Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

domingo, 14 de julio de 2013

Diario del estío (XVII)




Diario del diario
El género literario incluido en lo que se denomina diario está encuadrado en la biografía y la autobiografía, término que procede del griego y que se refiere a escribir sobre la vida,
La irrupción de internet ha permitido la utilización de nuevas herramientas como los blogs, en los que sus autores van recogiendo vivencias, anécdotas, hechos y sucesos, noticias, ideas, pensamientos y reflexiones, y otro tipo de contenidos de variada índole.
Los posts  bajo la entrada general Diario del estío que se van sucediendo en las últimas semanas, son para mí, un ejercicio cotidiano de desnudez, de meditación sobre lo que me sucede o está pasando a mi alrededor, de desahogo de sentimientos, de liberación, etc., acciones que normalmente te llevan a efectuar previamente sondeos y exploraciones mentales.
No se trata de un relato testimonial de los tiempos que vivimos, cuyos aconteceres son recogidos de forma accidental. Mezcla realidad y hechos imaginarios, en una estrategia narrativa que permite al lector ver lo que ocurre en la mente del autor.
Para captar la atención -que no siempre se consigue-, he querido utilizar formas de expresión coloquial, cercana, de uso común, que también reflejan la forma habitual en la que nos comunicamos oralmente.
Hoy no tenía mucha gana de escribir, me falta ritmo y oficio, así que para no fallar a la cita comprometida, os dejo esta brevería, palabra que ni me he inventado yo ni figura en el diccionario de la RAE. Y si no que se lo pregunten a Letropilatorio




Diarío del estío (XVI)




Drag king
Dentro de algunas de las actividades asociativas en las que participo, no sé todavía muy bien cómo calificar lo sucedido esta tarde.
Resulta que me he enterado de casualidad que se reunía la asociación de vecinos, a la que pertenezco, que no me había citado para la ocasión. Dice el presidente, por llamarlo de alguna forma, que era una reunión de carácter informal, y por lo tanto, no se ha convocado a todos los socios, y digo yo, sólo a los que a él le interesan.
Cuando me he quejado del asunto y he pedido explicaciones de las razones -si las hay-, por las que tampoco se me ha contestado a la petición de información que hace algunos días presenté, se me dice que yo lo que voy buscando es sembrar la desunión y la discordia en la asociación, y que allí están para trabajar, colaborar y hacer cosas por el pueblo, y lo que yo planteo, son meras formalidades. Me he defendido y he rebatido las falacias que esconden esta forma de proceder, que no son ni más ni menos, que la ocultación de la información e impedir que un socio haga uso de los derechos que le asisten por pertenecer a un colectivo vecinal.
Luego ha salido, como no podía ser de otra forma, el tema de la politización. Normalmente este argumento lo utilizan las personas de ideología conservadora, que cuando ya no tienen recursos para debatir, agitan el fantasma de la política. “Ya lo que nos faltaba, con lo mal que están las cosas, para que tu vengas ahora con estas”, me ha llegado a decir uno. De ninguna de mis palabras e intervenciones se puede extraer que haya manifestado consigna política alguna, a no ser que sea entendido como tal, reclamar trasparencia, participación y democracia en la toma de las decisiones, que a mi juicio no existen en esta asociación, marcada por el personalismo de su presidente.
Y es que invariablemente ellos, que son políticos como todo hijo de vecino, cuando les tocas la fibra elemental en toda asociación que son el cumplimiento de las reglas del juego democrático, echan fuego y espumarajos, porque saben de sobra que los incumplen, y lo que realmente les gusta es la frase “aquí mando yo y se hace lo que me sale de los cojones”. Y además esas nimiedades normalmente son cosas de rojos.
Como el asunto se ha caldeado en exceso y no avanzaba, y recogiendo el guante de uno de los presentes, hemos dejado aparcado el asunto a otra mejor ocasión. No lo voy a olvidar, y cual mosca cojonera seguiré insistiendo en él. Luego han estado hablando de sus cosas, que deberían ser las mías también, pero que no comparto, a saber, el trabajo de voluntariado, sólo les queda hablar también de la caridad para rematar la faena; de la carroza para las fiestas, he pensado que se vista el presidente de drag king y la encabece, no estaría nada mal; y otras tonterías por el estilo, que no sirven para hacer asociación, ni grupo, ni ambiente de colaboración, ni nada de nada.
Espero que el gran timonel de la asociación no me aplique los estatutos, como ha amenazado que va a hacer, por mis palabras, que considera una “falta de respeto”. Si lo hace me voy a divertir un rato.

viernes, 12 de julio de 2013

Diario del estío (XV)


Albert Einstein


Somos previsibles
Y ellos lo saben y por eso nos aplican la receta que nos están suministrando. Nos conocen y han sabido conjeturar, por nuestra situación de adormecimiento y anestesia, lo que podía suceder. Y así ha sido.
Han preparado, aparejado y dispuesto, bastante chapuceramente, con antelación y mentiras, lo que necesitaban para desmantelar el llamado estado del bienestar y las conquistas sociales de los últimos treinta años.
Nos están ganando por la mano. Nos están venciendo, arrinconando, hundiendo… y después de casi media década de vuelta de rosca y asfixia, seguimos sin ser capaces de estorbar e impedir que esta extorsión  siga adelante. Somos la generación que primero fue la de la libertad y la democracia (nos tragamos ese sapo con la monarquía); luego la del desencanto, y ahora, la del masacrado y humillación. ¿Qué nos queda?
Ha sido tal su capacidad de preocupación e impresión masiva de la sociedad, que nos han inducido a prejuzgar falsa y torticeramente las cosas y sucesos que ocurren. Todavía hoy hay gente del pueblo, personas llanas y sencillas, que no saben el origen de lo que nos está ocurriendo, y que repiten  mecánicamente, los latiguillos y mensajes que pregonan una y otra vez los medios de comunicación, sacados del ideario, palabras y testimonios de esta caterva de indecentes “representantes de la mayoría”.
Hasta ahora sólo critica y análisis. Habrá que ir pariendo alguna que otra medida alternativa y ponerla en práctica… No hacen falta Einsteins, sólo ganas y sentido común. ¿Te apuntas?

jueves, 11 de julio de 2013

Diario del estío (XIV)



 Campamento en La Herrera (Albacete)
Así no
Hoy no sé por dónde coger el hilo, me rondan algunas ideas, pero no tienen la suficiente enjundia para soltarlas. Hacía días que no oía la radio, y en el viaje de ida, con la fresca madrugada hacia la Mancha Baja, me he despachado con las noticias más importantes del día. Más de lo mismo: corrupción, mentiras, engaños… De la tragedia real del día a día de mucha gente sin trabajo y con penurias, nada de nada.
En dos semanas la cosa sigue igual o peor. Hay que acudir a otras fuentes para atisbar la otra realidad, la que los medios oficiales ocultan, y los opositores, sólo tocan de rondón.
Así nos va. Se nota en la gente, que ya no sabe que hay que hacer para salir de esta, si se mueven, de nada vale o de muy poco, aparte de una simple protesta o queja, que queda enseguida ninguneada por el portavoz oficial de turno. Si no lo haces y te cruzas de brazos, que pasas, que careces de conciencia, de compromiso, de responsabilidad social…
Nadie quiere alzar la voz y hablar con claridad de que así no vamos a ninguna parte, o sí, a un pozo sin fondo del que habíamos salido a costa de lucha y conquistas, y ahora estos desgraciados, nos vuelven a empujar. Pero la cosa no queda ahí. Es tanta la prepotencia que tienen, que a los más incautos, les tienen cogida la medida y todavía se atreven a decir y justificar, que lo que nos está pasando es culpa de otros, de los anteriores. Olvidan que ellos fueron los que pusieron los cimientos de esta infame burbuja y especulación económica que nos tiene atrapados y de la que no saldremos a no ser que se empleen otros métodos y procedimientos a los actuales.
Durante la mañana saco adelante el trabajo acumulado, sobre todo ver la correspondencia, ordenar papeles y colocar cada cosa en su sitio. Por un buen rato me olvido de los lúgubres pensamientos matutinos. Cuando decido que ya está bien por hoy, y salgo a la calle de nuevo, con el sol a plomo, me doy de bruces con las cuadrillas de jornaleros rumanos y magrebíes, que también han acabado su jornada en la zafra del ajo. Seguramente estarán instalados en algún campamento incontrolado, de los muchos “invisibles” que hay, sin las condiciones higiénicas y sanitarias necesarias, descansando y durmiendo en el suelo, al cobijo de algún matojo o arbolito que les protege del sol. Esta es la Europa de la igualdad de oportunidades, del trabajo justo y remunerado, cualquier parecido a la realidad es pura casualidad.
No sé qué pasará mañana, pero este camino que llevamos ahora hay que abandonarlo, está lleno de trampas y recodos en los que nos esperan nuevas sorpresas, y no son buenas, no.


miércoles, 10 de julio de 2013

Diario del estío (XIII)






A Concha García Campoy
1914-1918. La guerra, montada en su caballo rojo apocalíptico, hace estragos en los campos de Europa. Su eterna compañera, la muerte, envuelve en su velo negro a millones de hombres. Todo es desolación. No parece existir un futuro en el que aferrar las creencias (…) El origen de la tercera arma de lucha contra el cáncer se gestó en un episodio terrible de esta guerra: Ypres en la Baja Bélgica a finales de abril de 1915.

Los aliados se defienden como pueden de la ofensiva de los alemanes. Una fecha aciaga para aquellos a quienes la historia les había colocado ese día en aquel lugar, pero una esperanza para los enfermos de cáncer de unas décadas después.

La ofensiva germana se había puesto en marcha a las 6´00 horas, y ello significaba una marea de desolación y muerte dirigida contra los aliados, que yacían exhaustos en las húmedas trincheras. A las 8´05 horas se hizo el silencio. Era un silencio desgarrador (…) Una orden rasgó el cielo: “Calen bayonetas” (…) Un rumor sordo de fondo empezaba a inundar el ambiente. Era el ruido de las botas. Botas alemanas.

-          ¡No disparen hasta que reciban la orden! ¡Aseguren el primer disparo!
-          Cerré los ojos y me apresté a disparar. Sólo tenía que apretar el gatillo a la orden de fuego. Solo eso…

El objeto rebotó a unos dos metros detrás de mí. Fue como sin una lata llena de judías impactara en una piedra (…) Instantáneamente empecé a toser mientras se me llenaban los ojos de lágrimas y me quemaba la garganta. Fueron apenas unos segundos antes de caer en la inconsciencia de la muerte (…) Las convulsiones duraron unos segundos más y luego me quedé quieto (…) Me había convertido en la primera víctima del gas mostaza, arrojado por los alemanes por primera vez durante la segunda batalla de Ypres.

Por suerte, algunos de nosotros fuimos examinados por los patólogos militares horas después de nuestro fallecimiento. En todos se constataba un hallazgo  de gran importancia para las enfermedades tumorales hematológicas: tanto el tejido ganglionar normal como la médula ósea habían siso borradas de nuestros cuerpos. El gas, entre otras maldades, las destruía selectivamente.

Setenta mil ingleses y treinta mil alemanes perdieron la vida en los treinta y dos días que duró la batalla. El gas mostaza había debutado con un éxito espeluznante (…) Algunos médicos militares usaron los hallazgos de las autopsias en una oportunidad  de avanzar en el tratamiento del cáncer. La iperita estaba a punto para convertirse en el primer quimioterápico antineoplásico del siglo XX.

Extractos del libro “El cáncer se cura”, del Dr. José Ramón Germá Lluch