Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia
Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema
domingo, 27 de noviembre de 2011
Cherne al horno
jueves, 24 de noviembre de 2011
MARGARITA DEL MAZO
domingo, 20 de noviembre de 2011
Mañana de setas
Ayer temprano me escapé a por setas al valle del arroyo Guadyerbas, más allá de Velada. La jornada organizada por los aficionados a la micología de Talavera de la Reina ha consistido en esta salida al campo por grupos, la recolecta, acopio y limpieza de los ejemplares recogidos, y hoy, su degustación, en un paraje de Calera y Chozas.
viernes, 12 de agosto de 2011
Nostalgia
Todo parece en su sitio o aparenta parecer estarlo, aunque la procesión va por dentro. Nosotros tenemos la razón y ustedes la fuerza, argumento tremendamente refutable, ya que la asamblea fue disuelta por las fuerzas del orden a palos. Ahí se acabó la historia.
Aparco en la recova, compro unas papas bonitas para arrugadas acompañar a un guiso de tollos. Hago el antiguo recorrido desde el instituto a mi casa del Barrionuevo. Hago un esfuerzo por fijarme en los rostros de la gente de ahora -yo ya soy de antes-, por si encuentro una mueca de complicidad, un gesto de simpatía… En Tegueste las campanas tocan a muerto.
El teléfono no suena, lleva unos días que me deja en paz. Es posible que las gentes que entran o salen de casas conocidas, tengan que ver familiarmente con sus antiguos moradores. A mi espalda, a lo lejos, suena el zumbido de un avión bimotor, preparado para despegar, a la misma hora que mañana otro me llevará a Lanzarote.
En este parque donde ahora estoy sentado, con bonitas palmeras canarias, esbeltos dragos, un templete para la música, antes había un descampado polvoriento, donde los pibes nos canteábamos en las guerrillas entre barrios, jugábamos al futbol o quemábamos neumáticos. Ahora pertenece al campus universitario. Los jardineros que lo mantienen llevan ya un buen rato sentados a la sombra de una palmera.
Recorro las remozadas calles de La Laguna, nostálgico, recordando los días de lluvia, en los que una simple astilla de madera flotando sobre las aguas recogidas en los bordes de las aceras, nos permitían hacer competiciones para llegar a metas imaginarias. Hoy los pibes, universitarios precoces, llevan teléfonos desde donde mandan y reciben sms, escuchan música o simplemente juegan.
¿Ha cambiado todo tanto o esto que vivimos es una película ya narrada, un espejismo, los estertores de unos tiempos que tocan a su fin? Necesitamos un cataclismo que barra el oprobio y la inmundicia que nos rodea. No estoy seguro pero quiero que algo suceda, aunque ya me quedan pocas ganas, solo de sentirme bien conmigo mismo y los demás. Por algo se empieza.
sábado, 23 de julio de 2011
Bacterias mutantes, la crisis de la E. coli
La epidemia de gastroenteritis aguda desatada en Hamburgo (Alemania) a finales del mes de mayo, provocada por una bacteria patógena muy agresiva, variante de la Escherichia coli (E. coli), que actúa adhiriéndose a las paredes del intestino desde donde bombea toxinas y que ha provocado una cincuentena de fallecidos y cerca de 3.000 personas afectadas dentro y fuera de Alemania.
A lo que se añadió una inadecuada gestión; declaraciones erróneas, irresponsables y sin base de las instituciones alemanas; una alarma decretada por el gobierno local hamburgués sin avisar al Gobierno central y tampoco respetar el protocolo de alerta alimentaria de la Red de Alerta Alimentaria Comunitaria (Organismo europeo encargado de vigilar y comunicar cualquier riesgo relacionado con la seguridad alimentaria); la vinculación de la afectación con el consumo de pepinos contaminados de origen español, afirmación rectificada posteriormente–cuando la alerta y el daño estaban creados-, refrendando que los pepinos españoles no eran el origen, sino brotes de semillas germinadas.
Este pernicioso coctel ha provocado numerosos perjuicios económicos y laborales en el sector agroalimentario europeo, así como en muchas de sus industrias asociadas, especialmente las hortofrutícolas españolas, que han visto impotentes cómo se derrumbaba de forma inmediata el prestigio y reputación de sus productos, desacreditados de un plumazo y de forma injusta; cómo nuestros vecinos franceses aprovechaban para aconsejar el consumo de sus productos, ya que los “españoles no tienen seguridad”… Ya se sabe “a río revuelto ganancia de pescadores”.
Cómo se deterioraban valores difíciles de cuantificar en el momento, como puede ser la marca o imagen de España, relacionada con alimentos de calidad y su credibilidad; o la percepción de seguridad de los ciudadanos; y también cómo algunos políticos y medios de comunicación, con sus actuaciones e informaciones, perjudicaban en vez de contribuir a su solución y creaban un clima de alarma innecesario.
Durante las semanas que ha durado la crisis alimentaria, las empresas afectadas, especialmente andaluzas, murcianas y levantinas, han tenido que destruir la totalidad de la producción hortofrutícola del momento (principalmente pepinos, tomates, calabacines, lechugas, pimientos, melones, sandías…), ya que los mercados rechazaban o no admitían los envíos de mercancía. La paralización de estos, supuso el inmediato desplome laboral, la destrucción de empleo, que a las buenas se recuperará lentamente, y ruina, mucha ruina.
Los mercados de la Unión Europea, nuestros principales clientes, que nos definen como la “huerta de Europa”, nos han pegado un soberano repaso, que diría un castizo. Durante todo este tiempo no ha habido nadie que pusiera las cosas en su sitio, ni las llamara por su nombre. Nuestra conducta colectiva más significativa en estas semanas ha sido la indignación, reforzada todavía aun más, cuando se ha demostrado la falsedad de las acusaciones, pero no hemos pasado de ahí.
Algunas fuentes no contrastadas han cifrado las pérdidas semanales del sector europeo en 500 M€ y en 175 M€ las del español. Según fuentes de Cooperativas Agro-alimentarias de España, hasta el 21 de junio, las pérdidas acumuladas en cooperativas, incluyendo los productos contemplados en el Reglamento de ayudas 585/2011 (pepino, tomate, lechuga, calabacín y pimiento), el resto de hortalizas no amparadas por la citada disposición y la fruta de hueso, ascendían a un valor aproximado de 65 M€. Las pérdidas fuera de Reglamento están basadas en cálculos por quebranto de mercados, reducciones de precios o pérdidas por cambios de destino en las semanas que duró la crisis y en aquellos productos afectados más allá de los establecido por el 585/2011. Las pérdidas en Castilla-La Mancha para hortalizas y fruta, fuera de reglamento y sin ayudas, han sido evaluadas en 656 toneladas y 260.000 €.
España exporta anualmente 10 millones de toneladas de frutas y hortalizas con un valor de casi 9.000 M€. Alemania es nuestro mayor cliente en frutas y hortalizas con el 25% de la demanda. En 2010, las exportaciones totales españolas con destino a Alemania fueron de 19.500 M€, con un aumento significativo en relación con el año anterior, mientras que Alemania exportó a España por valor de 28.000 M€, con tendencia a la baja.
Seguridad alimentaria
No deja de resultar paradójico que esta crisis se haya producido en la Unión Europea, donde contamos con uno de los sistemas de vigilancia y control de alimentos más avanzados a nivel mundial, cuya finalidad es la de garantizar la seguridad alimentaria y preservar la salud del consumidor.
A ello hay que unir, que el sector alimentario español, incluido el hortofrutícola, tiene desarrolladas e implantadas herramientas de producción basadas en la prevención y el autocontrol con el objeto de producir alimentos seguros y de calidad tanto para consumo interno como para la exportación. En España, en la última década, se han producido importantes avances en materia de calidad, de higiene, de seguridad alimentaria, de control y de vigilancia de nuestros productos, con protocolos que van mucho más allá de las exigencias legales. Además se han desarrollado medios de producción y técnicas de cultivo tan avanzadas que no sólo cumplen su función, sino que protegen al máximo la salud de los consumidores y la protección del medio ambiente.
Compensaciones económicas, la Comisión da la espalda a los productores
Tras largas y tensas negociaciones la Comisión Europea en Comité de Gestión y de manera unilateral, a falta de un dictamen a favor o en contra de los Estados miembros, aprobó a mediados de junio un paquete de ayudas por importe de 210 M€ para sufragar las pérdidas sufridas por los productores de hortalizas europeos entre el 26 de mayo y el 30 de junio (retirada, cosecha en verde y la no cosecha de productos), y así compensar al 50% el precio de producción habitual del mes de junio. El sector de esta forma se convierte en el verdadero pagano de esta crisis injustificada.
Nuestros representantes en Bruselas votaron en contra de la medida, por considerar insuficientes las ayudas que dejan fuera a otros productos también afectados injustamente por esta crisis sin precedentes en el sector de las frutas y hortalizas, distintos a los que sí podrán recibir subvenciones, como es el caso de los pepinos, tomates, lechugas, calabacines y pimientos. Quedan excluidas el resto de hortalizas y todas las frutas, algunas de las cuales se han visto muy afectadas por el cierre de mercados en Europa y en países terceros, caso de las frutas de hueso, los cítricos y las fresas, entre otras.
La Comisión Europea ha limitado sus actuaciones al sistema de ayudas previsto en la OCM de frutas y hortalizas, oponiéndose a instrumentar mecanismos de compensación adicionales y un presupuesto extraordinario, así como ampliar el paquete económico a otros cultivos también afectados.
A fecha de cierre de este artículo el MARM informa que solicitará a la UE 71 millones de euros por los daños derivados de la crisis E. coli, comprendiendo todas las operaciones de retirada de producto y de no cosecha, llevadas a cabo por las organizaciones de productores y agricultores individuales, y además, pedirá incorporar nuevos productos, como el melón, la sandía y la fruta de hueso.
¿Qué hacer para restablecer la confianza del consumidor y la imagen de los productos agrícolas españoles?
Campañas de promoción de las frutas y hortalizas, actuaciones en los medios de comunicación, en ferias, ante la distribución comercial, etc., ese es el camino, pero no a cualquier precio como pretende la Comisión Europea, que quiere obligar al sector de frutas y hortalizas a cofinanciar como mínimo el 20% este tipo de actuaciones.
Es una tomadura de pelo que se anuncie que la partida presupuestaria para promoción deba ser cofinanciada por el sector hortofrutícola, que ya tiene que hacer frente en parte a las importantes pérdidas de una crisis en la que no ha tenido responsabilidad alguna. La UE debería financiar al 100% las campañas de promoción, con un presupuesto específico adicional, que permita restaurar la imagen de los productos hortofrutícolas, incidiendo en la seguridad y calidad de nuestras producciones, opinión también compartida por la ministra Rosa Aguilar, que igualmente es partidaria de intensificar en España las campañas de promoción para incrementar el consumo y la confianza en nuestros productos que son seguros, de calidad y excelentes.
Consejos: Consumir frutas y verduras con seguridad
Las frutas y verduras deben adquirirse en puntos de venta autorizados para tal fin y de confianza. Una vez que la fruta o verdura llega al hogar, es muy importante lavarla bajo chorro agua potable abundante, eliminándose así casi por completo los posibles restos de plaguicidas, suciedades, contaminación microbiana, etc.
Casi todas las frutas y muchas verduras se consumen en crudo, por lo que es conveniente aplicar una limpieza, desinfección, aclarado y escurrido de los vegetales que garantice la eliminación de potenciales microorganismos patógenos.
Se aconseja seguir estos pasos:
- Eliminar las partes externas sucias, así como los ejemplares podridos, agrietados, rotos.
- Lavar con abundante agua potable.
- Eliminar el agua de lavado.
- Sumergir en agua con unas gotas de lejía.
- Dejar en reposo durante unos 15 minutos.
- Aclarar con abundante agua potable y escurrir.
miércoles, 29 de junio de 2011
La Princesa, tercera planta

Y en eso se abrió el cielo y aparecieron los primeros rayos de sol, después de días grises y plomizos, que provocaban una existencia pesada.
Tan sencillo como una segunda opinión, sobre un asunto controvertido, que se ha arrastrado sin saber muy bien porqué, de forma lenta y sinuosa, durante casi año y medio. Finalmente algo tan sencillo como otra opinión, que no se apoya en pruebas e informes, sino en la experiencia y el sentido común, da al traste con una decisión adoptada, que aparte de refutada, va a tener que ser modificada radicalmente.
Hay gente, que teniendo una gran reputación y ser expertos en áreas determinadas, saben, con palabras sencillas, explicar los complicados procesos de evolución y posibles salidas, que llevan aparejadas algunas enfermedades, como en el caso que cuento, el virus de la hepatitis C (VHC). Hoy he sabido que el virus es y actúa como un terrorista. Que sin armas que poder utilizar, su actividad se mantiene latente pero reducida a la mínima expresión. Me han hablado de ríos que buscan su salida al mar, de mutaciones, de resistencias y de nuevos tratamientos compasivos.
Me han vuelto a “chutar” una dosis de optimismo y nuevos argumentos con los que poder autoafirmarme y defenderme. Ahora el paciente decide, en un gesto al que tenemos derecho, a no someterse a un nuevo tratamiento antiviral, del que le han informado cuenta con menos del 50% de éxito, aparte de las posibles complicaciones, toxicidades y daños colaterales. De que el fracaso para el paciente es un triunfo para el virus que se hace resistente, muta, evoluciona y se aferra a sus posibilidades de crecimiento destructivo.
Hoy los medios de comunicación recogen una buena noticia para los enfermos de VHC ya que a partir de octubre se comenzará a comercializar un nuevo fármaco con una tasa de respuesta cercana al 75%. Dicen que el coste del tratamiento triple integrado (interferón mas ribavirina) mas el nuevo (telaprevir) rondará los 24.000 €. ¿Nos recortarán gasto sanitario de aquí también? ¿O la tajada es tan suculenta, que hay para todos?
domingo, 26 de junio de 2011
Estamos en el ajo
Y nunca mejor dicho. Nos encontramos en una de las mayores y más importantes zonas productoras de este bulbo en China, en Heze, condado de Jinxiang, provincia de Shandong. Es difícil encontrar palabras para definir lo que estamos viendo, que a todos, nos deja perplejos. La vista se pierde en el horizonte y por todos los lados hay plantaciones de ajo, y gente, mucha gente, laborando. Llegamos justo en el arranque de la campaña de recolección.
No hay máquinas, todo es manual. El arranque de cada planta ya madura, el oreo al aire libre, el corte, el ensacado… todo se hace a mano. Cuadrillas de hombres y mujeres casi arrastrados, faenan en el campo aplicados a la tarea. Es impresionante la actividad que hay y que a buen seguro, según avance la campaña, aumentará. Miles de campesinos y de peones, durante un mes, a lo sumo dos, se dedican afanosamente a este menester. En los caseríos, en las aldeas, en los pueblos, en el mejor de los casos, el ajo ya cortado se seca en bateas de bambú, en los peores, pierde humedad esparcido por explanadas de solares, calles y hasta avenidas asfaltadas. Alucinamos con que los suelos de las calles sean utilizados como secadero de los bulbos y que con horcas rudimentarias, vayan volteándolos.
Camionetas y vehículos de tres ruedas transportan los ajos en sacas rojas de malla, que se apilan a la puerta de pequeños almacenes, negocios y viviendas. En multitud de sitios y rincones se ven ajos ensacados, de pie en hileras, en bateas, apilados en montones organizados… Estamos, como reza el letrero de un arco monumental de obra sobre la calle principal, en el The International Garlic Center. Si no lo estuviéramos viendo podríamos haber pensado que se trata de un sistema, centro o iniciativa, organizado, moderno, equipado con instalaciones de manipulación y conservación adecuadas, que aglutina la producción y comercio del ajo –principal recurso de la zona-, pero la realidad supera con creces nuestra hipotética idea.
Esto no tiene nada que ver con nuestros sistemas occidentales de producción primaria, regulados mediante estrictos protocolos de seguridad y calidad alimentaria, que exigen el mercado y los consumidores, para garantizar alimentos sanos y trazados. A tenor de lo que vemos, el sistema chino de producción, manipulado y comercio de alimentos carece de control y seguridad. De nada vale que en algunas de las instalaciones que visitamos, y donde se va a manipular y manufacturar en pocos días el ajo, cuelgue algún cartel polvoriento que acredita que esa empresa en cuestión está acogida al protocolo de buenas prácticas Eurepgap. Seguramente será una burda copia, aunque no lo son las telarañas que lo adornan.
Seiscientos metros cuadrados es la superficie base media de un agricultor chino en la que produce ajo, cebolla, algodón, sandía, cereal… Las fértiles tierras de vega generadas por el río Amarillo y sus afluentes, son esencia como diría mi amigo Manolo, y permiten, por ejemplo, en el caso del ajo, que por metro cuadrado y una densidad de 40 plantas, se obtengan entre 20 y 40 kg de ajo, o lo que es lo mismo, entre 20 y 40 toneladas por hectárea. Esos rendimientos son impensables en nuestro cultivo, supuestamente más avanzado y tecnificado.
Si a ello le unimos miles y miles de hectáreas en producción, mano de obra abundante y barata, coberturas sociales inexistentes, tenemos un producto puesto en el mercado mundial con precios de risa, como está sucediendo ahora mismo, en los que el ajo se cotiza FOB en el puerto de Quingdao a 500 $ tonelada, es decir unos 745 € tonelada al cambio actual. Y la oferta en pura lógica, en meses venideros, seguirá en aumento de cantidad y bajando de precio.



