Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

lunes, 8 de julio de 2013

Diario del estío (XI)





Municipalismo
Mañana hay Pleno extraordinario para la elección de nuevo alcalde, tras la renuncia del anterior en cumplimiento del pacto de legislatura que las dos formaciones (PP y URI-PCAS) establecieron en 2011. El nuevo alcalde necesita mayoría, es decir, 6 votos. De no alcanzarse, la alcaldía sería detentada por la lista más votada, en este caso, la del PSOE.
Hoy hemos conocido la renuncia al acta de concejal del segundo de la lista del PP, en desacuerdo con el relevo en la alcaldía y por las presiones que ha estado recibiendo  en los últimos días. Se va del ayuntamiento y no quiere saber nada más de él.
Personalmente creo que se va una persona valiosa, comprometida y trabajadora, que abandona la política municipal asqueado de las manipulaciones y tejemanejes. Podría haberlo hecho de otra forma: seguir siendo concejal con adscripción al grupo mixto. Pero no, lo deja del todo.
Mañana tendremos nuevo alcalde y tras la tormenta todo seguirá igual o peor, ya que los nuevos que entran, no quieren saber nada de los de antes. ¡Quítate tú que me pongo yo! y mientras tanto se nos pasa el año, y me dan lo mismo unos que otros.
Sigo pensando y así lo planteaba hace unos días, que la gestión y dirección municipal debería ser más fácil y ágil de cómo es. El actual municipalismo es un tremendo fracaso y fiasco que hay que superar. En los pueblos todos nos conocemos. En núcleos de hasta determinada población debería poder establecerse un sistema de listas abiertas en el que se eligieran los mejores. Mientras esto no cambie seguiremos metidos en el pozo, en los lados obscuros de este sistema democrático que necesita una renovación inmediata.

domingo, 7 de julio de 2013

Diario del estío (X)




 Sanfermines 2013
Donde las dan las toman
Hoy es de esos días que es mejor dejar aparcados y olvidarlos. Cuentan en el debe de nuestros años, y son jornadas que perdemos, que podían haber sido aprovechadas de otra forma, pero que quedan truncadas.
Hoy creo que ha sido otra vez el calor. Ya son muchos los días de altas temperaturas, de sofoco, de imposibilidad de descansar bien por la noche, y esas circunstancias van minando, haciendo mella, y hay pocos cuerpos que lo resistan, el mío uno de ellos. Sales ya acobardado de casa por la mañana. Te acercas al huerto a cambiar la postura del riego, vuelves a casa a preparar la pitanza, te cuesta ir a la piscina aunque sólo sea para refrescarte y no hacer nada más, y cuando ya es algo más de mediodía, entiendes definitivamente que algo no funciona bien: el maldito calor.
El conejo guisado acompañado de papas arrugadas, según mis expertos y aduladores comensales, estaba de lujo. Cocinar es un acto de generosidad. Valorar y apreciar los resultados, un reconocimiento que te reafirma en la técnica empleada y te hace mejorar. Mirad lo que pasa en la carta de un restaurante con este plato: Conejo campero condimentado al ajo morado con suave perfume de finas hierbas y toque picante acompañado de unas papas arrugadas (no tienen traducción finolis). No pongo precio de lo que pueden pedir o tu estar dispuesto a pagar. No me ha costado más de 15 euros y ha dado de sí cuatro raciones abundantes.
Luego por la tarde he estado jugando un ratito al escondite. Había quedado con una persona en su casa, donde me he presentado a la hora convenida y no estaba, se había ido al río. Me he acercado al embarcadero y no estaba. Así que con la misma me he dado media vuelta y me he ido a por otro, al que había quedado en dejarle una carta por propia indicación, en su casa. Tampoco estaba, no hay buzón y por debajo de la puerta no entra el sobre. Esto es una prueba evidente de que los calores atontan las cabezadas, derriten y languidece el seso y nos abotagan. Vamos a ver, no quedes conmigo si te vas al río,  llámame para decírmelo y ahorrarme el viaje. Y tu capullo histriónico, no te quedes conmigo de esa forma, no me digas que te deje la carta en casa si no tienes un miserable buzón de correos.
Con el primero he vuelto a quedar en hablar mañana, con el otro, como no quiere la entrega en mano, pues por correo certificado y con acuse de recibo. Donde las dan las toman.


sábado, 6 de julio de 2013

Diario del estío (IX)



 Asamblea vecinal en Rivasvaciamadrid (Madrid)

Somos así
A temprana edad aprendí que las personas somos seres sociales, que necesitamos relacionarnos y comunicarnos con nuestros semejantes, y que ese impulso, revestido de unas normas de convivencia y funcionamiento, permite que constituyamos grupos organizados para la consecución de determinados fines de variado carácter, que abarcan todas las actividades realizables que se nos presentan a lo largo de nuestra vida.
Equipos deportivos, clubes, asociaciones juveniles, de vecinos, de alumnos, de padres y madres, de denuncia, de protección de la naturaleza, de ayuda y colaboración, sindicatos, partidos políticos, etc. son muestra de ello, y también de lo proclives que somos a integrarnos en estas entidades, ahora menos que hace dos o tres décadas, en las que la efervescencia social era mayor. Siempre se nos ha dicho, y no les falta razón de ello a los que lo dicen, que los latinos, somos menos colaborativos y grupales, porque en nosotros pesan más determinados rasgos de individualismo.
Sea como fuere, es una realidad que está ahí, y si quieres que tu voz, tu queja, protesta o lo que sea llegue a algún lado, tienes que estar agrupado, unido, organizado, junto a otras personas que buscan o persiguen los mismos o similares fines a los tuyos. Al principio estos grupos de interés tienen muy claros sus objetivos y consiguen en un tiempo razonable constituirse legalmente como asociación. Funcionan en una primera etapa, motivando y movilizando recursos, se autoabastecen emocionalmente con la actividad que generan y los primeros éxitos, pero por lo general, pronto empiezan a dar muestras de agotamiento, de cansancio, que derivan en desencuentros, desavenencias, rupturas, dimisiones… que les llevan a hacerse cada vez menos visibles y operativos, languideciendo y actuando de forma antropofágica hasta casi desaparecer. Al final quedan uno pocos individuos perdidos y atrapados, que han sido participes del derrumbe, y que no saben acabar ni darle salida al asunto.
Llegados aquí quedan por explicar los motivos y causas del fracaso habido, que no es el objetivo de este diario, y además reflexión obligatoria del grupo si quiere renacer, más bien de proponer una posible alternativa rápida que va a espabilar a los socios durmientes, provocar la polémica y la discusión, y si hay voluntad, propiciar soluciones, que no es otra que la agitación. Cuando alguien denuncia con fundamento, hurga en la herida, pide información y datos, lo normal es que se genere revuelo, disputa, intranquilidad… Quien lo tiene claro aguanta el tipo, debate y argumenta, colabora. Quien no, sale huyendo como una rata, despavorido. Vamos a ver qué nos pasa, pero está claro que aprendemos a base de golpes y disgustos, cuando existen otras formulas mucho mejores. Somos así.

viernes, 5 de julio de 2013

Diario del estío (VIII)




Bebiendo a galga

Ha llegado el calor
Esta mañana temprano, entre dos luces, salí pitando hacia Madrid en dirección al hospital de Majadahonda. El termómetro del coche marcaba ya 24º C y la radio cantaba en el centro peninsular temperaturas que podían llegar a los 38º C. La nacional V llevaba tráfico como todas las mañanas de un día laboral, y a la altura de Móstoles, la primera retención, y hasta el empalme con la M-50 circulación lenta, que más adelante, en los túneles del Pardo, también había.
He llegado al hospital alrededor de las ocho, con tiempo, y la sensación de menos gente de lo habitual. Es tan grande, tiene tantos pasillos, dependencias, mostradores…, que cuando hay poco movimiento se nota. Hasta he llegado a preguntar si había algún paro o huelga, porque he visto a un tío con una trompetilla de esas que hacen ruido, y he pensado que la llevaba para dar la murga en algún sitio. Pero no, el hospital que estos meses atrás ha estado empapelado, movilizado y en lucha contra las privatizaciones sanitarias, hoy sólo estaba de día de verano, en el que la afluencia de pacientes empieza a ser menor.
La cafetería de la segunda planta estaba hasta arriba, mucha bata blanca y verde del personal sanitario. El trámite al que he ido ha siso rápido: entrega en farmacia del sobrante del tratamiento fallido contra el VHC y petición de cita, que en un papelito, me han dado para el día 22 de este mes. Mucha suerte la mía obtener cita en tan solo dos semanas. Sea por las veces que me tiro hasta tres meses o más.
Desando el camino hasta la nacional V, luego dirección Madrid hasta la M-40 y salida en el Hospital 12 de octubre. Este es de los viejos y se nota en la construcción y los equipamientos, pero dicen que es de los mejores de la capital y con un personal de alta cualificación. Por la zona de Madrid donde se ubica atiende a una población muy alta, y así se nota por el ajetreo que hay. Allí tengo a un familiar reponiéndose a duras penas de una agresiva operación de digestivo, y aprovecho para hacer una visita, mala hora pues las auxiliares están en pleno zafarrancho de aseos y limpiezas. Espero un rato y luego me voy.
Cuando salgo del hospital a eso del mediodía hace ya un calor sofocante y el Sol pega de lo lindo. Cojo el coche y vuelta a casa. Por el camino me entra soñarrera, peligro inminente, me paro, estiro las piernas, tomo algo de líquido, y parece que se va. Más adelante otra vez, así que por experiencia, busco una sombra y doy una cabezada de diez minutos. Asunto arreglado, riesgo superado.
De comida dieta líquida y ligera: gazpacho fresquito, crema de calabacín -de los primeros del huerto-, arroz tres delicias y melocotón en almíbar. De la tarde mejor ni hablar. Es conveniente no salir, estar bajo cobijo, y protegido de esta inclemencia que amenaza ser más fuerte este fin de semana.
Esperemos que esta noche refresque algo y corra la brisa, y así poder descansar. La acumulación de noches sin un buen descanso, hace mella y te pone, aparte del cansancio, de mala leche. Muy apropiada para los tiempos que vivimos.

jueves, 4 de julio de 2013

Diario del estío (VII)





Listas abiertas
Oiga, que si es ahí dónde están buscando alcalde… que si vale cualquiera para el puesto, que yo me apunto… total para lo que hay que hacer.
Más o menos esta es la llamada recibida hoy en el ayuntamiento del pueblo, muy del estilo del genial humorista Gila, el que también llamaba a casa del enemigo para que parara la guerra un momento y otros gags memorables.
Muchos de los representantes municipales que tenemos en los pueblos, que además han sido elegidos democráticamente, son por lo general un colectivo integrado por personas sin formación política ni aptitudes adecuadas para desempeñar el cargo para el que han sido designados. Muchas veces nos encontramos con ediles a los que no les mueve el bien común de los ciudadanos a los que en teoría representan, sino claros objetivos de beneficio personal y crematístico, que a pesar de los esfuerzos, difícilmente pueden ocultar, utilizando su posición para beneficiarse y beneficiar a los de su entorno más próximo. Podría dar multitud de ejemplos.
Luego están los intereses partidistas comarcales y provinciales, las representatividades y mayorías en órganos colegiados, mancomunidades, diputaciones… donde tengo que procurar una ventaja con respecto a mi contrincante u oponente, en resumen, vigilar que la suma de votos me beneficie. ¿Y oiga, de la solución de los problemas de los pueblos qué? Pues yo te lo digo: de ná. Porque cuando una cosa funciona mal y su arreglo depende de un órgano superior gobernado por los tuyos, que lo están haciendo mal, no puedes tirar piedras sobre tu tejado. Estás obligado a dar el beneplácito, la típica cabezá con lo que hay y negar la mayor. No hay independencia, ni tampoco justicia, ni gestión eficaz, ni transparencia. El sistema está corrompido y prostituido. No vale, es un lastre y una carga cada vez más pesada.
Urge la modificación del sistema electoral desde la base municipal. En los pueblos, al margen del ideario político de unos y otros, nos conocemos todos. Sabemos quién es quién, de qué pié cojea cada cual. Necesitamos poder elegir a los mejores, a los más capaces, a los que sabemos que lo van a hacer bien o por lo menos lo van a intentar. ¿Para cuándo las listas abiertas?