Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

miércoles, 24 de julio de 2013

Diario del estío (XXVI)



Agustina Ramírez, record de ristra más larga en 1998

Por unos metros
Resulta que este fin de semana pasado la localidad cordobesa de Montalbán, donde se producen muchos ajos chinos, batía el record de la “trenza de ajos más larga del mundo”, que hasta ese momento, y desde el año 1998, ostentaba la conquense de Las Pedroñeras, record Guiness de por medio.
De los setenta metros de entonces hemos pasado a los algo más de noventa de ahora, son veinte metros de más, que no es moco de pavo. Desconozco cómo se hizo entonces, cuanta gente participó y el tiempo que se tardó. Ahora se sabe que los cordobeses han tardado día y medio, y diferentes trenzadores se han ido turnando durante ese tiempo en la faena.
El orgullo local y el prurito del yo más, típico de nuestra forma de ser y carácter, ha espoleado a los pedroñeros, que este fin de semana celebran la XLI edición de la Ferian Internacional del Ajo, para volver a ser los primeros, a lo que el consistorio se ha prestado poniendo todos los medios necesarios para ello y poder recuperar el honor de poseer nuevamente la ristra de ajos más larga.
Resulta curioso y chocante, que este tipo de noticias que más que ello son anécdotas, salten rápidamente a los medios y se propaguen como la pólvora. Se publiquen en medios digitales, escritos, en la radio, provoquen entrevistas en televisión, y todo el mundo, sepa o no sepa, opine de ellas. Hoy le preguntaban a uno enseñándole la foto del “Tata” Martino –nuevo entrenador culé-, que si sabía quién era el personaje. El entrevistado ni corto ni perezoso soltó que seguramente un político, por la cara de sinvergüenza que tenía. Y se quedó tan pancho.  
Son malos síntomas para una sociedad que lleva tiempo dando muestras de pusilanimidad y de idiotez absoluta, fácilmente influenciable y manipulada ideológica e informativamente. Ahora saldrá el alcalde de turno, loando la épica del acontecimiento y afirmando que esto antes no pasaba, y que ahora, piedras sobre su tejado, es posible, gracias al reinado de María Dolores I Cospedal, señora de vastos territorios en lugares de Castilla La Nueva y La Mancha, la que siempre dice la verdad, la que está en esto no por el parné sino por el servicio público, vamos, la bien pagá que todos conocemos de los dislates dialécticos explicando lo de los sobres. Y todo por unos metros.

lunes, 22 de julio de 2013

Diario del estío (XXV)



Incendio de Almorox (Toledo)


Pirómano
Hoy estoy más cansado que un galgo después de unas carreras tras una liebre. El día ha sido malo, malo con avaricia. Para empezar me he desayunado con el retraso de hora y media en la consulta. Estaba citado a las nueve y he entrado a las diez y media. Después no he podido solicitar las citas de las pruebas que tengo que hacer, la tarjeta de desplazado está caducada y tendré que solicitar la definitiva otro día.
Después en la tienda de electrodomésticos más espera hasta poder comprar el aparato de TV para la casa de Madrid. Luego la afanosa búsqueda de aparcamiento, al final en zona azul y no olvides estar pendiente, que no se te pase la hora límite, pues te caen encima igual que aves carroñeras. Los portes de bolsas y trastos del coche a la casa y viceversa. Y luego la apoteosis en la ferretería del barrio. Mira que lo he pensado antes: Te van a clavar. Todo sea por apoyar al pequeño comercio. Pero no, esto es puro abuso y estafa consentida. Ocho metros de cable de TV, dos conectores universales, una bombilla y dos cuñas-calzas de plástico, veintidós euracos. Estaba ya en ese momento tan quemado, que no he deparado en la cantidad. Luego dándole vueltas he caído del guindo. Pero si tenías al lado un chino, donde te habría salido todo por la mitad del precio pagado o menos. Bueno, los bazares chinos también se las traen con la calidad y otros asuntillos, que no son menores.
Como no quería entretenerme más de la cuenta comiendo, me he ido a la tienda exprés. Había bastante oferta de platos preparados, pero no quería hacer cola, así que he pillado un emparedado vegetal y una bandeja de dos frutas preparadas y troceadas. La piña estaba buena, pero el kiwi era pura madera ácida. He hecho lo que no hay que hacer, comer en diez minutos, deprisa y corriendo, para poder seguir y acabar pronto. A las cinco ya estaba todo terminado y funcionando. Me he ido camino del Sur, al hospital. Buenas noticias. Los enfermos progresan y la operación ha salido bien, lo que es un alivio a tantos días de malas noticias y tensión. Que todo en los próximos días siga así y no se tuerza.
La vuelta, el regreso a casa, normal y sin sobresaltos. A lo lejos, a la derecha de la carretera, entre los valles de las estribaciones de Gredos, por tierras de Madrid y Toledo, se podía ver todavía el humo del último incendio, parece que provocado, que ha afectado a cerca de 1.500 hectáreas de pastos y monte bajo en el término de Almorox. Que impulsa a un pirómano a pegarle fuego al monte, qué puede pasar por su cabeza en esos momentos: placer, venganza, liberación. No sé lo que será pero son personas enfermas, peligrosas, para las que la vida natural y humana no tiene ningún valor, ya que con sus actos lo que persiguen es la destrucción.


domingo, 21 de julio de 2013

Diario del estío (XXIV)




Como en la vida misma
Hoy he pasado el día con la sensación de estar escondido de todo lo que me rodea, aislado de los sonidos y pálpitos de la calle, del barrio y del pueblo. El día ha estado barruntón, con nubes amenazantes de tormenta, y mucho sofoco. Salvo a la huerta por el tema del agua, no he ido a ninguna parte más, ni a la piscina, hoy me he dado descanso, ni al refrigerio posterior. No tenía muchas ganas.
He estado dándole vueltas a la semana que viene y haciendo algunos preparativos de cosas y tareas que tengo, sobre todo las del fin de semana próximo, relacionadas con la feria del ajo de Las Pedroñeras. Procurando no se me escape ningún detalle y anticipándome a posibles eventualidades. De momento todo aparentemente está controlado en lo que a mí respecta, lo que depende de otras personas, ya es harina de otro costal. Pero bueno, no suele fallar.
Mañana toca consulta de digestivo a primera hora en Madrid, luego tengo que acercarme al centro a hacer algunas gestiones, y después al otro hospital, a visitar a los abuelos. Mañana operan a Perico de una rodilla y la abuela sigue peleando con el postoperatorio, del que le está costando salir.  Con este plan, este verano no sabemos si vamos a podernos escapar a pasar unos días de vacaciones, probablemente no. Si escampa el asunto y mejoran los enfermos, a lo mejor en septiembre… Ya veremos.
Hoy ha vuelto a manifestarse, por séptima vez en lo que va de año, la marea blanca madrileña contra la privatización de la sanidad y externalización de seis hospitales de la Comunidad, proceso suspendido cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, tras el recurso presentado. La movilización es el ariete que no cesa, que nos recuerda el intento de desmontar la sanidad pública, y que va golpeando en la conciencia de todos y desarmando la negación absoluta de los hechos de estos gobernantes del saqueo y la piratería.
Una cortina de agua nos ha barrido esta tarde. Los goterones provocaban en el asfalto caliente de la calle, diminutas salpicaduras de las que se desprendía un velo de vapor. La tormenta ha pasado rápida, silenciosa, sin causar daño. Luego quietud y algo de frescor, que rápidamente ha sido ahogado por el Sol que ha vuelto a hacer acto de presencia. Como en la vida misma.
   

sábado, 20 de julio de 2013

Diario del estío (XXIII)

Escarabajo patatero en plena faena


Jamón de huerta
Esta tarde, a última hora, me he ido al huerto con la mula mecánica, a dar una pasada a las zonas donde las malas hierbas se van apoderando del terreno cultivable. En los canteros donde han estado los ajos, que ya están arrancados y oreándose, la maquina botaba por falta de humedad y la consecuente dureza del terreno, más duro que el bronce, exagerando un poco.
Los sitios donde he podido entrar bien, han quedado labrados y sin broza, hasta no sé cuando, pues ahora no para de proliferar. Tengo unos cardos, que por aquí llaman banqueteros, que están de exposición entre las papas y no hay quien les meta mano, pegan unos pinchotazos de cuidado con esas agujas que tienen.
Ya voy recogiendo calabacines, pepinos, pimientos italianos, zanahorias. Las cebollas, de las que tengo varios lomos, de blanca, morada y valenciana, están espectaculares y auguran buena cosecha, y producción para el consumo de la casa de todo el año. Los ajos han salido amitalados, la variedad nueva de morado ha dado buenos calibres de cabeza, pero la autóctona de Las Pedroñeras, se ha comportado peor. Buena calidad eso sí, pican que rabian.
A las papas les quedan entre una semana y diez días. Las matas están entregadas pero verdes. Las dos últimas semanas no he parado de recoger a mano escarabajos patateros que se ceban con los brotes tiernos de las matas. Como no trato contra la plaga, el remedio es irlos cogiendo uno a uno a diario, en la época de eclosión de estos curiosos bichos, que es ahora. Y hay que tener cuidado, pues también le pegan a las berenjenas, que si te descuidas las dejan peladas, en el troco, de lo voraces que son.
Los melones empiezan a cuajar, hay ya algunos frutos de buen tamaño que seguirán engordando en próximos días. A los puerros les queda mucho.
Mención aparte los tomates, nunca había tenido tantos y de tantas variedades como este año. Van muy tardíos pero apuntan buenas maneras, con el permiso de esta nueva plaga hortelana que tenemos, la polilla minadora Tuta absoluta que los deja arrasados. Hay tipo pera para hacer la conserva y el pisto, que luego hacen un apaño en una ensalada con escarola o solos aliñados, o la fritada acompañando un huevo frito. Tipo moruno hay de tres clases, el autóctono del terreno, que da unos frutos carnosos y compactos, de tamaño y peso considerable, los he visto de 300 y 400 gramos. El que me trajeron de la Siberia extremeña, frutos pequeños, duros, de color morado y muy dulces. Y el moruno híbrido. Cuando se pongan a dar frutos me van a salir tomates por la orejas.
Las zonas que he labrado las voy a sembrar de cultivo de otoño: coliflores, repollos, lombardas… Y con esto me despido del huerto. El próximo año habrá que buscar en otro sitio, de este nos echan porque está en terreno urbanizable y van a parcelar. Una pena, pues la calidad de la tierra es de primera, salvo por la infestación de malas hierbas que tiene.

viernes, 19 de julio de 2013

Diario del estío (XXII)

Río Cinca




Calores
Entramos en la semana más calurosa del año, la del moro que llaman. Supongo que será por lo del viento cálido que sopla, asemejando los aires del desierto. No lo sé a ciencia cierta y nadie me lo sabe explicar. Es la del moro porque tiene que ser así y no tiene otra justificación que hace mucho calor. Suele coincidir con la segunda quincena de julio, alrededores del día 25, y este año acude puntual a la cita. Ni con retraso, ni con menos fuerza, prueba de ello es que esta tarde a la sombra el mercurio marcaba 39ºC.
Estos días, desde por la mañana temprano, hasta la caída del Sol, no apetece hacer nada. El cuerpo te pide estarte quieto y protegido del solanero. Como mucho alguna actividad en las horas más benignas del día, a los amaneceres hasta media mañana, o ya a la caída de la tarde. El asunto es que aunque lo planifiques así de bien, siempre te pilla la zorra, o aparece algún cenizo-cenutrio que lo echa todo a perder, y te encuentras cuando menos te lo esperas, como esos pajarillos con el pico abierto, jadeando con dificultad y con las alas a rastras, que parecen que van a caer fulminados de un momento a otro.
El agua arregla muchas de estas malas secuelas. Esa agua que ahora empieza a escasear, lo dice el río, cuyo caudal baja muy por debajo de lo legalmente permitido, lo que llaman el caudal mínimo ecológico. O que huele a corrompido, tras ser bombeada desde el canal e inyectada a presión en las tuberías de riego y salir por los aspersores de riego. Mucha extracción para regadíos poco eficientes y antieconómicos, que despilfarran un bien cada vez más preciado y con el cual se empieza a guerrear entre unos territorios y otros por su titularidad y explotación. Ahí es nada. Bueno, pues esa agua, es buen remedio en estos días de calor, para refrescarte por dentro y por fuera. Hay que usarla con profusión y sin derroche, ya que llegará el momento, no muy lejano, que no podamos seguir haciendo uso tan irresponsable de ella como hasta ahora.
El clímax de la semana de marras, que será la próxima, me va a pillar viajando y ajetreado con asuntos laborales en un sitio si no más caluroso que este, si más seco. Espero que no me pase como a los pajarillos jadeantes y lo pueda contar.