Desde la meseta
lunes 6 de febrero de 2012
EL ADOCTRINADOR QUE LO ADOCTRINE…
En su momento participé en aquellos debates con algún artículo en prensa y un par de charlas en comunidades escolares preocupadas por escuchar distintas opiniones sobre el controvertido asunto. Mi posición, claramente favorable a la asignatura de marras, se basaba en mi convencimiento absoluto sobre la necesidad de una educación en valores que pueda dotar al alumnado de determinados referentes éticos de carácter universal. Sin ellos no sé a qué puede reducirse la educación, si es que estamos de acuerdo –y supongo que nadie puede dejar de estarlo- que educar es algo más -¡bastante más!- que la mera transmisión de información y conocimientos a las nuevas generaciones de niños y jóvenes.
Desde esta postura siempre estuve abierto a la participación y el diálogo. Invité a que quien quisiera me explicara en qué textos, de los aprobados por el ministerio entre las distintas editoriales, se encontraban aquellos “contenidos doctrinarios” que, al parecer, habían detectado los finos sabuesos de la Conferencia Episcopal y la derecha ultramontana, contenidos fantasmales que pronto se convirtieron en el principal caballo de batalla de la fenomenal trifulca. Nadie respondió. Entre otras cosas porque estoy seguro de que la mayor parte de los más furibundos opositores a la asignatura, no se habían tomado siquiera la molestia de leer los programas correspondientes a la misma. Es más, el Tribunal Supremo sentenció en su día que, desde el ordenamiento jurídico vigente, no había motivos para la objeción de conciencia y que, por ello, los alumnos tenían la obligación de asistir a las clases de la controvertida materia.
Pero hete aquí que el ministro vuelve a la carga y, con la misma excusa de aquel supuesto adoctrinamiento, suprime ahora la asignatura. ¡Muerto el perro se acabó la rabia! Lástima que para justificar su decisión no haya tenido empacho en citar párrafos (malos malísimos, por anticapitalistas) de un libro de la editorial Akal titulado “Educación para la Ciudadanía. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho” que nada tiene que ver con los textos oficiales aprobados para la asignatura de marras, sino que, al contrario, es un ensayo crítico –respetable pero, naturalmente, discutible- a dicha asignatura. ¿Desliz involuntario del ministro? ¿Manipulación perversa y a sabiendas intentando confundir al personal? ¿Cortina de humo para enmascarar otros problemas de mayor calado en educación, como los recortes en personal docente y de servicios, la merma importantísima en becas y gastos de funcionamiento, el aumento de tasas universitarias.., etcétera? ¡A saberlo!
Una cosa, desde luego, sí tengo clara, como creo que la tendrán quienes asistieron como yo a aquellas tristes escuelas del franquismo nacionalcatolicista; y es el verdadero y profundo significado del término “adoctrinamiento”: los rezos y cantos patrióticos obligatorios; el culto a los mártires de la “cruzada” (a los “buenos”, claro); los “miércoles de ceniza” o los “Mayos a María”; las imágenes pías presidiendo cualquier espacio escolar; las visitas a los “monumentos a los caídos” (otra vez a los “buenos”, conviene puntualizar, que los “malos”, sin nombre, se pudrían olvidados en las cunetas y las fosas comunes.., y ahí siguen la mayoría de ellos); las edificantes lecturas de la “Enciclopedia Álvarez”, “Patria”, “Fabiola” o “Símbolos de España” dedicadas a ensalzar las angelicales virtudes de los niños buenos y cristianos (mejor aún si eran falangistas, o sea, “flechas” o “pelayos”) y a vituperar a los “rojos” como encarnación de todos los vicios y maldades… ¡Eso sí que era adoctrinar! ¿O no?
Por eso me parece escandaloso que sean precisamente los herederos de aquellos modeladores de conciencias y conductas quienes se rasguen las vestiduras ante el supuesto adoctrinamiento de “Educación para la Ciudadanía” (el “libro rojo de Zapatero” llegaron a llamarle algunos…, ¡para troncharse de risa, si el asunto no fuera tan penoso!), adoctrinamiento del que, repito, estoy esperando que alguien me de una muestra concreta, esto es, citando el renglón, párrafo, página, texto y editorial donde se advierte el flagrante delito.
En realidad creo que la cosa es mucho más sencilla. Se trata, simplemente, de que quienes han tenido la patente de corso para adoctrinar, manipular y dirigir a la gente en todos los sentidos y durante tantos años –sea desde los púlpitos, sea desde otras situaciones de poder económico, político o mediático- de ningún modo están dispuestos a dejar de manejar los hilos del tinglado. Eso de “democracia”, “pueblo soberano” y otras lindezas les parecen pamplinas que no van con ellos. O sea que adoctrinamiento sí, por supuesto… ¡siempre que los adoctrinadores sean de los suyos!
¡Faltaría más!
Rafael González Jiménez (okupalima@hotmail.com)
viernes 3 de febrero de 2012
domingo 15 de enero de 2012
Por San Mauro, historias, conejos e higos
Carlos el mesegareño, diez días después de volver a nacer, se presentó en casa con nueve conejos de campo recién tirados. Lo de volver a nacer es a cuento del accidente del que escapó sorprendentemente –no por milagro, que no existe-, cuando una pala de tractor manejada por su hermano y cargada de aceitunas recién vareadas, le golpeó de refilón, lanzándole a unos metros de distancia. Para lo que podía haber pasado, no fue nada. Algunos moratones, costillas doloridas y un susto de aquí te espero. Todavía anda renqueante, con el pasmo encima, pero ya se atreve a salir al campo, patear fincas, pegar algún que otro tiro y ayudar en lo que puede en las faenas agrícolas, que ahora no son muchas.
Le dije que yo preparaba unos cuantos y nos los comíamos al día siguiente. Dicho y hecho. Hoy entre diez comensales hemos dado cuenta de cinco, a medio conejito por cabeza. Tal ha sido el éxito del guiso y las papas arrugadas que lo acompañaban, que hemos quedado en repetir en unas semanas, que aún hay veda de caza.
Lo de la abundancia de conejos de campo en algunos sitios empieza a ser preocupante, verdadera plaga que arrasa con todo lo comestible que hay en los campos, y que ahora es bastante poco, las sementeras de cereal que a duras penas están naciendo tras muchos días de sequía, algunos brotes tiernos y la corteza de los árboles. Cuenta nuestro amigo que ha visto parcelas donde los animales ante la falta de otro alimento mejor, roen las cortezas de los frutales y al comer todo el anillo de la corteza, los árboles se secan, ya que la corteza es el camino por donde sube y baja la savia alimenticia.
Para mucha gente no dejan de ser historias de campo, pero para otros muchos, que están y viven de él, son el pan de cada día de una actividad que atraviesa malos momentos, incertidumbres, exigencias sin límites, robos, pérdida de rentabilidad y un largo etcétera.
Voy a contar el guiso. Se descueran, preparan y limpian los conejos. Se aparta la asadura y riñones comprobándose que la primera no tiene hiel. Se trocean en pedazos pequeños, procurando que al partirlos, el corte sea limpio, evitando el astillado de los pequeños huesos, que luego son muy molestos. En una gran sartén o caldero con tapa se pone a calentar el aceite de oliva virgen extra, friéndose ligeramente en él los dientes machacados de dos cabezas de ajo. Cuando el aceite ya está perfumado de ajo, retiramos los dientes y apartamos. En ese mismo aceite freímos todo el conejo, procurando que la carne suelte el agua que tenga y adquiera un tono dorado. Para que el conejo esté rico tiene que estar bien frito.
En un perol con un litro de agua preparamos una infusión de tomillo y romero que nos servirá de caldo para el guiso.
En otra sartén en un poco de aceite se fríe ligeramente la asadura, que luego trituramos, junto a los dientes de ajo desprovistos de piel que hemos apartado y algo de caldo de la cocción, quedando una pasta ligeramente grumosa que nos servirá de base de la salsa.
Cuando el conejo ya está bien dorado, añadimos la pasta de ajo y asadura, la infusión colada de hierbas, dos vasos de los de agua de vino blanco, salpimentamos, si queremos algo de picante, una cayena por conejo. Las tajadas de conejo deben quedar cubiertas y hervir a fuego fuerte durante unos minutos. Probamos el caldo y corregimos si es necesario de sal. Cuando ya ha roto a hervir, bajamos el fuego, tapamos y dejamos cocer lentamente durante hora y media. Quince minutos antes de acabar y cuando la carne ya está casi tierna, chorreamos sobre el guiso un poco de vinagre. El caldo se habrá reducido a algo menos de la mitad pero debe seguir manteniendo jugosas las tajadas. Apartamos del fuego, dejamos reposar unos minutos y luego serviremos.
Durante la comida hablamos de ciruelos, olivares e higueras, frutos a los que Carlos se dedica con pasión y plena dedicación, de las distintas campañas de recolección y sus resultados dependiendo de la climatología, de la difícil venta de los géneros, de los precios cada vez más ajustados a costes, de la mano de obra, de la calidad… Es un profesional de lo suyo, de lo que entiende y quiere, y podrá seguir viviendo de ello, si le dejan, cosa que cada vez está más complicada. En un par de semanas nos volveremos a ver, nos ha invitado a su cumpleaños en la finca al calor de una buena lumbre, volveremos a hablar de estas cosas que tanto nos gustan, a rememorar otras, a nuevos detalles…, a cultivarnos en bonitas y curiosas enseñanzas que proporciona el medio.
De postre rematamos con unas natillas e higos en almíbar, que nos dejan boquiabiertos por su penetrante dulzor, suavidad y blanda textura. Dice que le recuerdan a los que preparaba su madre. El nos los trajo verdes allá por el mes de septiembre y no sabía que habíamos hecho conserva de ellos a la antigua usanza con la receta de Aurelia, la abuela cebollana.
sábado 31 de diciembre de 2011
Una Monarquia Protegida por la Censura
Jurar, por tanto, los Principios Fundamentales del Movimiento como nuevo rey, ser leal a un dictador acabado de fallecer y recibir la estruendosa ovación de aquella nomenclatura podrida y abyecta no era nada para ser celebrado.
La sutil censura que padecemos permite, hasta cierto punto, publicar ciertos libros sobre lo ocurrido el 23-F con tal de que no se discutan en público. Uno de estos casos ocurrió al cumplirse el 25 aniversario de aquel golpe donde hubo un denso silencio sobre la implicación de La Zarzuela en todo aquello, sólo roto por periodistas-historiadores, dispuestos a no seguir añadiendo loas a un monarca.
La investigación judicial del 23-F distó mucho de ser ejemplar. Cuando en marzo de 1981 se inicia el juicio por el golpe de Estado de Tejero, Milans del Rosch y compañía, el general Fernández Campo hace esfuerzos denodados para que el Rey no tenga que declarar ante los jueces. Sabino convenció a los funcionarios y a los más altos representantes de las instituciones del Estado de la inconveniencia de tal acto, especialmente porque la defensa de los militares acusados de perpetrar el golpe defendían que los encausados habían actuado «por obediencia al Rey». La mayoría de los abogados defensores eran de la opinión que Juan Carlos declarara, Ello no fue óbice para que los militares de más alta graduación -a excepción de Armada- declararan que el Rey estaba informado de la ejecución del golpe y que, incluso, llegó a participar en su elaboración. Hay materia suficiente para que se termine esa patraña del rey salvador de la democracia.
Habiendo conocido al rey, sabiendo de su ligereza, los puntos de éste puzle me encajan y se resumen en la frase dicha por el general Milans del Bosch: «Yo soy monárquico -exclamaba-, pero esto no es tolerable, porque el rey nos ha engañado, porque nosotros hemos avanzado y él se ha echado atrás...». Seguramente Milans del Bosch, que había hablado de todo esto decenas de veces con Armada y éste con el rey, estaba convencido de que todo lo que decía Armada era por boca del rey, y por eso sacó los tanques a la calle.
Párrafos del libro escrito por el político nacionalista vasco Iñaki Anasagasti Olabeaga. En sus páginas se pone de manifiesto cómo se puede construir una realidad a base de reiterar unas consignas que acaban adquiriendo categoría de verdad. Y, sin embargo, la defensa a ultranza de una institución, más allá de toda crítica, puede acabar volviéndose en su contra. ¿Qué sucede cuando alguien se atreve a decir que el emperador está desnudo?
miércoles 21 de diciembre de 2011
UE-Marruecos: Un acuerdo contra el sector hortofrutícola español
No puede haber acuerdo comercial con Marruecos mientras no se ataje y luche mediante políticas adecuadas el trabajo y la explotación infantil.
domingo 27 de noviembre de 2011
Cherne al horno
jueves 24 de noviembre de 2011
MARGARITA DEL MAZO
domingo 20 de noviembre de 2011
Mañana de setas
Ayer temprano me escapé a por setas al valle del arroyo Guadyerbas, más allá de Velada. La jornada organizada por los aficionados a la micología de Talavera de la Reina ha consistido en esta salida al campo por grupos, la recolecta, acopio y limpieza de los ejemplares recogidos, y hoy, su degustación, en un paraje de Calera y Chozas.
viernes 12 de agosto de 2011
Nostalgia
Todo parece en su sitio o aparenta parecer estarlo, aunque la procesión va por dentro. Nosotros tenemos la razón y ustedes la fuerza, argumento tremendamente refutable, ya que la asamblea fue disuelta por las fuerzas del orden a palos. Ahí se acabó la historia.
Aparco en la recova, compro unas papas bonitas para arrugadas acompañar a un guiso de tollos. Hago el antiguo recorrido desde el instituto a mi casa del Barrionuevo. Hago un esfuerzo por fijarme en los rostros de la gente de ahora -yo ya soy de antes-, por si encuentro una mueca de complicidad, un gesto de simpatía… En Tegueste las campanas tocan a muerto.
El teléfono no suena, lleva unos días que me deja en paz. Es posible que las gentes que entran o salen de casas conocidas, tengan que ver familiarmente con sus antiguos moradores. A mi espalda, a lo lejos, suena el zumbido de un avión bimotor, preparado para despegar, a la misma hora que mañana otro me llevará a Lanzarote.
En este parque donde ahora estoy sentado, con bonitas palmeras canarias, esbeltos dragos, un templete para la música, antes había un descampado polvoriento, donde los pibes nos canteábamos en las guerrillas entre barrios, jugábamos al futbol o quemábamos neumáticos. Ahora pertenece al campus universitario. Los jardineros que lo mantienen llevan ya un buen rato sentados a la sombra de una palmera.
Recorro las remozadas calles de La Laguna, nostálgico, recordando los días de lluvia, en los que una simple astilla de madera flotando sobre las aguas recogidas en los bordes de las aceras, nos permitían hacer competiciones para llegar a metas imaginarias. Hoy los pibes, universitarios precoces, llevan teléfonos desde donde mandan y reciben sms, escuchan música o simplemente juegan.
¿Ha cambiado todo tanto o esto que vivimos es una película ya narrada, un espejismo, los estertores de unos tiempos que tocan a su fin? Necesitamos un cataclismo que barra el oprobio y la inmundicia que nos rodea. No estoy seguro pero quiero que algo suceda, aunque ya me quedan pocas ganas, solo de sentirme bien conmigo mismo y los demás. Por algo se empieza.
sábado 23 de julio de 2011
Bacterias mutantes, la crisis de la E. coli
La epidemia de gastroenteritis aguda desatada en Hamburgo (Alemania) a finales del mes de mayo, provocada por una bacteria patógena muy agresiva, variante de la Escherichia coli (E. coli), que actúa adhiriéndose a las paredes del intestino desde donde bombea toxinas y que ha provocado una cincuentena de fallecidos y cerca de 3.000 personas afectadas dentro y fuera de Alemania.
A lo que se añadió una inadecuada gestión; declaraciones erróneas, irresponsables y sin base de las instituciones alemanas; una alarma decretada por el gobierno local hamburgués sin avisar al Gobierno central y tampoco respetar el protocolo de alerta alimentaria de la Red de Alerta Alimentaria Comunitaria (Organismo europeo encargado de vigilar y comunicar cualquier riesgo relacionado con la seguridad alimentaria); la vinculación de la afectación con el consumo de pepinos contaminados de origen español, afirmación rectificada posteriormente–cuando la alerta y el daño estaban creados-, refrendando que los pepinos españoles no eran el origen, sino brotes de semillas germinadas.
Este pernicioso coctel ha provocado numerosos perjuicios económicos y laborales en el sector agroalimentario europeo, así como en muchas de sus industrias asociadas, especialmente las hortofrutícolas españolas, que han visto impotentes cómo se derrumbaba de forma inmediata el prestigio y reputación de sus productos, desacreditados de un plumazo y de forma injusta; cómo nuestros vecinos franceses aprovechaban para aconsejar el consumo de sus productos, ya que los “españoles no tienen seguridad”… Ya se sabe “a río revuelto ganancia de pescadores”.
Cómo se deterioraban valores difíciles de cuantificar en el momento, como puede ser la marca o imagen de España, relacionada con alimentos de calidad y su credibilidad; o la percepción de seguridad de los ciudadanos; y también cómo algunos políticos y medios de comunicación, con sus actuaciones e informaciones, perjudicaban en vez de contribuir a su solución y creaban un clima de alarma innecesario.
Durante las semanas que ha durado la crisis alimentaria, las empresas afectadas, especialmente andaluzas, murcianas y levantinas, han tenido que destruir la totalidad de la producción hortofrutícola del momento (principalmente pepinos, tomates, calabacines, lechugas, pimientos, melones, sandías…), ya que los mercados rechazaban o no admitían los envíos de mercancía. La paralización de estos, supuso el inmediato desplome laboral, la destrucción de empleo, que a las buenas se recuperará lentamente, y ruina, mucha ruina.
Los mercados de la Unión Europea, nuestros principales clientes, que nos definen como la “huerta de Europa”, nos han pegado un soberano repaso, que diría un castizo. Durante todo este tiempo no ha habido nadie que pusiera las cosas en su sitio, ni las llamara por su nombre. Nuestra conducta colectiva más significativa en estas semanas ha sido la indignación, reforzada todavía aun más, cuando se ha demostrado la falsedad de las acusaciones, pero no hemos pasado de ahí.
Algunas fuentes no contrastadas han cifrado las pérdidas semanales del sector europeo en 500 M€ y en 175 M€ las del español. Según fuentes de Cooperativas Agro-alimentarias de España, hasta el 21 de junio, las pérdidas acumuladas en cooperativas, incluyendo los productos contemplados en el Reglamento de ayudas 585/2011 (pepino, tomate, lechuga, calabacín y pimiento), el resto de hortalizas no amparadas por la citada disposición y la fruta de hueso, ascendían a un valor aproximado de 65 M€. Las pérdidas fuera de Reglamento están basadas en cálculos por quebranto de mercados, reducciones de precios o pérdidas por cambios de destino en las semanas que duró la crisis y en aquellos productos afectados más allá de los establecido por el 585/2011. Las pérdidas en Castilla-La Mancha para hortalizas y fruta, fuera de reglamento y sin ayudas, han sido evaluadas en 656 toneladas y 260.000 €.
España exporta anualmente 10 millones de toneladas de frutas y hortalizas con un valor de casi 9.000 M€. Alemania es nuestro mayor cliente en frutas y hortalizas con el 25% de la demanda. En 2010, las exportaciones totales españolas con destino a Alemania fueron de 19.500 M€, con un aumento significativo en relación con el año anterior, mientras que Alemania exportó a España por valor de 28.000 M€, con tendencia a la baja.
Seguridad alimentaria
No deja de resultar paradójico que esta crisis se haya producido en la Unión Europea, donde contamos con uno de los sistemas de vigilancia y control de alimentos más avanzados a nivel mundial, cuya finalidad es la de garantizar la seguridad alimentaria y preservar la salud del consumidor.
A ello hay que unir, que el sector alimentario español, incluido el hortofrutícola, tiene desarrolladas e implantadas herramientas de producción basadas en la prevención y el autocontrol con el objeto de producir alimentos seguros y de calidad tanto para consumo interno como para la exportación. En España, en la última década, se han producido importantes avances en materia de calidad, de higiene, de seguridad alimentaria, de control y de vigilancia de nuestros productos, con protocolos que van mucho más allá de las exigencias legales. Además se han desarrollado medios de producción y técnicas de cultivo tan avanzadas que no sólo cumplen su función, sino que protegen al máximo la salud de los consumidores y la protección del medio ambiente.
Compensaciones económicas, la Comisión da la espalda a los productores
Tras largas y tensas negociaciones la Comisión Europea en Comité de Gestión y de manera unilateral, a falta de un dictamen a favor o en contra de los Estados miembros, aprobó a mediados de junio un paquete de ayudas por importe de 210 M€ para sufragar las pérdidas sufridas por los productores de hortalizas europeos entre el 26 de mayo y el 30 de junio (retirada, cosecha en verde y la no cosecha de productos), y así compensar al 50% el precio de producción habitual del mes de junio. El sector de esta forma se convierte en el verdadero pagano de esta crisis injustificada.
Nuestros representantes en Bruselas votaron en contra de la medida, por considerar insuficientes las ayudas que dejan fuera a otros productos también afectados injustamente por esta crisis sin precedentes en el sector de las frutas y hortalizas, distintos a los que sí podrán recibir subvenciones, como es el caso de los pepinos, tomates, lechugas, calabacines y pimientos. Quedan excluidas el resto de hortalizas y todas las frutas, algunas de las cuales se han visto muy afectadas por el cierre de mercados en Europa y en países terceros, caso de las frutas de hueso, los cítricos y las fresas, entre otras.
La Comisión Europea ha limitado sus actuaciones al sistema de ayudas previsto en la OCM de frutas y hortalizas, oponiéndose a instrumentar mecanismos de compensación adicionales y un presupuesto extraordinario, así como ampliar el paquete económico a otros cultivos también afectados.
A fecha de cierre de este artículo el MARM informa que solicitará a la UE 71 millones de euros por los daños derivados de la crisis E. coli, comprendiendo todas las operaciones de retirada de producto y de no cosecha, llevadas a cabo por las organizaciones de productores y agricultores individuales, y además, pedirá incorporar nuevos productos, como el melón, la sandía y la fruta de hueso.
¿Qué hacer para restablecer la confianza del consumidor y la imagen de los productos agrícolas españoles?
Campañas de promoción de las frutas y hortalizas, actuaciones en los medios de comunicación, en ferias, ante la distribución comercial, etc., ese es el camino, pero no a cualquier precio como pretende la Comisión Europea, que quiere obligar al sector de frutas y hortalizas a cofinanciar como mínimo el 20% este tipo de actuaciones.
Es una tomadura de pelo que se anuncie que la partida presupuestaria para promoción deba ser cofinanciada por el sector hortofrutícola, que ya tiene que hacer frente en parte a las importantes pérdidas de una crisis en la que no ha tenido responsabilidad alguna. La UE debería financiar al 100% las campañas de promoción, con un presupuesto específico adicional, que permita restaurar la imagen de los productos hortofrutícolas, incidiendo en la seguridad y calidad de nuestras producciones, opinión también compartida por la ministra Rosa Aguilar, que igualmente es partidaria de intensificar en España las campañas de promoción para incrementar el consumo y la confianza en nuestros productos que son seguros, de calidad y excelentes.
Consejos: Consumir frutas y verduras con seguridad
Las frutas y verduras deben adquirirse en puntos de venta autorizados para tal fin y de confianza. Una vez que la fruta o verdura llega al hogar, es muy importante lavarla bajo chorro agua potable abundante, eliminándose así casi por completo los posibles restos de plaguicidas, suciedades, contaminación microbiana, etc.
Casi todas las frutas y muchas verduras se consumen en crudo, por lo que es conveniente aplicar una limpieza, desinfección, aclarado y escurrido de los vegetales que garantice la eliminación de potenciales microorganismos patógenos.
Se aconseja seguir estos pasos:
- Eliminar las partes externas sucias, así como los ejemplares podridos, agrietados, rotos.
- Lavar con abundante agua potable.
- Eliminar el agua de lavado.
- Sumergir en agua con unas gotas de lejía.
- Dejar en reposo durante unos 15 minutos.
- Aclarar con abundante agua potable y escurrir.







