Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

Mostrando entradas con la etiqueta ajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ajo. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de noviembre de 2016

China y la especulación del ajo


Paradójicamente, un país que se define como comunista y con una economía planificada, propia de ese tipo de regímenes, padece en la actualidad -como ya le ocurriera en 2009-, un problema típico de las economías de mercado occidentales: la especulación pura y dura en torno a un producto agrícola, en este caso el ajo, del que son los mayores productores mundiales, representando más del 80% de la producción y el comercio.

Por las informaciones ya conocidas meses atrás que trascendían del gigante asiático, el cultivo y producción en la campaña 2015-16 ha sufrido severas inclemencias meteorológicas en forma de heladas e inundaciones que han dañado los cultivos y a la postre han provocado un recorte de la producción entre el 15-20%.

Según datos de la FAO, China ha cultivado de media en el período comprendido entre los años 2010 y 2013 la nada desdeñable cifra de 800.000 hectáreas de la que ha obtenido casi por año 19 millones de toneladas, producción que le ha permitido atender su consumo interior, los mercados de los países limítrofes e inundar a bajo precio y rallando en prácticas de dumping el resto de los mercados mundiales, en los que ha ocasionado graves problemas a las producciones locales.

El períodico Financial Times se hace eco en estos días de este tema indicando que en la provincia oriental de Shandong en la que se cultiva principalmente el ajo, las expectativas ya conocidas de malas cosechas llevaron al acaparamiento de producto por parte de los comerciantes locales, operación financiada por capital procedente de Pekín y otras grandes ciudades, información corroborada por Cui Xiaona, analista de Sublime China Information Group Co., Ltd., un servicio de información sobre productos básicos líderes en China como el ajo .

Que un medio de comunicación económico occidental informe de este asunto no debe llamar la atención, que lo haga con tanto retraso tampoco, ya que estamos hablando de un producto agrario menor, lo que si huele mal es que por medio se cuelen las alertas lanzadas por comerciantes holandeses que se quejan, pobrecitos ellos, de los malvados especuladores chinos que con mucho dinero han acaparado grandes volúmenes de ajo que ahora no quieren vender. No tenemos que olvidar que estos comerciantes, son los principales importadores de ajo chino a la Unión Europea, los mismos que continuamente están intentando forzar las medidas de protección existentes frente a las importaciones, y a los que no les importaría nada que esto reventase para hacerse ellos finalmente dueños del cotarro y así acabar ya definitivamente con la producción de la UE.

El escenario que nos retratan se produce ahora en China es el de que los precios del ajo se han duplicado, hay concentración de la oferta en pocas manos, hay especulación, que falta suministro y los altos precios han llevado a una disminución de las exportaciones chinas, que están en un mínimo de cuatro años. En los primeros siete meses de este año, las exportaciones de ajo fresco cayeron un 12 % a 895.000 toneladas.

El ajo no es el único producto interés de especuladores, hablan también de frijoles, nueces, té negro, productos que como dicen han caído a los caprichos de "dinero caliente".

No parece que estas circunstancias cambien. El ajo en China seguirá almacenado, incrementando su precio debido a los intereses de capital y los costes de almacenamiento, y de no agotar existencias, la oferta china tendrá que hacer frente a la producción de dos campañas, la vieja y la nueva por venir. Esto ahora representa para nuestras producciones algo bueno, ya que nuestros precios en origen mantienen el tipo, hay demanda y después de muchas penurias, el comercio es rentable. Sabemos por experiencia que la actual coyuntura es un espejismo, pero vamos a disfrutar de ella mientras dure. China tarde o temprano nos volverá a sacudir, a no ser que se confirme la tendencia en el ciclo productivo, que apunta a que el ajo está reduciendo su importancia en el computo total de las producciones agrarias, debido entre otros factores, al éxodo que se está registrando de población rural a zonas industriales para cubrir las necesidades de mano de obra.

jueves, 16 de agosto de 2012

El thriller del ajo


Ya ha llegado el momento de hacerlo y esta vez, estoy más preparada. Tengo la cabeza seleccionada y espero poder extraer unos dientes hermosos…Ahora mismo, es una cabeza dura y seca pero si las cosas van bien, pronto conseguiré su versión más tierna…
Sólo debo enterrar y cubrir, por lo menos con 10 cm de tierra. No es mucho y no tengo muy claro si lo tapará del todo así que me he decidido por hacerlo a un par de metros bajo tierra. Es más seguro… Si tengo paciencia y espero unos meses, conseguiré que se ponga tierno…
Y es que me encantan los tiernos pero me es muy difícil encontrarlos. La idea de convertirlos en tiernos, por eso, me la dio un huertano que me explicó cómo hacerlo en mi huerto urbano o en una maceta. “De la cabeza, seleccionas los mejores dientes. Los plantas y los cubres de sustrato (es importante enterrarlos con la punta hacia arriba). Si te esperas un par de meses, verás los tallos grillados y ya estará tierno. Para recoger”.
Quería seleccionar la opción maceta pero al final, me he quedado con un sistema mixto: un pequeño parterre para la cabeza y el cuerpo y la maceta para enterrar los dientes.
Creo que lo voy a hacer ahora. Para esta ocasión,  he preparado cloroformo y tengo el hacha bien, bien afilada. Las tenacillas quirúrgicas también están a punto. No quiero que se me mueva cuando le corto la cabeza, como la última vez…Tardé dos semanas en limpiar el estropicio…Ya he cavado el hueco dónde insertaré el cuerpo decapitado…Para la cabeza, esa tan dura que tiene (me he buscado uno de esos tozudos y toscos), he preparado otro hoyo. La enterraré tras haberle sacado los dientes. Esos sí que los voy a plantar en la maceta…
Esta vez, creo que mi búsqueda de un hombre tierno casi ha acabado. En unos meses, lo tendré así… Tierno, tierno…
Lo que sigo sin entender es cuál será la punta correcta (“Plantar con la punta hacia arriba”) pero creo que lo enterraré con los pies hacia arriba…Así, no me dará yuyu cuando lo vaya a regar…
Making Of : Esto es lo que me han inspirado los ajos…El huerto me está volviendo loca. Lo sé… Ya lo he asumido. ; -) Estos ajos me los ha regalado un huertano senior para que experimente con los ajos tiernos o ajetes (que me encantan!), cuando mi temporada (hostil) cherry haya acabado. No sé cuándo será, porque los tomates estos no paran de crecer y de dar más flores…


domingo, 1 de julio de 2012

Pa amb tomáquet



Hoy no nos hemos visto. No ha habido reunión, tras dos meses de la anterior en la que se convino la realización de esta. Algunos que habían confirmado asistencia, no han asistido; otros que no dijeron nada, se han presentado. Un desastre. Tres personas de un total de veinte. El portavoz ha hecho mutis por el foro, ni ha llamado para excusarse. No esperará que yo le llame. Una total falta de respeto y de responsabilidad a sus atribuciones. Esa es la organización que tenemos, así nos luce el pelo…
 El AVE es un pepino sobre raíles, dos horas y media el trayecto directo Madrid – Barcelona o viceversa. Un sueñecito, un rato mirando cómo pasa el cambiante paisaje, otro observando a los pasajeros, alguno mirando la película que ponen, etc., y en un santiamén estás en Sants.
 Ha bajado la temperatura externa algo, son más suaves que en el centro. Se nota según nos vamos acercando a la costa y así lo marca el indicador interior del tren. He conseguido adelantar dos horas la venida, mejor, más tiempo para poder disfrutar de la ciudad. Atocha estaba petada de gente, colas en las taquillas, colas en los expendedores automáticos, bullicio, maletas sobre ruedas, mujeres, muchas mujeres que viajan solas, bastantes más en proporción que hombres ¿por qué? Enigma a descifrar. De todas las edades, jóvenes, maduras, talluditas, mayores, pero solas, con ligeros equipajes, vestidos cómodos, de tirantes, de pantalón, holgados, ajustados, que marcan líneas y curvas, de tez blanca o morena, rubias, pasan, van y vienen, con libros de lectura en las manos. Bolsos, gafas de sol, brazos cruzados, piernas al aire…
 Último túnel, llegamos a Barcelona horadando su interior. Me esperan en el Mercat de Santa Caterina, no sé lo que me voy a encontrar, pero seguramente no será ninguna sorpresa. Todo controlado y según lo previsto. Hoy llego ya tarde a la promoción. Mañana podré comprobar cómo reacciona el público del país, los turistas, los paseantes y curiosos, al producto que ofrecemos. Difícil será hacernos un hueco, pero hay que intentarlo, por eso venimos de la tierra del aventurero quijotesco, con una empresa y objetivos concretos.
 Muy bien por Barcelona, algo sucia y descuidada en algunas zonas, por ejemplo el barrio Gótico, pero tremendamente cosmopolita, abierta, inquieta, rápida y con calidad de vida. Multicultural, turística, grande… celosa de sus costumbres y tradiciones.
 ¿Qué secretos entraña el pa amb tomáquet? Ninguno, pero todo depende de la buena calidad de los productos que lo componen: un buen pan tostado como base; el sabor y la fuerza del ajo restregado sobre él; un buen tomate natural también untado, y el toque del aceite de oliva virgen extra. Todo rico y una combinación equilibrada. Nuestro Ajo Morado de Las Pedroñeras le aporta una fuerza e identidad especiales al pronunciado pan contumaca castellanizado.
 Por lo general, el consumidor medio catalán aprecia y valora los productos de origen, de la tierra. En nuestro caso, que procedemos de fuera, de la meseta, del centro, no conocen nuestro ajo morado. Hablan del suyo, en trance de desaparición, el ajo morado de Banyoles, que lo siguen vendiendo como tal, pero que en muchas ocasiones es una impostura, ya que ofrecen un tipo de ajo sin garantía de origen, que procede habitualmente del lejano Oriente. La gente busca, investiga, pregunta, quieren saber más. Te plantea sencillas preguntas que en el fondo pueden ser complejos dilemas vitales. ¿Es verdad que el ajo trenzado retrasa la germinación de los dientes del bulbo transcurrido un cierto tiempo? ¡Ahí queda eso! Si lo trasladamos al terreno lingüístico estamos proponiendo un debate de dimensiones y resultados inimaginables y de una marcada virulencia.
 Por San Pedro muchos territorios de nuestra geografía huelen a ajo, ese condimento esencial de nuestra cultura y gastronomía, además de continuos descubrimientos científicos que sitúan a la etérea alicina, a pesar de Julio Camba y por encima de los prejuicios de otros, por su indeseable sabor y olor, en el centro de multitud de propiedades benéficas para nuestra salud y mejora vital. Antibacteriano, antiséptico, vermífugo, vasodilatador, favorecedor del torrente sanguíneos, desinfectante, antitumoral, etc. Qué más podemos pedirle a esta humilde y sencilla planta de la familia de las liliáceas, cuyos beneficios son conocidos por la humanidad desde sus albores. Sencillamente magistral su aportación al acervo cultural y gastronómico de nuestra civilización.

domingo, 26 de junio de 2011

Estamos en el ajo

Campesinos recogiendo ajo en Heze

Y nunca mejor dicho. Nos encontramos en una de las mayores y más importantes zonas productoras de este bulbo en China, en Heze, condado de Jinxiang, provincia de Shandong. Es difícil encontrar palabras para definir lo que estamos viendo, que a todos, nos deja perplejos. La vista se pierde en el horizonte y por todos los lados hay plantaciones de ajo, y gente, mucha gente, laborando. Llegamos justo en el arranque de la campaña de recolección.

No hay máquinas, todo es manual. El arranque de cada planta ya madura, el oreo al aire libre, el corte, el ensacado… todo se hace a mano. Cuadrillas de hombres y mujeres casi arrastrados, faenan en el campo aplicados a la tarea. Es impresionante la actividad que hay y que a buen seguro, según avance la campaña, aumentará. Miles de campesinos y de peones, durante un mes, a lo sumo dos, se dedican afanosamente a este menester. En los caseríos, en las aldeas, en los pueblos, en el mejor de los casos, el ajo ya cortado se seca en bateas de bambú, en los peores, pierde humedad esparcido por explanadas de solares, calles y hasta avenidas asfaltadas. Alucinamos con que los suelos de las calles sean utilizados como secadero de los bulbos y que con horcas rudimentarias, vayan volteándolos.

Camionetas y vehículos de tres ruedas transportan los ajos en sacas rojas de malla, que se apilan a la puerta de pequeños almacenes, negocios y viviendas. En multitud de sitios y rincones se ven ajos ensacados, de pie en hileras, en bateas, apilados en montones organizados… Estamos, como reza el letrero de un arco monumental de obra sobre la calle principal, en el The International Garlic Center. Si no lo estuviéramos viendo podríamos haber pensado que se trata de un sistema, centro o iniciativa, organizado, moderno, equipado con instalaciones de manipulación y conservación adecuadas, que aglutina la producción y comercio del ajo –principal recurso de la zona-, pero la realidad supera con creces nuestra hipotética idea.

Esto no tiene nada que ver con nuestros sistemas occidentales de producción primaria, regulados mediante estrictos protocolos de seguridad y calidad alimentaria, que exigen el mercado y los consumidores, para garantizar alimentos sanos y trazados. A tenor de lo que vemos, el sistema chino de producción, manipulado y comercio de alimentos carece de control y seguridad. De nada vale que en algunas de las instalaciones que visitamos, y donde se va a manipular y manufacturar en pocos días el ajo, cuelgue algún cartel polvoriento que acredita que esa empresa en cuestión está acogida al protocolo de buenas prácticas Eurepgap. Seguramente será una burda copia, aunque no lo son las telarañas que lo adornan.

Seiscientos metros cuadrados es la superficie base media de un agricultor chino en la que produce ajo, cebolla, algodón, sandía, cereal… Las fértiles tierras de vega generadas por el río Amarillo y sus afluentes, son esencia como diría mi amigo Manolo, y permiten, por ejemplo, en el caso del ajo, que por metro cuadrado y una densidad de 40 plantas, se obtengan entre 20 y 40 kg de ajo, o lo que es lo mismo, entre 20 y 40 toneladas por hectárea. Esos rendimientos son impensables en nuestro cultivo, supuestamente más avanzado y tecnificado.

Si a ello le unimos miles y miles de hectáreas en producción, mano de obra abundante y barata, coberturas sociales inexistentes, tenemos un producto puesto en el mercado mundial con precios de risa, como está sucediendo ahora mismo, en los que el ajo se cotiza FOB en el puerto de Quingdao a 500 $ tonelada, es decir unos 745 € tonelada al cambio actual. Y la oferta en pura lógica, en meses venideros, seguirá en aumento de cantidad y bajando de precio.

domingo, 23 de mayo de 2010

El ajo, medicina naturista


El ajo (Allium sativum) es una planta cultivada que pertenece a la familia de las liliáceas, condimento alimentario usado desde tiempos inmemoriales y con profundas raíces en las tradiciones, las costumbres, la gastronomía y la cultura popular. Su origen es incierto, aunque mayoritariamente se considera oriundo de Asia, desde donde se extendió a toda Europa, y desde aquí hacia América, tras la conquista.

También es una planta profusamente utilizada en farmacopea, que goza además de la consideración de sanalotodo, no habiendo seguramente enfermedad o mal que no tenga alivio con una pequeña dosis de ajo. Sin embargo, algunas de las bondades que se le atribuyen, todavía no han sido corroboradas científicamente, como es en el caso del supuesto aumento de los niveles de colesterol bueno en la sangre, aspecto que aún no ha sido probado a partir de estudios clínicos con personas.

Contiene nutrientes como el calcio, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, sodio, potasio, selenio, zinc, vitaminas B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B5 (ácido pantotéico), B6 y C.

La aliina –farmacológicamente inactiva e inodora-, es la sustancia más importante presente en el ajo, constituyendo el 0,24% del peso total. Al cortarse o machacarse un diente de ajo esta sustancia entra en contacto con la enzima alinasa transformándose inmediatamente en otra molécula, la alicina, altamente volátil y causante del característico fuerte sabor y ligero picante del ajo.

La alicina, como se verá más adelante, tiene numerosos efectos benéficos. No obstante, la cocción del ajo destruye este compuesto, pero da paso a la liberación de otros diferentes, como la adenosina y el ajoeno, que poseen cualidades anticoagulantes y, se supone, reducen el nivel de colesterol.

Tradiciones y leyendas

Amuleto y aura mágica para repeler el mal de ojo; con poderes contra la oscuridad y todo lo que se oculta en ella. Látigo de brujas, demonios y vampiros sedientos de sangre…, hasta la misma muerte es derrotada por la sola presencia del ajo, que también por mor de su olor espanta a muchos humanos de a pié, un aroma singular que lo impregna todo, y prevalece cual colonizador, sobre los sabores de los restantes alimentos.

En Egipto era consumido por los esclavos que trabajaban en la construcción de las pirámides, ya que se le atribuían propiedades fortificantes y revigorizantes.

Durante los tiempos de la Grecia y Roma antigua, era consumido principalmente por soldados, navegantes y campesinos. Los gladiadores eran muy aficionados a su consumo por las propiedades excitantes de la libido que se le atribuían.

En la Edad Media ya se usaba con fines terapéuticos, generalmente para combatir enfermedades bacterianas.

Durante la Primera Guerra Mundial se empleó como antiséptico externo para desinfectar heridas cuando no se disponía de los antisépticos habituales.

Las virtudes del ajo

Sus propiedad antibióticas fueron comprobadas y verificadas a finales del siglo XIX, posteriormente se produjo el descubrimiento del componente básico del ajo, la aliina, de la que se deriva como se ha indicado anteriormente, la alicina, cuyo poder bactericida fue descubierto a mediados del pasado siglo.

Actualmente, científicos japoneses prueban sus efectos sobre pacientes con lumbago y artritis, mientras en la India, se están desarrollando estudios para demostrar que el ajo tiene un efecto preventivo en el desarrollo de la arteriosclerosis y de la tensión arterial alta (hipertensión).

Es eficaz como antibiótico, combatiendo numerosos hongos, bacterias y virus; en el control de enfermedades cardíacas, ya que reduce el bloqueo de las arterias; reduce la presión arterial y el colesterol; incrementa la liberación de insulina por parte del páncreas en la sangre; controla los daños causados por la arterioesclerosis, con la formación de placas y el reumatismo.

También se relaciona con la prevención de ciertos tipos de cáncer, y el tratamiento de cuadros de estrés y depresión. Se sabe que el ajo es un antidepresivo por excelencia, debido a que aumenta enormemente la vitalidad, y por consiguiente la calidad de vida. Mantiene la mente despejada y lúcida.

La virtud antihipertensiva del ajo –uno de los problemas de salud más importantes en los países desarrollados-; y de la actividad cardiaca y disminuidora de los riesgos de ataques cerebrales, está perfectamente demostrada: la alicina tiene como principal compuesto el sulfuro de hidrógeno que facilita la distensión de las membranas celulares vasculares disminuyendo de este modo la presión sanguínea y favoreciendo la circulación y el transporte de oxígeno mediante la hemoglobina de los glóbulos rojos a los órganos y, por consecuencia, implicando una menor fatiga (estrés) para el corazón;

Hace la sangre más fluida, con lo cual previene la formación de trombos y coágulos. Regula -debido al efecto vasodilatador descrito-, la tensión arterial, disminuyendo el número de latidos cardiacos, de ahí que prevenga anginas e infartos. Los compuestos presentes en el ajo mantienen la presión sanguínea baja, y tienen efectos similares a los de ciertos medicamentos betabloqueantes para el tratamiento de la hipertensión, como así se ha podido comprobar en investigaciones desarrolladas con pacientes, en los que la administración de ajo, redujo de media la presión sistólica entre 4 ó 5 puntos y la distólica entre 2 ó 3.

Se ha puesto en duda la capacidad del ajo para reducir el colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad o "colesterol malo") en la sangre y la formación de placas arteriales; aunque sí posee una acción sobre las plaquetas, por lo que se desaconseja el consumo de suplementos de ajo si no es bajo responsabilidad médica ya que éstos o su ingesta excesiva puede afectar la correcta actividad de la coagulación.

Actúa favoreciendo la disminución de glucosa en la sangre por lo que conviene a los diabéticos.

En la artrosis, osteoporosis, reumatismo, al favorecer la eliminación de residuos tóxicos de las articulaciones y aumentar la microcirculación con el consiguiente aumento de nutrientes y minerales al hueso y articulaciones, buenos para el aparato locomotor.

Se ha demostrado científicamente que las personas que ingieren ajo no son picadas por los mosquitos, esto se debe a que somos capaces de digerir y/o metabolizar la sustancia activa que repele a los mosquitos, que posteriormente transpiramos a través de la piel.

También se usa el ajo en vía tópica para combatir las verrugas, además de ser también un eficaz vermífugo por vía oral. Hay una larga tradición de uso en la medicina herbaria, que ha utilizado el ajo para la ronquera y la tos.
Aumenta el funcionamiento de la glándula tiroides, por lo cual está indicado en la obesidad y el hipotiroidismo.

Favorece la secreción de corticoides internos por las glándulas suprarrenales, de ahí la clave de todas sus propiedades, pues ya se sabe que la medicina utiliza los corticoides en procesos alérgicos, problemas pulmonares, reumatismos.
Fortifica las defensas frente a cualquier clase de infección (bacterias, virus, hongos, parásitos).

Estimula el funcionamiento renal y ayuda a eliminar toxinas.

Nuestra modesta aportación a la Ciencia

Investigaciones en desarrollo desde hace unos años realizadas por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, han permitido determinar que la aplicación a determinadas dosis de extracto liofilizado de ajo morado, primero en animales de laboratorio, y luego, en pacientes de cáncer de próstata produce disminuciones importantes de células cancerosas.

Las investigaciones han permitido constatar que el extracto de ajo tiene efecto sobre el crecimiento invitro de la bacteria Helicobapter pylori causante de la úlcera gastroduodenal, y corroborar los efectos positivos ya descritos, sobre la disminución de la tensión arterial, las propiedades anticoagulantes, antibióticas y antitumorales.

Los estudios también han arrojado resultados sobre los efectos vasodilatadores que tiene en el cuerpo cavernoso del pene humano, con resultados similares a los obtenidos con el fármaco Viagra.

Cuándo y cómo consumir el ajo

En la cocina y gastronomía mediterránea el ajo forma parte afortunadamente de numerosos platos y guisos, a pesar de los detractores que también tiene, y que le acusan de que su potente sabor enmascara y empobrece el de otros alimentos.
En nuestra alimentación la recomendación es que se haga uso de él a diario y en estado crudo: por ejemplo añadiéndolo a las ensaladas, untándolo en pan tostado, o en salsas como el ajoaceite (alioli).

El ajo posee diferentes propiedades dependiendo si se consume en crudo o cocido, aunque en crudo es como mantiene intactas todas sus cualidades.

Para una dosis de un diente al día, y en personas que lo toleran o digieren mal, es aconsejable que se corte en trocitos pequeños, que pueden ingerirse sin masticarlos, con un poco de agua. El mal olor de boca que se produce tras su ingesta en crudo es mitigado por el zumo de naranja, la manzana o unas hojas de menta.

Otra opción son las perlas, cápsulas o extracto de ajo, cada vez más utilizados en medicina alternativa. Cualquiera que sea la forma elegida, y siempre que se haga con fines medicinales, lo aconsejable, es consultar con el médico antes de utilizarlo ya que no remplaza ningún tratamiento.

Además, aunque es un producto natural, debe consumirse con cuidado. En exceso puede causar alergias, afectar a quienes tienen problemas de coagulación o provocar bajas de tensión.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Ajos chinos y burbujas financieras


Desde hace meses el sector ajero español está con la mosca tras la oreja por los elevados precios -nunca hasta ahora conocidos-, de la oferta procedente de China, que como se sabe es el mayor productor mundial de este condimento. Y no es para menos, ya que en los últimos doce meses, el precio del ajo se ha multiplicado por diez en el principal mercado de origen, la provincia costera de Shandong situada al este de China, provocando la caída de las exportaciones –salvo en los países vecinos-, y que su valor en el mercado mundial haya descendido en el primer semestre de 2009 casi un 10%, según propias fuentes gubernamentales.

China juega al puro estilo capitalista

Según han divulgado medios oficiales chinos, el alza de precios se ha producido después de la recomendación efectuada por un experto médico internacional que ha afirmado que el ajo es uno de los mejores y más potentes remedios naturales contra el virus H1N1 de la gripe A, previniendo supuestamente su contagio y facilitando la inmunización del organismo. Ello ha provocado el incremento del consumo interno –ya de por sí alto-, y que especuladores chinos del sector minero, sobrados de liquidez procedente de negocios inmobiliarios, inviertan en la compra de ajo, acaparando importantes volúmenes de mercancía; y que mediante la reducción forzada del abastecimiento, han conseguido elevar artificialmente los precios. Como ya pasara en México con el maíz y las energías renovables, el ajo ha disparado su cotización por el interés de los traficantes.

En Europa contentos pero expectantes

Para los productores de la UE y especialmente para los de Castilla-La Mancha, que aportan una tercera parte de los ajos que se producen en el continente, esta es una buena noticia, ya que de momento, los habituales bajos precios de las importaciones chinas que marcan los del mercado doméstico no van a ser determinantes, y permitirán, tras dos años de pérdidas y dificultades, una ligera recuperación económica de un sector muy castigado y con un futuro seriamente amenazado. En tal sentido hay que recordar que expertos gubernamentales chinos han afirmado que el precio del ajo es cíclico, subiendo mucho a corto plazo para luego desplomarse nuevamente.

Varios frentes a trabajar

Uno. La producción española de ajo (150.000 toneladas) es nimia comparada con la producción china que alcanzó en 2007 12.000 millones de toneladas acaparando el 80% del mercado mundial. El contingente y las medidas arancelarias proteccionistas de la UE han posibilitado, en la última década, que el ajo no haya desaparecido de nuestros campos y pueblos, y siga siendo en Castilla-La Mancha, un sector estratégico por la actividad y riqueza que genera que son necesarias seguir defendiendo.

Dos. China ha basado su crecimiento y competitividad en prácticas productivas, sociales y económicas dudosas. En la UE es obligatorio cumplir normas y protocolos en esta materia, que a los países de origen se les debe exigir de igual manera. La UE no debería permitir que se importen productos agroalimentarios obtenidos bajo prácticas de dumping social y económico o insostenible medioambientalmente.

Tres. Las multinacionales de la distribución, ubicadas en mitad de la cadena agroalimentaria, controlan y regulan tres cuartas partes del mercado, imponiendo reglas y normas oligopolísticas que escapan al control de los gobiernos. Son necesarias leyes que garanticen la adecuada remuneración de los productos obtenidos por agricultores y ganaderos, obtentores de alimentos y sustentadores del medio ambiente; y que nos aseguren a los consumidores, en aquellos productos básicos, unos precios equitativos.

Cuatro. El tejido productivo y comercial del ajo es débil, está atomizado, carece de dimensión empresarial adecuada. Todo ello le impide disponer de una buena situación, estando en abierta desventaja negociadora con respecto a la gran distribución. Son muchos los elementos de discrepancia existentes entre los agentes que lo componen, pero es necesario, ahora más que nunca, buscar caminos de entendimiento y apoyo. Como dice el dicho hay que “cooperar para ganar”, para que como dice otro “dependamos uno de otro, y no pendamos uno al lado de otro”.

lunes, 29 de octubre de 2007

Mi pasión por el Allium sativum


Hace ya casi quince años, por motivos laborales, tuve que desplazarme a Las Pedroñeras en Cuenca, la que llaman capital mundial del ajo, por la cantidad de ellos que se producen y por la importante actividad económica que representa su cultivo en la localidad y en el resto de la comarca.
Ese día caluroso de finales de agosto, por la tarde, en una de las plazas del pueblo, había convocada una manifestación de agricultores contra la invasión de ajos chinos de los mercados, importados a precios muy inferiores a los costes de producción y puesta en el mercado de nuestra producción local, asunto que estaba produciendo importantes pérdidas, y que en años posteriores, hasta que se pudo corregir, supuso el abandono y la salida de la actividad de numerosas familias.
Una pancarta que portaban agricultores de la cooperativa de Balazote (Albacete) me llamó la atención, decía: “Felipe, mandarino, te vas a comer el ajo chino”, en referencia al presidente del gobierno. Para mí, hasta entonces, aparte del agrado por el sabor fuerte y picante del ajo, y de que las chuletillas de cordero no saben igual si no llevan unos ajitos morados de Las Pedroñeras, y que estamos ante un condimento ancestral, con múltiples aplicaciones medicinales y farmacéuticas, era todo lo que sabía de él.
A partir de ahí, y durante todos estos años, he dedicado muchas horas, viajes, reuniones, gestiones, visitas, etc. al sector del ajo, a conocer a sus gentes, a aprender. Puedo decir que los pueblos que viven del ajo y para el ajo, que son muchos en Castilla-La Mancha, tienen algo diferente, huelen distintos y sus gentes portan la impronta de ser ajeros, cultivadores de un producto característico y singular.
De los trabajos en los que he podido colaborar con empresas y profesionales del sector estoy particularmente orgulloso de algunos que siempre recordaré. El primero de ellos, la consecución para el sector comunitario de una regulación de las importaciones originarias de terceros países y del establecimiento de un arancel protector. Durante muchos meses se logró que en los pasillos de la gris y fea Bruselas se hablara del ajo, y que los prebostes comunitarios tomaran decisiones a favor de los productores españoles y franceses.
Satisfecho de haber elaborado, junto a otros técnicos, el documento de solicitud de lo que hoy es, aunque pese a algunos, la Indicación Geográfica Protegida Ajo Morado de Las Pedroñeras, un signo de calidad y diferenciador, de rango comunitario, que diferencia y protege en el mercado exclusivamente a aquellos productos únicos.
Emocionado, ya que cuando todo el mundo decía que los problemas de las importaciones habían pasado y nosotros veíamos que no, se demostró ante la Oficina de Lucha contra el Fraude comunitaria, que determinadas personas directamente relacionadas con la familia del rey alauíta estaban implicadas en operaciones de desvío de tráfico de ajo desde China vía Marruecos a la Unión Europea.
Desternillado de la risa cuando a la cantante Victoria Adams, esposa del futbolista David Beckham, se le ocurrió decir a su llegada a nuestro país, de forma despectiva que España “huele a ajo”, lo que fue aprovechado para obsequiarla con unas cajitas de ajos morados de Las Pedroñeras, que la noticia diera la vuelta al mundo y mostrarla que hablar del olor del ajo no significa hablar de un mal olor, sino de un aroma penetrante, rico y característico, indispensable en la gastronomía española.
Finalizo este comentario con un apunte del que se han hecho eco los medios de comunicación en los últimos días, que amplía los numerosos descubrimientos y aplicaciones médicas del ajo en el combate de variadas enfermedades. Un equipo de investigadores de la Universidad de Alabama, en Birmingham (EE.UU.) ha revelado qué comer ajo es bueno para el corazón. La clave está en el principal compuesto sulfuroso del ajo, la alicina, sustancia con la que reaccionan los glóbulos rojos de la sangre, produciendo el sulfido de hidrógeno, que en bajas concentraciones, relaja los vasos sanguíneos y hace que la sangre fluya con facilidad. Además la alicina, dentro de las arterias y las venas, estimula las células que conforman la membrana para que se relajen y se dilaten.
Como consecuencia, se reduce la presión de la sangre, lo que permite que las células transporten más oxígeno a los órganos vitales, y se reduce la presión sobre el corazón.