Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

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sábado, 17 de octubre de 2009

El valioso tiempo de los maduros


Conté mis años y descubrí,
que tengo menos tiempo
para vivir de aquí en adelante,
que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel chico
que ganó un paquete de golosinas:
las primeras las comió con agrado,
pero, cuando percibió que quedaban pocas,
comenzó a saborearlas profundamente...
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables,
donde se discuten estatutos, normas, procedimientos
y reglamentos internos,
sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas
que, a pesar de su edad cronológica,
no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones
donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos,
que tratan de desacreditar a los más capaces,
para apropiarse de sus lugares,
talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera
la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos,
apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia,
mi alma tiene prisa…
Sin muchas golosinas en el paquete…
Quiero vivir al lado
de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca,
con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad
y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente,
que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida,
le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa…
por vivir con la intensidad,
que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar
parte alguna de las golosinas que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitas,
que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz
con mis seres queridos
y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma,
porque de cualquier manera llegarás…”

miércoles, 1 de julio de 2009

Honor al asno


Honor al asno por la estrella
que su ignorancia nos alumbra.
Por la lenta soledad pétrea
tan dócil y tan útil.
Honor al asno que lleva al poeta
a lo largo del mundo,
aguzando sus largas orejas
ante todos los versos,
cualquiera sea la música.
Honor al asno, a su baúl de mariposas,
donde guarda los golpes de Dios y de los hombres
y no se queja nunca.

Eugenio Montejo, Adiós al Siglo XX


Poeta, ensayista y diplomático en Lisboa durante varios años, nacido en Caracas en 1938 y fallecido en junio de 2008. Representante de la poesía suramericana. Publicó, entre otros, los libros: "Elegos" en 1967, "Muerte y memoria" en 1972, "Algunas palabras" en 1977, "Terredad" en 1978, "Trópico absoluto" en 1982, "Alfabeto del mundo" en 1986 y "Chamario" en 2003. Es autor también de importantes ensayos, tales como, "La ventana oblicua" en 1974, "El taller blanco" en 1983, y "El cuaderno de Blas Coll" en 1981.

jueves, 18 de junio de 2009

Sala de conciertos


El Tajo es una sala de conciertos de agua
con plateas de juncos, puentes de anfiteatros,
desde donde se escucha cantar las mas hermosas
canciones de boca de peces y de pájaros

Por la mañana empiezan su concierto las aves:
las tórtolas, los mirlos, la perdiz desatando
un suave parloteo con la urraca ladrona
y el gorrión chillón, vecino de este barrio,

Tambien actúa el jilguero, de garganta menuda
y voz de vicetiple, subido en el estrado
de la rama de un olmo con un coro de voces
que entonan sobre el agua sus jubilosos cánticos

Los dirige con mano firme, con la batuta
bífida, señalando a uno y otro lado,
y la cabeza quieta, pero mirando a todos,
vestido de inocencia, impasible, el lagarto.

En la sesión de tarde intervienen palomas
torcaces y cigüeñas desde los campanarios,
vencejos, aviones, golondrinas, que frotan
sus alas con el aire y suena a stradivarius

El ruiseñor que canta por fina maestría
y también la calandria desde el trono de un árbol
a quiénes les responden, saltando en la corriente,
redonda voz de carpa y el lucio, voz de bajo.

Y por la noche canta la anguila tiernamente,
y el buho admonitorio, y la boga, y el barbo
unas canciones tristes, recordando a sus padres,
que se llevan las aguas a Portugal, río abajo.

El Tajo es una sala de música que suena
al compás de la vida de todo lo creado,
música de mi infancia, mi inocencia perdida,
que guardan en sus trinos los peces y los pájaros

Joaquín Benito de Lucas, El reino de la niñez, 2006




martes, 13 de enero de 2009

He andado muchos caminos


He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aún en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo tierra.

Antonio Machado

jueves, 20 de diciembre de 2007

"Ciertos vuelos" de Juan Gelman

todo el tiempo pasan volando cosas por acá/
como ese hijo de una gran pájara que se pone a cantar en el pino a las 6 de la mañana/
más de una vez le expliqué que trabajo con las telitas de la luna/
que me quedo hasta tarde deshaciéndolas/ haciéndolas/

y después necesito dormir/ ilusionado
como cristóbal colón la noche del 11 de octubre pero exactamente al revés/
porque el almirante bajó de la santa maría con regalitos para el gran khan

y se encontró con indios más nuevitos que la mirada siguiente a tu mirada/
en cambio/ yo/ al otro día de descubrir/ no digo mucho/ algún riachuelito
de la palabra/ alguna islita que nadie antes le había puesto el pie/
o menos todavía/ el estremecimiento de dos palabras que conseguí juntar/

de pura suerte/ y se aman como un matrimonio santo y frágil/
y de la una a la otra pasan temblores como mundos de amor/
o vos misma/ que rara vez pasás por acá/
estaba diciendo que a la mañana siguiente de haber creído todo esto/

el riachuelito está seco/ en realidad nunca hubo riachuelito/
ni islita/ ni pasaste por acá/ ni dos palabras se casaron/
aunque su boda durase el instante en que nuestros pensamientos se juntan
y son espléndidos como la corte de wu san liu/

donde la menos linda criaba una perla en la cabeza/
para que siempre hubiera luz/
qué me venís a despertar/ pájaro/ le dije/ y no me contestó/
los pájaros son así/ no contestan/

pero todos los días a las 6 me viene a dar noticias del mundo/
se parece al diariero del barrio/ pasa sin saludar/
y después vuelan un montón de cosas por acá/
vengo observando atentamente que entre las 9 y las 11 de la mañana
pasan 17 abejas con la barriga llena de oro/
3 polillas bastante sonsas/ 1 mosca perdida en sus pensamientos/ como yo/
mariposas de tan lindos colores/
una vez pasó un galerón azul como una turquesa/

tenía brillos de tigre en la alita derecha/ la izquierda era roja
como las piedras blancas del taj-mahal
si no rugió fue por respeto al que sabe
que tigre es tigre y mariposa es mariposa/

aunque después pasaron dos tigres volando por acá/
un tigre y una tigra tomados de la mano con sin igual delicadeza/
como si fuéramos vos y yo/ mesmamente/
ordenando la selva del ser/

y vuelan otros seres por acá/ golondrinas empujadas por el crepúsculo/
chillan como si les rompieran el qué/ destrozan el cielo/
menos mal que a la noche/ con excepción de unos cuantos jumbos que rajan los vidrios
del alma/
los únicos que vuelan por acá son los astros/

la luna/ vista por tantos mortales/ y por safo también/
que tejía coronas con telitas de luna/
hacía y deshacía la luna como se hacen y deshacen los amantes/
y le besaba sus rosados dedos/

ahora pasó volando una ciudad por acá/
en medio de la ciudad estás vos/
te parás en la punta del pino/
me das noticias de tu dulzura sin fin/

así que el 11 de octubre se acabó/
voy a bajar de la santa maría con regalitos para millones de chinos/
y me encontré con vos/ desnuda/
como un continente sin nombre