Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

jueves, 18 de julio de 2013

Diario del estío (XXI)




Asalto al Cuartel de La Montaña

Cuartel de La Montaña, 19 julio 1936
El cuartel forma un edificio inmenso en la cima de un cerro bajo. En su frente hay un ancho glacis en el cual tiene cabida para ejercicios conjuntos un regimiento. Esta terraza se une a la calle Ferraz por una pendiente rápida en uno de sus extremos, y en el opuesto se corta bruscamente sobre la estación del ferrocarril del Norte. Un grueso parapeto de piedra corre a todo lo largo de la pared vertical de cinco o seis metros, sobre una explanada inferior que separa el cuartel de los jardines de la calle Ferraz. Por la parte posterior, el edificio domina la ancha avenida del paseo de Rosales y los campos que rodean la ciudad al suroeste y al norte. El Cuartel de la Montaña es una fortaleza.
De la dirección del cuartel llegaba un crepitar de disparos de fusil. En la esquina de la plaza de España y la calle de Ferraz un grupo de guardias de asalto estaba cargando sus carabinas al abrigo de una pared (…)
Un aeroplano, volando a gran altura, venía hacia el cuartel (…) La máquina voló en una curva amplia y comenzó a descender, hasta que fue imposible verla más. Unos momentos después temblaba la tierra y el aire. Después de dejar caer las bombas, el avión se alejó (…)
Un grupo compacto, chillando y gritando, apareció en el otro extremo de la plaza de España. En medio de él llegaba un camión con un cañón de setenta y cinco milímetros (…) Cientos de personas se lanzaron sobre el camión como si fueran a devorarlo y lo hicieron desaparecer bajo su masa, como desaparece un trozo de carne podrida bajo un enjambre de moscas. Y en un momento el cañón estaba en tierra, sostenido a pulso, por brazos y hombros (…)
De cuando en cuando, el cañón rugía a espaldas nuestras, una bala hacía zumbar el aire y la explosión resonaba en la distancia (…)
¡Se rinden! ¡Bandera blanca!
Una masa solida y viva de cuerpos se movió hacia adelante como una catapulta, hacia el cuartel, hacia la cuesta de entrada de la calle Ferraz, hacia la escalera de piedra en la pared, hacia la pared misma. La multitud era ahora un solo grito. Las ametralladoras funcionaban sin cesar (…)
En un instante supimos, sin verlo, sin que nadie nos lo dijera, que el cuartel había sido asaltado (…) En una de las ventanas apareció un miliciano, que levantó un fusil en lo alto y lo lanzó sobre la multitud que respondió con un rugido de alegría salvaje.
Se dijo que en el Cuartel de La Montaña había cinco mil pistolas Astra (…) Aquel día las cajas vacías, blanco y negro, salpicaban todas las calles de Madrid. Lo que no se encontró, sin embargo, fueron municiones para las pistolas. Los guardias de asalto habían logrado apoderarse de ellas (…)
Fuera en la explanada, bajo un sol deslumbrante, yacían cientos de cadáveres. En los jardines todo estaba quieto.
Arturo Barea. La forja de un rebelde III. La llama.

miércoles, 17 de julio de 2013

Diario del estío (XX)


Melones y sandías a la venta


Entre melones y sandías
Hoy he estado en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), corazón geográfico de la región, antiguo nudo ferroviario del centro de la península, venido a menos por el impacto del AVE, y donde se encuentran las dependencias centrales de la empresa para la que trabajo, Cooperativas Agroalimentarias.
El viaje se hace cómodo y rápido por la Autovía de los Viñedos que une Toledo con Tomelloso. Lo peor del corto tiempo de desplazamiento en esta época del año, tanto a la ida como a la vuelta, es el calor.
He ido a una reunión de cooperativistas productores y comerciantes de melón y sandía, para analizar y valorar cómo se presenta la inminente campaña de recolección y venta, que en esta ocasión trae un retraso de al menos quince días, por las inclemencias meteorológicas (agua y bajas temperaturas) que hemos tenido en la época de siembra. Luego también las plantas, ya con flores, han perdido muchos frutos, abrasados por el tiempo solano que llaman, el tiempo cálido que nos ha azotado durante aproximadamente una semana, y ahora parece, que el cuaje está siendo normal debido a las temperaturas nocturnas, pero tardío. La planta tiene su ciclo, y cualquier alteración en él repercute en sus rendimientos productivos posteriores y en la calidad de los frutos, que esperemos no merme.
Luego está el comportamiento del mercado, la oferta y la demanda, el tirón de la exportación. Todo apunta a que la cosecha se nos va a concentrar en la mitad del mes de agosto y eso no es bueno, ya que a mayor presión de la oferta, caída de los precios, a lo que se une la falta de poder negociador de la producción, muy atomizada y desunida, que es pasto de la distribución comercial, que impone sus criterios y condiciones. Cada vez se siembran, bajo contrato, mas y mayor número de variedades con destino a la exportación, los melones tipo galia, amarillo canario, charentais y cantalupo, en detrimento de la variedad autóctona, la verde piel de sapo de siempre. Tiene la ventaja de que las variedades de exportación, al comercializarse en mercados internacionales, principalmente de la Unión Europea, restan producción y oferta al verde, con lo cual el mercado interior parece más desahogado.
El melón y la sandía son frutas hortalizas de las que nuestro país es una potencia productiva, son frutas típicamente estacionales del verano, refrescantes, diuréticas, que aportan al organismo mucha agua y sales minerales. Su consumo está indicado en todas las edades. La única prevención es no consumirlas de noche en exceso, de ahí el sabio refrán que dice que “El melón en ayunas, oro; al mediodía plata y por la noche mata”.
Pues eso, hoy he estado entre melones y sandías, y para acabar otro refrán “En tiempo de melones, cortos los sermones”.

Diario del estío (XIX)



Entre las patas de los caballos

 Hoy estoy cabreado y algo triste. Está visto que cuando te mueves entre las patas de los caballos, acabas siendo pisoteado y coceado. Es lo que me ha pasado a mí con el asunto de la reclamación de los servicios sanitarios del pueblo, por los recortes de personal y horarios que ha habido.
Me han abierto diligencias informativas por un supuesto episodio violento, que según la enfermera del centro sanitario, he protagonizado contra su persona, profiriendo gritos, manifestando agresividad verbal y menospreciándola, alterando además, el normal desarrollo del funcionamiento del centro. Los hechos ocurrieron el pasado día 19 de junio, pero no como se cuentan y valoran, sino de otra forma muy distinta que tendré que acreditar y avalar mediante testigos presenciales.
El expediente informativo recibido más parece mi sentencia condenatoria que la apertura de diligencias para esclarecer lo ocurrido. Se me viene a decir que estoy jodido, pues el personal al servicio de la administración sanitaria (marcado todo ello en negrita) tiene,  a efectos penales, la consideración de autoridad o funcionario público. Y también que me pueden emplumar con una multa que va de tanto a tanto. Cojonudo.
Lo primero que sorprende del asunto es que quien te abre diligencias informativas es un pavo que pertenece a la otra parte –la administración sanitaria-, no a un órgano independiente o imparcial que debería ser quien fuera competente. Ya partes con desventaja y marcado.
Antes de dilucidar los hechos acaecidos y contrastar las diferentes versiones que puedan existir, ya te están amedrentando y diciéndote que tu defensa es contra un funcionario público, y que su palabra, vale más que la tuya, que eres un simple ciudadano de a pié. Y por último el tema económico de una posible sanción, aparte de las costas judiciales que tendrás que costear.
Vivimos en un país de pacotilla, gobernado en la mayor parte de las instancias, por prepotentes que están acostumbrados a pisotearnos, exprimirnos y sacarnos bien el jugo. Parece que no cabe la protesta, alzar la voz, exigir tus derechos. Eso no entra en sus cálculos. Y si lo haces, atente a las consecuencias, sanciones, multas, persecución. Esto más bien se parece al imperio de la tiranía.
De momento seguiré el juego ya que se me comunica que dispongo de un plazo de diez días, a contar desde el siguiente a la notificación, para indicar por escrito, cuanto considere oportuno en relación con los hechos descritos. Dese Vd. por follado, perdón, informado quise decir.

martes, 16 de julio de 2013

Diario del estío (XVIII)



 
Pesadillas de Katsuhiro Otomo
Pesadilla

Pasadas las seis de la tarde salgo para Madrid por asuntos personales. Hace calor y la autovía lleva tráfico. En una hora entro ligero por el paseo de Extremadura y túneles de la M-30 hasta la plaza de España, a partir de ahí se complica el asunto, mucha gente en la calle, semáforos, coches, bullicio. Subo por Gran Vía, paso Callao, llego a la calle Alcalá, cruzo La Cibeles, sigo por Puerta de Alcalá dejando a la derecha los jardines del Retiro y tuerzo a la izquierda por Serrano. Para llegar a destino tengo que dar varios rodeos. Hay calles cortadas por la actuación de la grúa retirando vehículos. Por fin consigo aparcar en zona verde y no me puedo aguantar la expresión “su puta madre”, 2,40 euros por una hora de aparcamiento. Me refiero a la Botella. Ahora que me he empadronado en el foro tendré que sacarme la tarjeta de aparcamiento, que para estas ocasiones viene bien.

Resuelvo el asunto principal del viaje rápido. Puedo descansar de momento tranquilo en los próximos meses con el trato cerrado. Para celebrarlo nos tomamos un helado. El barrio, a pesar de ser de los más cotizados de Madrid, bajo la canícula y las hojitas que se desprenden de los pocos y asfixiados árboles que hay, parece sucio y en algunos detalles de mobiliario urbano, algo abandonado. Tiene que funcionar, no queda más remedio, pero se nota lo que en todos los sitios. Los negocios están a medio gas. Hay ofertas por doquier. Mucha gente mirando y más paseantes.
Nos vamos al hospital a ver al familiar que lleva ya casi dos meses ingresado. Llegamos pronto por Atocha, Santa María de la Cabeza, Batalla del Salado, Embajadores y Legazpi. Cruzamos el Manzanares, avenida de Andalucía y ya estamos en el 12 de octubre. El centro, para ser la hora tan avanzada que es, tiene todavía mucha actividad y visitantes… El estado del familiar ha evolucionado favorablemente en los últimos días. La cosa va bien, pero lenta.
Salgo para casa ya anocheciendo. Hay 32º C y el asfalto desprende lumbre. Según me voy desplazando hacia el oeste en dirección a Portugal, la temperatura va descendiendo. En menos de una hora ya hay sitios que marcan 26º, la cosa mejora. Al llegar al pueblo el frescor del río y del regadío se nota. Hoy se podrá dormir seguramente bien.
Repaso las noticias del día y siento como un si no es: Rajoy y Cospedal cobraban de la caja B; Rajoy a lo suyo, ni dimite, ni da explicaciones, ni pide disculpas… Siguen negándolo todo, hasta las evidencias. Si yo fuera ellos, no dormiría bien. Tendría pesadillas.

domingo, 14 de julio de 2013

Diario del estío (XVII)




Diario del diario
El género literario incluido en lo que se denomina diario está encuadrado en la biografía y la autobiografía, término que procede del griego y que se refiere a escribir sobre la vida,
La irrupción de internet ha permitido la utilización de nuevas herramientas como los blogs, en los que sus autores van recogiendo vivencias, anécdotas, hechos y sucesos, noticias, ideas, pensamientos y reflexiones, y otro tipo de contenidos de variada índole.
Los posts  bajo la entrada general Diario del estío que se van sucediendo en las últimas semanas, son para mí, un ejercicio cotidiano de desnudez, de meditación sobre lo que me sucede o está pasando a mi alrededor, de desahogo de sentimientos, de liberación, etc., acciones que normalmente te llevan a efectuar previamente sondeos y exploraciones mentales.
No se trata de un relato testimonial de los tiempos que vivimos, cuyos aconteceres son recogidos de forma accidental. Mezcla realidad y hechos imaginarios, en una estrategia narrativa que permite al lector ver lo que ocurre en la mente del autor.
Para captar la atención -que no siempre se consigue-, he querido utilizar formas de expresión coloquial, cercana, de uso común, que también reflejan la forma habitual en la que nos comunicamos oralmente.
Hoy no tenía mucha gana de escribir, me falta ritmo y oficio, así que para no fallar a la cita comprometida, os dejo esta brevería, palabra que ni me he inventado yo ni figura en el diccionario de la RAE. Y si no que se lo pregunten a Letropilatorio