la jornada real podría prolongarse hasta las 78 horas semanales (en una semana determinada). En el caso de contratos de menos de 10 semanas, no habrá ni siquiera estas “limitaciones”.
La Directiva también permite fijar por ley que la jornada semanal “normal” (de hasta 48 horas) sea considerada como una “media anual”, de manera que el trabajador estaria permanentemente a disposición de la empresa y que las horas extras, festivos…, pasarían a ser consideradas como horas ordinarias. Este brutal atropello quieren llevarlo a cabo, además, mediante acuerdos individuales trabajador-empresa, al margen de los convenios colectivos y la representación sindical de los trabajadores, atancando una de las mayores conquistas de la lucha de los trabajadores y trabajadoras: su derecho a la representación y a la negociación colectiva, lo que flagrantemente vulnera el derecho constitucional español.
En 1919, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), después de una larga lucha del movimiento obrero internacional por las 8 horas diarias, oficializó la jornada máxima de 48 horas. Ahora, incomprensiblemente, la Unión Europea, quiere que el mundo laboral, retroceda más de un siglo, mediante la instauración de jornadas “legales” de 10 a 12 horas y seis dias por semana. Estas “cabezas pensantes” son las mismas que quieren alargar la edad de jubilación a los 70 años, minimizar e ir acabando con las conquistas sociales y ahondar en la senda de la privatización de los servicios públicos. La gris y burócrata Unión Europea, la mayor parte de los gobiernos europeos (derecha, laboristas ingleses, socialdemocracia alemana, etc.), como ya lo ha hecho en otros asuntos y materias, demuestran una vez más estar al dictado de los intereses del gran capital europeo, señalando amenazadoramente el destino que espera a los trabajadores y a los sectores populares.
En esta tesitura no es de extrañar que Irlanda hayan dicho NO al Tratado de Lisboa, como antes Francia y Holanda, a la propuesta de Constitución neoliberal y antisocial. El actual gobierno de España ha dicho que no es de su gusto la Directiva, pero no quiso votar en contra de la propuesta en la reunión de ministros europeos. El Gobierno Zapatero y los europarlamentarios españoles deberían mostrar, sin paliativos, un rechazo y repudio inmediato a esta Directiva que nos quiere hacer retroceder en la historia e hipoteca el futuro laboral de las nuevas generaciones.

lunes, 14 de julio de 2008

El plantador de dátiles


En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo ELIAHU de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras. Su vecino HAKIM, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a ELIAHU transpirando, mientras parecía cavar en la arena.

- Que tal anciano? La paz sea contigo.
- Contigo- contesto ELIAHU sin dejar su tarea.
- Que haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
- Siembro- contesto el viejo.
- Que siembras aquí, ELIAHU?
- Dátiles -respondió ELIAHU mientras señalaba a su alrededor el palmar.
- Dátiles!!!- repitió el recién llegado, y cerro los ojos como quien escucha la mayor estupidez.
- El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
- No debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...
- Dime, amigo: Cuantos años tienes?
- No se... sesenta, setenta, ochenta, no se... lo he olvidado... pero eso que importa?
- Mira amigo, las datileras tardan mas de 50 años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojala vivas hasta los 101 años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.
-Mira Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
-Me has dado una gran lección, ELIAHU, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste - y diciendo esto, HAKIM le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.
-Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseche una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.
-Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague esta lección con otra bolsa de monedas.
- Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas-: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseche no solo una, sino dos veces.
- Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...

Cuento: Jorge Bucay, Déjame que te cuente. De un cuento sefardí de Leo Rothen's Jewish Treasury.

viernes, 4 de julio de 2008

El precio del petróleo y lo que pagamos


Comparativa del precio del barril de petróleo y precio del litro de gasóleo

Año 2000

Cambio U.S. Dólar $ - Euro €: 1,2
Precio barril de petróleo: 60 $ = 72,00 €
Precio de 1 litro de gasóleo: 0,65 €/Lt.

2 de Junio de 2008

Cambio U.S. Dólar $ - Euro €: 0,643
Precio barril de petróleo: 125,57 $ = 80,74€
Precio de 1 litro de gasóleo: 1,308 €/Lt

Subida precio del barril de petróleo de 72,00 € a 80,74 € = 11,21 %
Subida precio del litro de gasóleo de 0,65 € a 1,308 € = 100,12 %

Algunos enlaces con noticias de interés sobre el asunto:





Curso básico de Bolsa


Una vez llegó al pueblo un señor muy bien vestido, se instaló en el único hotel que había y puso un aviso en la única página del periódico local, que estaba dispuesto a comprar cada mono que le trajeran por 10 €.


Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos. El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a 10 € cada uno sin chistar.


Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció 20 € por cada mono y los campesinos corrieron otra vez al bosque.


Nuevamente fueron mermando los monos y el hombre elevó la oferta a 25 €, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.


Llegado a este punto, el hombre ofreció 50 € por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejó a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos.
Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:


- Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por 35 € y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por 50 € cada uno.


Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula y esperaron el regreso del 'jefe'.

Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros de toda la vida.


Ahora ya tienen ustedes una noción bien clara de como funciona el Mercado de Valores y la Bolsa.

¡ VERGUENZA !






















miércoles, 2 de julio de 2008

Relatos de juventud


La pepita de manzana

La maciza mesa formaba un todo uniforme. El viejo mantel amarillo y blanco pendía de cada esquina con formas redondeadas y dobleces. Sobre él quedaban algunos restos de la comida: migajas de pan, tres servilletas en sus respectivas argollas amarilla, rosa y blanca, y otras cosas sin importancia.

Ahora en la sobremesa vendría el café, y tal vez algo de conversación, o solamente revolverían lentamente con las cucharas, evitando con movimientos pausados, el derrame de las tazas colmadas.
Seguramente los tres intercambiarían miradas de indiferencia, de lástima por una juventud perdida y una madurez aún más, y se sumergirían en los recuerdos de una guerra pasada, en los años difíciles del contrabando en los que se amasó una pequeña fortuna, en la clandestinidad, o simplemente en nada.

Más tarde la madre se levantaría a fregar la vajilla, mientras los otros, seguirían sumidos en sus pensamientos. Para Ivan aquel día lluvioso y gris las cosas no habían transcurrido como de costumbre, había algo raro en el ambiente. Permanecía ensimismado revolviendo lentamente la pequeña taza. Enfrente, su padre, intentando hacer algo sin conseguirlo. Desde la cocina se oía el tintinear suave y otras veces violento de la vajilla, que se confundía con el chorro de agua que caía sobre el fregadero.

Ivan tomó lentamente la taza, sorbió un trago de cortadito y volvió a depositarlo sobre el platillo. Por el pasillo se oyeron los pasos arrastrados de su madre que regresaba de la cocina. Supuso enseguida la escena que se avecinaba, la canción de todos los días, le recriminaría por volver a manchar el mantel: ¡Podrías tener un poco más de cuidado!. Iván callaría por respuesta.

Para evitar nuevas manchas la madre retiró el mantel, levantó la taza y volvió a ponerla sobre el hule multicolor que cubría la mesa. En ese movimiento Ivan creyó ver caer algo en el interior de la taza y preguntó:
- ¿Qué ha sido eso?,
- ¡De qué me hablas!, respondió cortantemente la madre.

No conforme, sondeó con la cucharilla el fondo de la tacita. Nada. Por fin se decidió acabar de otro sorbo el cortadito, y pudo comprobar que en el fondo de ella, quedaban restos de azúcar y una pepita de manzana que antes no estaba. Se sentía confuso, por su mente en segundos pasaron escenas de películas de espías e intriga, de envenenamientos, de las comidas del cuartel en período de instrucción militar a las que se sospechaba añadían algo para mantener a la tropa tranquila…

Rápidamente se levantó y dirigió sus pasos hacia la cocina. Necesitaba una explicación. Para él ninguno de los comentarios recibidos por parte de su madre eran convincentes: que si podía haber caído de un plato, de una manga a la que se hubiese adherido… Ella no disponía de más argumentos. Además empezaba a preocuparse por la actitud que mostraba su hijo, que muy alterado, exigía cuentas de algo tan banal. En un momento de la situación cometió el error de decirle a su hijo:
- ¡Fanático, eso es lo que eres!. No se puede juzgar a tu madre como lo estás haciendo por una tontería.
- ¡Y tú mentirosa!, le espetó Ivan.

Ella aún más inquieta comprobó que su hijo estaba colérico y su cuerpo en tensión. Temía que en cualquier momento iba a suceder algo desagradable, como así ocurrió. Su hijo iracundo se abalanzó sobre su diminuta y flácida figura, sintió como unos gruesos dedos apretaban su cuello y la asfixiaban. Tras un violento zarandeo su cuerpo, que en su juventud había sido de armoniosas líneas, caía sin fuerzas al suelo.

En su cuello rugoso quedaron las huellas del estrangulamiento; la cara inicialmente embotada de sangre dio paso a un color blanquecino; los ojos desaparecieron, huyeron, permaneciendo en blanco, desmesuradamente abiertos y hundidos.

Con la mirada fija en algo y de rodillas sobre el grasiento suelo de la cocina fue sorprendido por su madre:
- ¿Qué es lo que haces? ¡Imbécil! Levántate del suelo…
- Nada, buscaba…, balbuceo Ivan, que enseguida volvería a ser el estúpido y a la rutina de siempre.

martes, 24 de junio de 2008

sábado, 21 de junio de 2008

Bono contra los mayores


En el año 2003 el sempiterno expresidente de Castilla-La Mancha, y ahora Presidente del Congreso de los Diputados –Cortes como seguramente a él le gusta denominarlas-, editaba, se supone que costeado de su bolsillo o por el partido, un libro con texto propio y a todo color titulado “Bono con todos”. Este instrumento de agitación y propaganda electoral, repartido casa a casa, pretendía en pleno ruido electoral autonómico demostrar la cercanía del gran timonel populista con la ciudadanía y su profundo sentir hacia los problemas y expectativas de los castellanos-manchegos.

Así en papel, y también en imágenes repetidas hasta la saciedad en la alienante televisión autonómica, Bono aparecía “con todos”, entre otros: los pastores, los agricultores, las monjitas, los agentes medioambientales, los trabajadores sanitarios, las amas de casa, los que dejan la droga, los niños, la tercera edad, etc., etc. Todo un ejemplo de amabilidad, cercanía y simpatía en un animal político que ha procurado medir sus pasos, ávido de poder, algunas veces caprichoso, muy bien arropado, intransigente con sus contrincantes…, pero que tiene su larga carrera trufada de grandes patinazos, algunos cómicos e hilarantes, y otros más serios y “heroicos” como entregar medallas a cardenales defensores del franquismo o pasear fascistas por el paseo de la Castellana de Madrid.

El último que ha protagonizado hace unos días con motivo de una recepción en el Congreso de los Diputados a unos trescientos expresos republicanos y antifranquistas es triste y patético, impropio e indigno de un político de su supuesta ideología y posición. La condena tajante que hizo el Sr. Bono hacia uno de los presentes que exhibió la bandera tricolor y a los vítores a la República que ello propició ("Con la misma fuerza con la que estoy defendiendo lo que pienso, en esta casa son invitados del Congreso de los Diputados y de la legalidad, y la legalidad es la que marca la Constitución y no otra, y por tanto no puedo aceptar manifestaciones que no son legales en este momento"), es una incongruencia, una falta de respeto a la legalidad y un absoluto desprecio a los expresos y familiares allí invitados precisamente por su historia de lucha, dolor y sufrimiento, por defender la legalidad republicana y las libertades democráticas.

El Sr. Bono debería saber que exhibir la enseña republicana no es delito, y que además, la libertad ideológica y de expresión están amparadas por la Constitución, existiendo también una sentencia de la Sección Novena de la Sala de Lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, de fecha 15 de diciembre de 2003, que desestima una resolución del Ayuntamiento de Torrelodones (Madrid), que ordenó retirar la enseña tricolor de un chiringuito montado durante las fiestas patronales de julio de 2002.
El tribunal estimó que la citada resolución municipal fue "contraria al ordenamiento jurídico, en cuanto vulnera los derechos fundamentales previstos en los artículos 16.1 y 20.1,a de la Constitución Española".

Si el viejo profesor Tierno Galván levantara la cabeza no le quedaría seguramente otra opción que echar pestes y avergonzarse del comportamiento de su entonces aventajado discípulo.

martes, 17 de junio de 2008

Viejos dinosaurios

En el mes de mayo y coincidiendo con el ingreso he tenido la desgracia de conocer a dos de ellos: Esteve Alderete y Vázquez, alguno de los cuales está considerado, sorprendentemente, como verdadera eminencia.
A ellos les acuso, entre otras cosas, del trato mal educado y descortés recibido, de que me hayan ignorado como persona…
Mi desprecio más absoluto a este tipo de personajes, que además y de forma impune, se permiten la osadía de negar la asistencia médica a un paciente porque llega de otro servicio con un diagnostico que ellos estiman es de su exclusiva incumbencia. Me consta que fueron varias las solicitudes interconsulta cursadas por medicina interna y la intervención de gerencia, para que accedieran a citarme en el mes de julio próximo.

Al primero de ellos, el tal Esteve, le pusimos el mote de butanero repartidor, con todos los respetos hacia los trabajadores que distribuyen gas embotellado y que no tienen culpa de nada en esta triste historia.
Tras la salida de la UCI y estancia durante unos días en planta de medicina interna, se valoró la conveniencia de que pasara a la planta de cardiología, donde se me podría tener monitorizado y mejor controlado, cosa que así se hizo.

En la segunda mañana de ingreso en cardiología, a primera hora de la mañana, se presenta en la habitación un tipo desaliñado, mal encarado, sin bata y que blandiendo una especie de dossier, pregunta a voces a los dos pacientes y acompañantes que allí nos encontramos, qué quien es el enfermo de hematología. Algo desconcertado, contesto que soy yo. Entonces dirigiéndose a mí me pregunta qué hago en esa planta, qué quien me ha mandado a ella y por qué sugiere en su informe la implantación de un DIP –una especie de mecanismo para evitar las arritmias-. Ni yo ni Marga podemos dar crédito a lo que está sucediendo.

Un médico está pidiendo explicaciones a un paciente de cuestiones que este no tiene porque saber y mucho menos explicar. Marga un poco mosqueada le pregunta que quien es él, ya que en ningún momento se ha presentado. Saliéndole del alma, en un arrebato de altanería contesta, que el es el que reparte los aparatos, y con la misma se da media vuelta y se larga. Marga le sigue al pasillo y le pide una explicación de lo sucedido, a lo que contesta que lo siente mucho, pero el no tiene la culpa de que yo padezca un linfoma, que procedo de otro servicio con un diagnóstico ya cerrado y que el no tiene ninguna intención de seguir mi caso como así ocurre en días posteriores. Son los médicos internistas que me han seguido desde la salida de la UCI los que me atienden.

En esa misma mañana hablamos con todos los médicos conocidos que me han tratado en los diferentes servicios por los que he pasado, les contamos el desagradable incidente vivido, encontrando amparo en su actitud de escucha y explicaciones, que revelan que con este médico llueve sobre mojado, que hemos hecho bien en no callarnos y que gerencia, como así parece ser, intervendría en el asunto.

Al segundo de ellos, apellidado Vázquez y para mas inri, Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital, le tengo que agradecer que durante los dos ecocardiogramas que me hizo en la UCI, ni me haya mirado a la cara, ni una palabra, ni un saludo ni despedida, nada de nada, yo para el no existía, era un fardo tirado en una cama.

Con esta última traca termino las entregas de estos días sobre la crisis de salud padecida, que dedico especialmente a los susodichos cardiólogos, que lamentablemente todavía ejercen en el sistema público de salud, que se creen dioses, una casta superior, y que en realidad son un desprestigio y una vergüenza para toda la clase médica y trabajadores hospitalarios.

Dudas e incertidumbres


A estas alturas de la película, y después de haber depositado, a pesar de los pesares, plena confianza en la medicina y sus profesionales, me surgen dudas que nadie me ayuda a solucionar.

Resulta que tras el diagnóstico inicial de las dos enfermedades, los médicos no se ponían de acuerdo sobre la conveniencia o no de iniciar el tratamiento de ambas patologías a la vez debido a su agresividad. Finalmente decidieron hacerlo, supongo que tras haber analizado los pros y contras, y consultarlo con otros centros. Así, en teoría, debería funcionar a mí entender el asunto, pero no lo sé. Si me trasmitieron las dudas iniciales que tenían, lo lógico hubiera sido también haber recibido una explicación del porqué de la decisión final y de los supuestos riesgos que entrañaba, como finalmente se ha demostrado ¿llegaron a evaluarlos?.

¿Habría ocurrido todo de igual manera si los médicos que ahora me atienden hubieran sido los mismos facultativos que prescribieron los tratamientos iniciales?. Creo que no. Aunque todo esté escrito, registrado y sustentado en pruebas contenidas en un expediente médico, la atención y seguimiento recibido se rompe y desaparece cuando su responsable se va y viene otro nuevo, por lo general, con distinto bagaje experimental. Haber pasado por la tutela, en poco más de siete meses, de cuatro hematólogos distintos y sin relación entre ellos me ha perjudicado.

Los episodios continuos padecidos de pérdida de defensas, durante la aplicación de las sesiones de quimio y su tratamiento mediante movilizadores de células madre ¿Podrían haberse producido de diferente forma y a distinta intensidad?
¿Se estimó el tremendo sobreesfuerzo y desgaste al que es sometido el organismo de forma continuada con la administración de fármacos generadores de neutrófilos?. Tengo serias dudas de que se haya hecho.

El primer ciclo y sesiones de quimio acabaron a finales del mes de enero. El control intermedio efectuado sobre la eficacia del tratamiento así como el final fueron alentadores, la enfermedad ha remitido y no quedan indicadores residuales. El linfoma está prácticamente curado aunque habrá que seguir con sesiones de recuerdo. Dos meses y medio después se presentan los primeros síntomas de lo que luego será la crisis cardiaca padecida. Tras pruebas y pruebas realizadas en los quince días anteriores al desenlace, nadie encuentra explicación. Bueno sí, estoy algo perturbado mentalmente.

En las numerosas pruebas previas que me hicieron deben existir parámetros, indicios y hasta evidencias que fueron pasadas por alto. La cardiopatía crónica o tardía está descrita en los libros de medicina y estudiada desde el año 1967. Es la de mayor importancia en cuanto a toxicidad en pacientes tratados con quimio, afectando a un 2% de los casos, y depende de la dosis acumulada de antraciclinas, siendo irreversible, caracterizándose por una pérdida progresiva de la función cardiaca, asfixia creciente hasta en situación de reposo y otros síntomas. Se afirma que la mejor manera de determinar el funcionamiento del corazón a efectos de recibir y de controlar el tratamiento es realizar una FEVI (fracción de eyección de ventrículo izquierdo). ¿Por qué no se me hizo esa prueba a mí?. Ahora me queda entrar en ese porcentaje importante de enfermos que mejora con la administración de medicación a base de digoxina y vasodilatadores, y reposo, mucho reposo y tranquilidad.

Ya no quiero seguirme haciendo más preguntas, que ante la falta de respuesta, amplían las incertidumbres y temores. Espero que con el paso de los meses recupere parte de las funciones del maltrecho corazón, las fuerzas que ahora me faltan, gane una batalla más y esté preparado para la siguiente. ¿O ya con esta se acabarán todas?


domingo, 8 de junio de 2008

El box nº 7

Las Unidades de Cuidados Intensivos hospitalarias son algo así como las fuerzas de choque, de élite e intervención rápida de los ejércitos, y en teoría, están integradas por los mejores y más capacitados profesionales, en este caso, de la práctica médica.

A ellas llegan los enfermos que presentan cuadros de enfermedad críticos: infartados, accidentados, terminales o con graves patologías que afectan a diferentes órganos vitales del cuerpo… Debido a estas particularidades son unidades de estancia corta o media.

Mi ingreso en la UCI y la estancia durante once días fue mi salvación y la vuelta a una vida que en días anteriores se había ido apagando lentamente. Lo experimenté como el retorno a la vida, aunque sólo al final tuve consciencia de la gravedad del asunto y de la dolencia que padecía. Hasta entonces el marrón se lo habían comido mi familia, los amigos y compañeros que durante esos días conocían la dimensión de la cardiopatía y habían estado pendientes de la evolución del caso.

La UCI del hospital de Talavera de la Reina creo que es de planta cuadrangular, con un control en el centro, boxes y salas de aislamiento ubicadas a su alrededor. Me colocaron en el box número siete, justo enfrente del control y un gran reloj, que fue mi salvación y me permitió llevar el control horario, aunque en los momentos de desorientación que tuve, me mosqueaba porque el minutero no avanzaba con la celeridad de un segundero inexistente. Del exterior ninguna referencia a si hacía sol o estaba nublado y llovía.

La estancia frente al control me permitió estar pendiente de los cambios de turno del personal sanitario, y parcialmente conocer, aunque hubiera preferido no oír nada, del estado y evolución de los pacientes más cercanos. A mi derecha una mujer mayor en estado de coma, a mi izquierda un anciano con la tráquea abierta y entubado. No hubiera querido saber nada tampoco del joven rumano que ingresó con una infección desconocida de la que tardaron días en saber su origen, que finalmente también conocí y prefiero no contar por desagradable.

Según pasaban los días preguntaba cuanto me quedaba de estancia, ya no quería estar más en un sitio así, dicen que el de mayor concentración de virus y bacterias por metro cúbico de aire. Pero aún así tengo que reconocer que el personal de estas unidades, desde los médicos hasta el último mono de la jerarquía sanitaria, está hecho de otra pasta, aunque existen excepciones en todos los sitios: el incompetente de nacimiento, el que se escaquea continuamente, el viejo dinosaurio que trata a los pacientes como objetos, pero en su consulta privada y al módico precio de ciento veinte euros los atiende con una delicadeza exquisita. El resto, que son mayoría afortunadamente, son gente joven y veterana, con experiencia, con una predisposición al servicio al paciente y empatía encomiables, simpáticos, cariñosos…

Hace meses echaba pestes y así lo denuncié del sistema sanitario existente, que creo da igual cómo se llame dependiendo de su gestión regional. Hoy no me queda más remedio que romper una lanza a favor de los profesionales de la UCI del hospital de Talavera, aunque en una próxima entrega me referiré al desagradable incidente que me tocó vivir, ya en planta, con un viejo dinosaurio de los que me refería anteriormente.

sábado, 7 de junio de 2008

Gracias, mil gracias


Tras conocerse mí ingreso con una crisis cardiaca derivada de la toxicidad de la quimio, primero Marga y mis hijos, y yo después, cuando ya estaba visible, hemos recibido multitud de muestras de apoyo, respaldo, ánimo, ayuda y solidaridad por parte de la familia, los amigos, los compañeros, los vecinos y los conocidos. Creo que han sido ejemplos de adhesión sinceros, de los de verdad, no de los que se hacen por guardar las apariencias y las formas.

Yo nunca he sido proclive a este tipo de manifestaciones, que por lo general, y en el ámbito personal, han supuesto no acudir a hospitales, entierros, a visitar a enfermos, etc., por lo que siempre me han considerado como un bicho raro, descortés y maleducado. El último episodio de salud padecido me ha enseñado la importancia que tiene para un enfermo y su familia sentirse, en esos momentos delicados, arropados por la gente de tu alrededor, lo que supone una corriente de refuerzo y protección inestimable.

Quiero daros las gracias a todos los que desde el primer momento nos habéis llamado, enviado mensajes y visitado en el hospital; a los que me cogisteis la mano cuando estaba enchufado; gracias por los besos, abrazos, caricias que me regalasteis; a los ruidosos; a los que me habéis hecho reír con chascarrillos y majaderías; a los que me han obsequiado con libros y otros regalos… Gracias.

Quiero dar las gracias a los que sin hacerse presentes ni manifestarse, sé que han estado pendientes de mi estado y evolución, y desde su silencio, también me han deseado lo mejor.

A todos, próximos y lejanos, gracias, mil gracias, ya que vuestro apoyo nos ha ayudado a salir del agujero.

viernes, 6 de junio de 2008

Negro abril

Hace dos días regresé a casa después de más de un mes de hospitalización. Vuelvo con los míos: ¡Qué felicidad¡ Con el pulso tembloroso aún escribo sobre los acontecimientos acaecidos en el último mes y medio. La segunda quincena del mes de abril la recordaré siempre como los peores días de mi vida, días que no quisiera volver a vivir.

Sin saber muy bien cómo ni porqué mi estado de saludo empezó a deteriorarse. Día a día me sentía cada vez más cansado y agotado, sin fuerzas, me costaba respirar, sentía ahogos hasta tal punto que me atemorizaba dormir por temor a no respirar…

En esas dos semanas fatídicas acudí en numerosas ocasiones al hospital. Me hicieron pruebas, analíticas…, todo estaba correcto, así que plantearon que mi estado podría estar causado por algún trastorno mental derivado del impacto de la quimio. Fui al psiquiatra que tras escucharme descartó que ese fuera el origen del problema. Mi estado de salud seguía empeorando. Mis seres queridos próximos pudieron comprobar en vivo y en directo que empezaba a ser otra persona, irascible, siempre acostada y que rehuía la compañía, que se empezaba a desfigurar inflándose como un botijo.

Finalmente para mi fortuna, porque hoy lo puedo contar, quedé ingresado en hematología el día 3 de mayo, y de ahí, de cabeza, debido al cuadro que presentaba, a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Muchas de las cosas ocurridas esos días, desde el ingreso en planta hasta la UCI, se han borrado de mi memoria, y poco a poco, según me las recuerdan las voy recuperando con pesar porque lo que salía por mi boca y mis actos, demuestran que había tirado la toalla.

El ingreso en la UCI fue un bofetón de vida. Recuerdo estar rodeado de mucha gente que no dejaba de hablarme y darme ánimos, de un fuerte pinchazo en la parte superior izquierda del pecho para instalar un catéter al corazón, y en pocos minutos, una sensación de alivio y sosiego. En dos días oriné diez litros que tenía retenidos en el organismo. El corazón, que siguió funcionando, a pesar de detectar el fallo renal, ya estaba dañado de forma irremediable, como consecuencia del sobreesfuerzo.

Durante buena parte de los once días de estancia en la unidad estuve conectado por cables y artilugios, a todo tipo de maquinaria que controlaba mis constantes vitales. Poco a poco me fueron informando de mi estado y de la lesión de corazón sufrida. Supe el diagnóstico: cardiopatía dilatadora asociada a un derrame pericárdico. Que el ventrículo izquierdo, encargado de bombear sangre, estaba seriamente dañado y mermado en más de un ochenta por ciento en su capacidad funcional, y que en lo sucesivo, mis hábitos de vida, ocupaciones y demás menesteres deberán sufrir un cambio radical.

Durante los ocho meses anteriores tuve que amoldarme al cambio de vida que supuso el tratamiento contra el linfoma y la hepatitis. Ahora nuevamente toca cambio, nuevo campo de batalla y renovada lucha. Tiene que ser así porque quiero seguir viviendo.