Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

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jueves, 1 de enero de 2015

La rebelión de los apestados





Eso fue lo que creyó que yo era cuando le pedí en el vestíbulo del hospital que firmara a favor de los pacientes de VHC. Hay gente que no hace falta que hable para saber lo que piensan. El gesto y la mueca que hizo le delataron: “Que os jodan, lo tenéis bien merecido”. Hay muchos que piensa aún que la enfermedad que padecemos es debida a malos hábitos de vida propios de yonkies, putas y maricones, gente de mal vivir, y que tenemos lo que nos hemos buscado.

Para expertos hepatólogos la mitad de los contagios existentes son debidos a su trasmisión por sangre infectada con el virus, de la otra mitad se desconoce su origen. Hace algo más de veinte años no existía control sobre la presencia del virus en las donaciones y transfusiones sanguíneas. Al final de los ochenta y principios de los noventa, en pleno boom del caballo, se compartían agujas. Los útiles dentales odontológicos y quirúrgicos tampoco seguramente eran debidamente desinfectados y supervisados, los tatuajes y perforaciones corporales sin garantías, etc. La transmisión vía sexual en prácticas poco seguras también es una vía de contagio.

Hace escasos meses, la opinión pública, poco sabía de esta silenciosa y letal enfermedad, aparte de los especialistas hepatólogos que la tratan y del medio millón de enfermos que la padecemos en diferentes estadios de desarrollo. Todo cambió y de qué manera a raíz de conocerse la existencia de fármacos de nueva generación que en los ensayos realizados, y a diferencias de las terapias tradicionales basadas en interferón y rivabiriva, alcanzaban tasas de curación cercanas al 95%. Esto debería suponer un antes y un después para una terrible enfermedad que en 2013 se llevó por delante a 4.000 enfermos, la friolera de 11 personas al día.

Cuando muchos países de nuestro entorno y otros en vías de desarrollo con alta prevalencia de la enfermedad ya habían incorporado los fármacos de nueva generación a sus sistemas de salud o facilitado el acceso a ellos a precios asequibles, las autoridades sanitarias del actual gobierno del PP con la dimitida Ana Mato a la cabeza, seguían deshojando la margarita e incurriendo en un retraso criminal del derecho de auxilio, socorro y protección a los enfermos de VHC. Es en octubre de 2014 cuando se anuncia una partida de 125 M€ para 2015 y cuando la Agencia Española del Medicamento incorpora el Sovaldi (Sofosvubir) en la lista de fármacos autorizados.

Una rápida cuenta matemática nos desvela el engaño y mentira de este anuncio. Si la negociación efectuada con la farmacéutica Gillead sitúa el precio de Sovaldi en 25.500€ para un tratamiento de 12 semanas, que precisa ser combinado con otro fármaco para hacer realmente efectivo el tratamiento, estamos hablando de un coste por paciente de 40.000€ (125 M€/40.000€ tratamiento = 3.125 tratamientos), lo que indica que la nueva terapia sólo llegaría al 0,6% de toda la población afectada. Si el cálculo se hace para la población más aquejada que se calcula son unos 35.000 individuos (fase 4 de desarrollo, cirrosis, trasplantados hepáticos reinfectados, desarrollo de neoplasias y tumores, etc.), estamos hablando de tratamiento para el 9% de los pacientes… ¿y el resto qué?

Muchos de los tratamientos prescritos por los especialistas meses atrás no llegan a los pacientes, ya que son las Comunidades Autónomas quiénes tienen que aprobarlos en última instancia. La gente sigue muriendo. Ya no son muertes son asesinatos consentidos. Sólo en la Comunidad de Madrid de los 450 casos más graves, el tratamiento ha llegado a 160 enfermos, y en un caso conocido, el de Mª Teresa Casas, dos días antes de que falleciera en el Hospital Severo Ochoa de Leganés.

En qué clase de país vivimos, donde para curarnos de una enfermedad, tenemos que manifestarnos, encerrarnos, protestar… para conseguir lo que nos pertenece, lo que hemos estado pagando y seguimos haciendo durante nuestra vida laboral.

Las movilizaciones y protestas son la chispa que ha encendido la llama. Los medios de comunicación se han hecho eco en las últimas semanas de la lucha y el drama que viven los enfermos de hepatitis C. Primero fue el caso de Saturnino Cobo y su mujer Belén Martín que opto por ponerse en huelga de hambre a las puertas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Cinco días después tenía el tratamiento que antes le habían denegado, y de entonces ahora, su mejoría ha sido espectacular. Luego el encierro indefinido de enfermos que se mantiene desde el 18 de diciembre en el Hospital 12 de octubre. La cadena humana del día 27 de diciembre rodeando el Ministerio de Sanidad, a lo que seguirán nuevas acciones y movilizaciones hasta que se consiga el tratamiento para todos los pacientes sin que quede excluido nadie. Ese es el objetivo, al que poco a poco se van sumando pacientes de otros territorios y Comunidades.

Esto no hay quien lo pare, porque la unión hace la fuerza.

martes, 28 de agosto de 2012

Sandías y melones




En aquel entonces no se decía eso de que había que comer tantas y cuantas piezas de fruta cada día para tener una alimentación equilibrada y tal y cual; comíamos la fruta que había en cada temporada, sin más. A lo mejor, si uno enfermaba le daban un plátano como algo extraordinario, pero tenía que estar bien enfermo. Pero vamos, lo habitual era pasar el invierno sin comer fruta; salvo algún melón tardío de los que se conservaban entre paja y duraban incluso hasta Navidad, o un puñadito de higos secos, quien los tenía, o algunas uvas pasas de los racimos de la parra que se colgaban en cañas atadas a los palos del techo de la cocina.

El tiempo de la fruta era el verano y, a parte de los extraordinarios albaricoques y los melocotones pueblanos, lo más degustado eran las sandías y los melones, que estaban bien ricos. Los hortelanos vendían sandías y melones de regadío y de secano, que uno no se explica cómo podía salir esa fruta tan aguanosa de un secarral. El caso es que había unas sandías y unos melones buenísimos, de un olor, un sabor y una carne superiores. De alguna de las mejores piezas de aquella fruta se seleccionaban las pepitas y se ponían extendidas sobre un papel para que se secaran al sol y sirvieran como semillas para el siguiente año; y también se secaban las pipas de los melones con un poco de sal para comerlas, igual que se hacía con las pipas de calabaza o de girasol.

Desde las primeras sandías y melones tempranos hasta los más tardíos había una larga temporada, así que lo mismo se cortaba una sandía y salía dulce como el arrope, en su punto de maduración, con la carne bien hecha; que salía alguna que otra acolchada, en leche, blanquecina, pasada o un melón asolanado, con durezas de algún golpe o con sabor a pepino. Y se comían igual, salvo que fuera muy grave la cosa y entonces terminaban convirtiéndose en comida para gallinas y cerdos; de la misma forma que las mondas, que decíamos cáscaras, de esta fruta eran un exquisito manjar para los animales. Que hasta la abuela cuando se comía su raja de zandía se iba rápido al corral diciendo: voy a echar estas cáscaras a las gallinas a ver si se refrescan un poco las pobres que están asfisiaítas.

 De un día para otro empezaba la temporada al grito en la calle de: ¡buenas sandíaas y meloneees...!, y vaya si eran buenos. Salían las mujeres al reclamo de los gritos, miraban el serón lleno de fruta e iniciaban un particular regateo con el vendedor: que si la quiero para hoy pero me la tienes que dejar a tanto, que si esa no me la des que tiene una mancha o está abollá, que la que me vendiste ayer la faltaba un día para madurar, que pésamela bien que esa romana se fara mucho, que me hagas la cata que no me fío...

 Y luego ya iban para su casa con el melón o la sandía recostada en la cadera, de la misma forma que asían los cántaros cuando iban por agua, y dejaban la fruta en la cueva para que se enfriara o en el cubo del pozo, que bajaban después con la soga hasta que rozaba el agua. Así refrigerada, la fruta llegaba fresquita a la mesa para su particular rito de corte y reparto: el padre era el encargado de partir  la sandía por la mitad y procedía a dar su primera opinión sobre la misma, la madre cogía una de las mitades y la cortaba en rajas la primera siempre para el padre, la segunda para la abuela, las siguientes para los hijos y el culito lo reservaba para ella. Luego se comía la sandía a bocaos, que a los chicos se nos quedaba la cara con churretes y la ropa manchada de lamparones, y algunas veces, las menos, nos dejaban salir a la calle con la raja de sandía en la mano y allí nos la comíamos, doblando un poco el cuerpo hacia delante para no mancharnos y jugando a escupir las pepitas lo más lejos posible. Y algún amigo nos veía y se acercaba para decirnos con voz lastimera: dame un mordisquito anda... no seas así..., un mordisquito ná más, que te vas a implar, anda...

Blog Pueblana

viernes, 10 de agosto de 2012

40 años de martirio al Tajo


Playa en el Tajo, frente a Safont. Toledo.
Con motivo del 40 aniversario de la prohibición del baño en el río Tajo a su paso por la provincia de Toledo, la Plataforma en Defensa del río Tajo ha seleccionado 40 fotografías que ilustran cómo es el río Tajo aguas arriba de Toledo, desde su nacimiento, y el efecto de las presiones a que es sometido y que se dejan ver a su paso por la provincia de Toledo.
Esta (¿ingenua?) exposición pretende explicar lo que supuestamente todos deberíamos saber después de llevar 40 años ocurriendo, sin voluntad política de solución y con intención de ocultarla.
Dicen, con reiterada e intencionada convicción, que Toledo "siempre" ha vivido de espaldas al río Tajo, lo cual no es del todo falso si no fuera porque los últimos 40 años no son los más de 4100, como poco, que hace que se asentaran los primeros pobladores. Eso sí sería "siempre". Pero lo cierto es que Toledo lleva los últimos 40 años viviendo de espaldas al Tajo porque hace ese tiempo que le quitaron el río del que supieron aprovecharse y vivir centenares de generaciones. El lugar que antes ocupaba el Tajo fue utilizado para colocar una alcantarilla a cielo abierto que, obviamente, no produce los mismos beneficios ni facilita la vida.
Por tanto, hay una generación que fue la última en disfrutar del Tajo en Toledo y otra que es la primera que enteramente ha vivido sin saber que ahí había un río; no uno cualquiera, el más largo de la península ibérica.
Así que, puede que la exposición bien puede servir para sensibilizar a esa generación joven que no sabe lo que está perdiendo y tiene todo el derecho a exigir, así como para que esa otra generación, abatida por el desencanto y la desidia, encuentre en la privación de la herencia robada a sus hijos y nietos la fuerza moral necesaria que les contagie la ilusión por recuperar lo que hoy es posible. 


martes, 7 de agosto de 2012

Avilés


Vista parcial de la ría de Avilés y del Centro Niemeyer
 El primer recuerdo que tengo de Avilés de hace casi cincuenta años es el de una ciudad gris, sucia y maloliente. Los abuelos, tíos y tías, primas y otra familia tenían algo que ver con ella, con sus altos hornos y la siderurgia, aunque Vicente, el abuelo materno, había sido ferroviario. El poblado de LLaranes, con sus casas y edificios uniformes, residencia de los currantes de Ensidesa. El paseo de la Estación donde vivían los abuelos en una casa que miraba hacia la ría. La plaza del Carbayu donde tenían sus reales las tías alegres y gordas Amelia y María Rosa. La prolongación del Quirinal de los tíos Román y Pili, en pleno campo. La playa de Salinas, Xagó, San Juan de Nieva, las salidas a pescar con los tíos Jesús y Lola en el 850. La negra ría de Avilés, el carbón, el humo, la niebla, la lluvia, el hollín, los vapores sulfurosos de las chimeneas humeantes, etc.
El crecimiento económico de los años 50 propició que la ciudad se convirtiera en una amenaza para la salud, con emisiones y sustancias tóxicas en suspensión en la atmósfera muy por encima de los valores máximos permitidos, lo que la supuso en los 80 el triste honor de ser declarada la ciudad española más contaminada por la situación insostenible de su atmósfera y el elevado número de casos y enfermos de asma.
Hasta no sé cuando eso siguió siendo así, luego nuestros familiares y seres queridos han ido desapareciendo, llegaron otras crisis llamadas reconversiones, que se llevaron por delante esa forma de vida y trabajo, y fueron quedando los restos, los posos, lo peor y lo mejor de cada sitio y casa, que es lo que hoy tenemos. Hubo gente que se plantó y dijo que había que cambiar, y así se hizo, y seguramente por eso, hoy Avilés es otra ciudad mejor, más habitable y limpia, más respetuosa con el entorno e integrada en él. Aquellas fachadas horripilantes de edificios sucios y negruzcos, han sido restauradas y pintadas en vivos colores. Las calles y plazas adecentadas. La parte vieja y casco antiguo recuperadas para la vida, el trato, la relación social, la cultura… Aparentemente todo ha mejorado.
El punto de la ría por donde entraban y salían las mercancías de la industria pesada hoy está ocupado por el modernista Centro Niemeyer, compuesto por una gran plaza-explanada, un lugar abierto a todo el mundo según el concepto del centenario arquitecto brasileño Niemeyer; un auditorio con escenario también utilizable desde la plaza, que además dispone de espacio para exposiciones pictóricas y fotográficas;  la cúpula, otro espacio expositivo, con funciones de museo; la torre-mirador ocupada por un restaurante con vistas sobre la ría y la ciudad; y un edificio polivalente con salas de proyecciones, reuniones, conferencias, tienda, etc.
El impacto social y cultural a nivel internacional de este centro ha sido innegable por la naturaleza de sus programaciones, personalidades del mundo del arte y las ciencias comprometidas y la repercusión mediática. La educación, la cultura y la paz son tres de los pilares de su razón de ser, y lugar cual imán, para atraer y compartir conocimiento, creatividad y talento. Esperemos que así sea y que ningún político casquivano lo impida.


lunes, 6 de agosto de 2012

Por tierras astures


Playa de San Lorenzo, Xixón

Vamos a Xixón, la más populosa de las ciudades asturianas en un día luminoso,  algo ventoso, y  con buena temperatura. La playa de San Lorenzo está bastante concurrida, hay trajín, típico de un domingo veraniego de agosto, aunque dicen los profesionales del ramo hostelero que la crisis está haciendo estragos. Se nota en las calles y en la gran cantidad de establecimientos de variada índole cerrados, en traspaso o venta.
La que no hace mucho fuera gran centro industrial, siderúrgico y naval, es hoy una ciudad reconvertida al turismo y a los servicios. Paseamos por el parque de Isabel La Católica, en cuyo lago hay profusión de anátidas, gaviotas y pavos reales. Esta guapo el sitio, con especies vegetales muy frondosas, aunque algo descuidado y sucio. Cerca, el estadio El Molinón, sede del descendido Sporting, y casa de una ruidosa y vocinglera afición, rápida mentora de la madre del trencilla, contrincante en juego o quien se ponga a tiro en ese momento. Es un recinto cuidado exteriormente y que no desentona con los alrededores, donde se sitúa también la Feria de Muestras de Asturias, el Palacio de los Deportes y la campa donde se celebra el mercadillo semanal.
 La mayor parte de los puestos de venta de textil, calzado, herramientas, almoneda, libros, etc. está en manos de ambulantes gitanos asturianos, los que en sus orígenes no muy lejanos por estas tierras se dedicaban al trato del ganado caballar y mular, al mimbre y a penar la bají. Por lo que ellos mismos dicen, la venta ambulante es hoy la principal actividad económica de las familias calós sedentarizadas y en proceso de adaptación e integración en la sociedad actual. Atrás ha quedado el desempeño de trabajos de escasa cualificación y remuneración como peones en la construcción y carreteras, limpieza de altos hornos, la compra-venta de chatarra y cartón, o hasta la recogida otoñal de caracoles y campañas agrícolas. Ya no quedan gitanos esquiladores, ni artistas, ni bandoleros, ni aquellos otros a los que se prohibió hace un par de siglos vagar de un lado a otro por los caminos como jinetes.
Se nos ha hecho tarde para comer. Todos los sitios de comidas donde entramos están hasta arriba de gente, bendita crisis, y otros, con poco servicio de atención, lo que puede convertir la pitanza en un ejercicio de dos o tres horas, y máxime con la costumbre asturiana de los tres platos, aun siendo el llamado eufemísticamente menú turístico. Volvemos a Lluanco por la costa, donde la sidrina está fresca en el bar del muelle, y ya no cierran la cocina, y a cualquier hora del día te puedes comer unas parrochas, unos bígaros, unos chopitos, una porción de queso cabrales o lo que se tercie. Ah y que no falte el arroz con leche.
Mañana toca Avilés, de la que estos días se habla, entre otras cosas, de las facturas de gastos del fenómeno social e internacional del Centro Niemeyer. Mañana más si da de sí la coyuntura.

domingo, 1 de julio de 2012

Pa amb tomáquet



Hoy no nos hemos visto. No ha habido reunión, tras dos meses de la anterior en la que se convino la realización de esta. Algunos que habían confirmado asistencia, no han asistido; otros que no dijeron nada, se han presentado. Un desastre. Tres personas de un total de veinte. El portavoz ha hecho mutis por el foro, ni ha llamado para excusarse. No esperará que yo le llame. Una total falta de respeto y de responsabilidad a sus atribuciones. Esa es la organización que tenemos, así nos luce el pelo…
 El AVE es un pepino sobre raíles, dos horas y media el trayecto directo Madrid – Barcelona o viceversa. Un sueñecito, un rato mirando cómo pasa el cambiante paisaje, otro observando a los pasajeros, alguno mirando la película que ponen, etc., y en un santiamén estás en Sants.
 Ha bajado la temperatura externa algo, son más suaves que en el centro. Se nota según nos vamos acercando a la costa y así lo marca el indicador interior del tren. He conseguido adelantar dos horas la venida, mejor, más tiempo para poder disfrutar de la ciudad. Atocha estaba petada de gente, colas en las taquillas, colas en los expendedores automáticos, bullicio, maletas sobre ruedas, mujeres, muchas mujeres que viajan solas, bastantes más en proporción que hombres ¿por qué? Enigma a descifrar. De todas las edades, jóvenes, maduras, talluditas, mayores, pero solas, con ligeros equipajes, vestidos cómodos, de tirantes, de pantalón, holgados, ajustados, que marcan líneas y curvas, de tez blanca o morena, rubias, pasan, van y vienen, con libros de lectura en las manos. Bolsos, gafas de sol, brazos cruzados, piernas al aire…
 Último túnel, llegamos a Barcelona horadando su interior. Me esperan en el Mercat de Santa Caterina, no sé lo que me voy a encontrar, pero seguramente no será ninguna sorpresa. Todo controlado y según lo previsto. Hoy llego ya tarde a la promoción. Mañana podré comprobar cómo reacciona el público del país, los turistas, los paseantes y curiosos, al producto que ofrecemos. Difícil será hacernos un hueco, pero hay que intentarlo, por eso venimos de la tierra del aventurero quijotesco, con una empresa y objetivos concretos.
 Muy bien por Barcelona, algo sucia y descuidada en algunas zonas, por ejemplo el barrio Gótico, pero tremendamente cosmopolita, abierta, inquieta, rápida y con calidad de vida. Multicultural, turística, grande… celosa de sus costumbres y tradiciones.
 ¿Qué secretos entraña el pa amb tomáquet? Ninguno, pero todo depende de la buena calidad de los productos que lo componen: un buen pan tostado como base; el sabor y la fuerza del ajo restregado sobre él; un buen tomate natural también untado, y el toque del aceite de oliva virgen extra. Todo rico y una combinación equilibrada. Nuestro Ajo Morado de Las Pedroñeras le aporta una fuerza e identidad especiales al pronunciado pan contumaca castellanizado.
 Por lo general, el consumidor medio catalán aprecia y valora los productos de origen, de la tierra. En nuestro caso, que procedemos de fuera, de la meseta, del centro, no conocen nuestro ajo morado. Hablan del suyo, en trance de desaparición, el ajo morado de Banyoles, que lo siguen vendiendo como tal, pero que en muchas ocasiones es una impostura, ya que ofrecen un tipo de ajo sin garantía de origen, que procede habitualmente del lejano Oriente. La gente busca, investiga, pregunta, quieren saber más. Te plantea sencillas preguntas que en el fondo pueden ser complejos dilemas vitales. ¿Es verdad que el ajo trenzado retrasa la germinación de los dientes del bulbo transcurrido un cierto tiempo? ¡Ahí queda eso! Si lo trasladamos al terreno lingüístico estamos proponiendo un debate de dimensiones y resultados inimaginables y de una marcada virulencia.
 Por San Pedro muchos territorios de nuestra geografía huelen a ajo, ese condimento esencial de nuestra cultura y gastronomía, además de continuos descubrimientos científicos que sitúan a la etérea alicina, a pesar de Julio Camba y por encima de los prejuicios de otros, por su indeseable sabor y olor, en el centro de multitud de propiedades benéficas para nuestra salud y mejora vital. Antibacteriano, antiséptico, vermífugo, vasodilatador, favorecedor del torrente sanguíneos, desinfectante, antitumoral, etc. Qué más podemos pedirle a esta humilde y sencilla planta de la familia de las liliáceas, cuyos beneficios son conocidos por la humanidad desde sus albores. Sencillamente magistral su aportación al acervo cultural y gastronómico de nuestra civilización.

lunes, 5 de marzo de 2012

Del pelotazo inmobiliario al sanitario


 El negocio de la Salud está ya sobre la mesa. Varias empresas se frotan las manos pensando en el gran negocio que pueden ser los hospitales de nuestro país. Esos que todos los españoles hemos pagado con nuestro esfuerzo. Entre los codiciosos está el grupo sueco Capio, conglomerado de especuladores, desertores del pelotazo inmobiliario y tiburones de la bolsa que tan pronto invierten en ladrillo, en sanidad como en una fábrica de chorizos.

Lo cierto es que Capio ya controla buena parte de la sanidad pública de este país,
Centros en Madrid:
Fundación Jimenez Díaz (Hospital de la Concepción). Estupendo regalo a Víctor Madera
Hospital Universitari Infanta Elena
Capio Hospital Sur (Alcorcón)
Capio Clínica Alcalá de Henares
Hospital Rey Juan Carlos (Móstoles)
Hospital Público de Collado Villalba

Centros en Castilla La Mancha:

Capio Hospital Tres Culturas (Toledo)
Capio Clínica Albacete
Capio Clínica Alcázar
Capio Clínica Ciudad Real
Capio Clínica Talavera (Talavera de la Reina)

Centros en Cataluña:

Capio Hospital General de Cataluña

Centros en Extremadura:

Capio Clínica Virgen de Guadalupe
Capio Clideba
Capio Hospital Santa Justa
y sigue subiendo:


Los principios que rigen a esta sociedad son fundamentalmente especulativos (coge el dinero y corre), un negocio muy lejano al principio de la Ley General de Sanidad española, "la salud es un derecho":




Su crecimiento sobre todo en la Comunidad de Madrid estuvo auspiciado por el Consejero Echaniz.

Éste es actualmente Consejero de CLM donde sus compañeros del partido en CLM le conocen como "El Pijito” de Madrid. Lo primero que hizo nada más llegar fue anunciar la privatización de 4 hospitales de la región y como no, Capio Sanidad va a ser la empresa privada de gestión sanitaria a la que se van a regalar los cuatro hospitales públicos.

Hospital General de Villarobledo (Albacete)
Hospital General de Altagracia Manzanares (Ciudad Real)
Hospital  General de Tomelloso (Ciudad Real)
Hospital General de Almansa (Albacete)

También se frota las manos con los 4 hospitales en construcción dentro de la Comunidad Autónoma. Estos se han paralizado y se va encomendar su gestión a manos privadas, los de Toledo, Cuenca, Albacete y Guadalajara. Capio está en primera línea de salida


Curiosamente los 8 están situados cerca los hospitales que posee actualmente, anulemos toda competencia.

Pero además el grupo Capio parece estar detrás de la más que probable desaparición del ICS. ¿Será el futuro hospital de Capio en Talavera?


Una curiosidad ¿El consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha José Ignacio Echániz Salgado, es hermano de Teresa Echániz Salgado, subdirectora de investigación de Capio Sanidad? ¿Quien fue primero la gallina o el huevo?

Víctor Madera puede ser uno de los empresarios de futuro dentro de la economía española, pues a su gran amigo Echaniz, el consejero, pese a su fama de vago y de juerguista le han nombrado Secretario General de Sanidad y Asuntos Sociales del PP. Del pelotazo Inmobiliario al Sanitario