Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

lunes, 30 de marzo de 2009

Mosquito

Mosquito, ilustración de Roger Olmos



Margarita del Mazo



Es el título del primer libro de cuentos de Margarita del Mazo. En él nos narra la historia de un –y a la imagen me remito-, feo y desagradable insecto chupador, que va por el mundo degustando y olfateando sabores y aromas, como si se tratara de un exquisito catador.

Nuestra amiga y entrañable Marga, que ahora se estrena como escritora, gusta merodear desde hace años por este mundillo de los libros y las librerías, las historias y los relatos, su escenificación -la “contada”- ante gentes variopintas. El mérito de saber comunicar y llegar al público captando su atención, estimulando sus emociones, es un trabajo de aprendizaje, de práctica, de mejora, de autocontrol, y un reto continuo de superación.

Por propia diversión empezó contando cuentos para niños y así quedó prendada y nos arrastró a todos –chicos y grandes-, a un mundo de sueños, ilusiones, a veces intrigas, aventuras, diversión, suspense, tal vez miedo, risas, sobresalto…, ¡quién sabe qué sorpresas nuevas nos tiene preparadas!

Marga dice que siempre se ha sentido afortunada por la gente que ha encontrado en el camino. Y prueba de su gran corazón, su mejor carta de presentación, es que desde el principio da las gracias: A los que se ha ido encontrando (¡Hola! ¿Qué tal estás?); a los que se han colado en su vida (¡qué gran fortuna!); a los que le han permitido formar parte de la suya (¡faltaba más!); a los que han pasado y se han quedado (¡no saben nada!); incluso a los que han pasado de largo sin más (¡allá ellos!), porque piensa que sin la gente y su apoyo, sin su mirada -unas veces condescendiente, otras crítica, también tierna-, no habría llegado al lugar donde está.

Ella sabe que aún le queda mucho por recorrer y contar, que sólo acaba de empezar, porque este Mosquito, malo, malísimo, medio insecto, medio máquina, de mandíbulas de acero y gordinflón, peludo y patilargo (¡ya podrás con el pobre bicho!) que empieza a darnos la tabarra con su incesante y agudo zumbido Bzz Bzz Bzz, es sólo el principio de otras historias que nos sorprenderán y harán pasar mejores ratos.

Mosquito está ilustrado por el dibujante catalán Roger Olmos y publicado por OQO ediciones. Se presenta en sociedad el sábado 25 de abril a las 19´00 horas en la Librería Muga de Madrid

¡Enhorabuena Marga!

viernes, 27 de marzo de 2009

La crisis según Albert Einstein


No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo.

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y sus penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.

Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque en crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Albert Einstein



jueves, 26 de marzo de 2009

Mitos y verdades en el consumo de frutas y hortalizas


La cada vez mayor preocupación por la salud y el culto al cuerpo hace que en muchas ocasiones, nos dejemos guiar por consejos de terceros que en algunos casos nos resultan de gran utilidad, pero que en otros, están plagados de falsedades.

Y es que muchos de los hábitos alimenticios que tenemos proceden de la tradición oral trasmitida en forma de consejos que han ido pasando de generación en generación o como recomendaciones de supuestos expertos nutricionistas. En gran parte de los casos esta información que recibimos carece de base científica o procede de fuentes poco fiables, por lo que es importante poner al descubierto estos mitos que condicionan nuestros hábitos alimenticios.

“La fruta como postre engorda”

No existe ninguna razón científica que sustente esta afirmación. Por el contrario, sí es cierto, que si una persona toma una o dos raciones de fruta antes de la comida, tenderá a comer menos después. De ahí a afirmar que engorda hay mucho camino que algunos se han encargado de recorrer.

“Las frutas ácidas adelgazan”

Premisa a tener en cuenta con todos los alimentos: ninguno engorda y tampoco los hay que adelgacen. Es una cuestión de equilibrio: lo ingerido y lo gastado. Es cierto que existen alimentos muy ricos en energía y otros no, en este último están todas las frutas, que aunque las haya más o menos dulces o ácidas, son muy bajas en calorías, y para perder peso y estar sanos…valen las dos.

“Las fresas son afrodisíacas”

Su forma, color, brillo, textura, momentos asociados, en fin… muchas razones podrían avalar esta afirmación… pero la ciencia, de momento, no ha encontrado ninguna asociación con esta aseveración.

“Las naranjas, zanahorias y melocotones son alimentos bronceadores”

No es una casualidad que todos sean de color anaranjado… En efecto, su color se debe a los betacarotenos, una familia de compuestos activos con gran poder antioxidante, que no broncean…, pero sí protegen las células de la piel de las dañinas radiaciones solares. Por eso, no sólo hay que tomar frutas coloreadas para proteger nuestra piel, sino que además, debemos tomar otras medidas físicas.

“La sandía y el melón son desaconsejable para los diabéticos”

La diabetes responde a la alteración de los niveles de azúcar (glucosa) en sangre, y por lo tanto, deben controlarse las cantidades y los tipos de alimentos que contengan hidratos de carbono (pan, pasta, arroz, patatas, frutas, bebidas, etc.), ya que pueden acarrear subidas importantes de la glucemia (nivel de glucosa en sangre) y tener efectos negativos. Es cierto que las frutas tienen azúcar, pero en su mayoría, en forma de fructosa que no tiene un efecto tan directo sobre la glucemia. A tener en cuenta que más importante que la variedad de fruta (podrían incluirse otras, como los higos, el plátano o las uvas), es la cantidad que se tome y el momento en el que se ingieran.

Es recomendable tomar al menos tres raciones de frutas al día, o variadas, o en porciones de tamaño medio o pequeño, de postre o acompañando a otros alimentos, y mejor enteras que en zumos.

“Comer la fruta con piel es más nutritivo”

Una parte de la fibra y muchas sustancias activas se encuentran en mayor proporción en la piel de las frutas, especialmente las que tienen colores vivos, pero también están en la pulpa. Por ejemplo, la piel de la naranja es muy rica en vitamina C y aceites esenciales, pero la pulpa es más rica. Otras como la manzana o las ciruelas pierden parte de sus propiedades al pelarlas, pero en su interior aún contienen importantísimas cantidades de nutrientes. Por eso, con piel o sin piel, pero fruta cada día.

Es muy importante que si se prefiere comer la fruta con piel, se lave adecuadamente para eliminar restos de sustancias diversas.

“Las verduras pierden sus propiedades si se congelan”

Comer verduras congeladas es una buena forma de tomar verduras de “temporada”. La congelación requiere un escaldado previo que elimina las sustancias que pueden afectar negativamente a las verduras durante la congelación. Es cierto que su textura y color se ven afectadas, pero no así su valor nutritivo que se mantiene prácticamente igual a las frescas.

“Las hortalizas crudas tienen más propiedades que las cocinadas”

De la amplia cantidad de sustancias presentes en las hortalizas, algunas de ellas son sensibles a las altas temperaturas, como la vitamina C, que se pierde casi en su totalidad. Sin embargo, muchas otras, como el licopeno, potente antioxidante presente en los vegetales rojos, aumenta su capacidad de ser absorbido cuando hacemos un sofrito, salteado o salsa.

No debemos olvidar que las verduras y hortalizas cocinadas se digieren mucho mejor que las crudas. Las verduras y hortalizas hervidas pierden parte de sus nutrientes en el agua de cocción, por lo que es muy importante adecuar la cantidad de agua o hacer cocciones al vapor.

“Las verduras pueden perder sus propiedades si las cueces más de la cuenta”

Así es, algunas vitaminas son sensibles al calor como la C, la niacina o el ácido fólico, por lo que las cocciones prolongadas reducen considerablemente su contenido.

“Comer melón por la noche resulta indigesto"
La afirmación viene avalada, incluso, por el refranero popular: el melón por la mañana oro, por la tarde plata y por la noche mata.

Seguro que quien lo dijo pasó una mala noche. En estos casos debemos considerar la tolerancia individual a los alimentos y no hacer caso de lo que puede “sentar mal” a otros. Pero sí es cierto que el melón y la sandía son frutas muy ricas en agua que “cuando se toman en exceso y en una sola toma” pueden diluir el ácido del estómago y dificultar la digestión.

Tomado de 5 al día




domingo, 22 de marzo de 2009

El triple filtro de Sócrates


Sócrates, Atenas (470 a.C. – 399 a.C.), uno de los más grandes filósofos griegos, fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día un conocido le preguntó:

-¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

- Espera un momento, antes de decirme nada, quisiera que pasaras un pequeño examen, yo lo llamo el del triple filtro, -contestó Sócrates.

- ¿Triple filtro?, preguntó el interlocutor.

- Correcto –continuó Sócrates-, antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, por eso lo llamo examen del triple filtro. El primer filtro es la verdad ¿estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

- No -dijo el hombre-, realmente sólo escuché sobre eso y…

- Bien –dijo Sócrates-, entonces realmente no sabes si es cierto o no.

Siguió Sócrates:

- Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el de la bondad, ¿es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, por el contrario…

- Entonces deseas decirme algo malo de él, pero no estás seguro que sea cierto. Pero aún podría escucharlo porque queda el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

- No la verdad es que no.

- Bien –concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno ni útil ¿para qué quiero saberlo?

Posdata: ¿Si usáramos este triple filtro en nuestras relaciones y cada vez que escuchamos comentarios sobre alguna amistad o seres queridos evitaríamos así malos entendidos o comentarios sin fundamento? ¿Preservaríamos la amistad?

Más sobre Sócrates en http://es.wikipedia.org/wiki/Socrates

domingo, 15 de marzo de 2009

La loca


Una vez escuché un cuento, de esos que se van desparramando por la geografía del planeta y andan de un lado para otro sin irse, nunca, de ninguna parte. Tal vez el tiempo y el pasar de boca en boca hayan desdibujado su forma, pero la esencia ha quedado y estará allí, siempre, porque es un cuento demasiado canto como para desaparecer o desdibujarse por más que el hombre meta mano en él.

Habla de una mujer muy hermosa enamorada, perdidamente, de un caminante que un día acertó a pasar por su poblado y que enloqueció de amor cuando el hombre reanudó su peregrinar en busca de un destino que nadie conoció. Allí quedó la loca mendigando un pan, de puerta en puerta, hablando en un lenguaje incoherente y riendo, a veces, quién sabe si por un recuerdo bello o por algún dolor. El cuento dice que una noche la loca sintió que iba a ser madre. Estaba sola, en una cueva del cerro donde habitaba rodeada de perros y de sacos. Había una luna grande y la loca mirándola le dijo:

- "Mamá luna, dame un hijo que no muera nunca."

Y la luna, que también es mujer, la escuchó pero no le dio una guagua, la leyenda dice que esa noche la loca parió un canto y que es por esa razón que el canto del pueblo no va a morir jamás.

sábado, 14 de marzo de 2009

Por la lectura


Por José Luís Sampedro, escritor, economista y filósofo.

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus “clientes” éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a una bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente, el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña. ¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

http://www.noalprestamodepago.org/

viernes, 13 de marzo de 2009

¿De qué puedo escribir hoy?


La verdad es que de cualquier cosa… El asunto es proponérselo y manos a la obra. Llevo ya algunos días vagueando en lo que respecta a nuevas entradas en el blog, pero no estoy inactivo, ya que cada vez ocupo mayor tiempo de los días en quehaceres múltiples.

Sigo con mi programa de recuperación física y las sesiones semanales de natación y fisioterapia. Al principio -hace unos seis meses-, hacerme un largo de 25 metros era tarea dificultosa, ahora ya voy por los 30 (750 metros), en alrededor de 20 minutos, y parece que el cuerpo me pide más. Poco a poco. Algunos días salgo de la piscina mareado del relativo esfuerzo realizado. La ducha posterior me reconforta y durante algunas horas estoy como subido en una nube, en una situación placentera de relajación, que para mí la quisiera en el resto de la jornada.

Los días ya empiezan a alargarse, me gusta madrugar, en cuanto clarea me tiro de la cama. El buen tiempo que se ha instalado prematuramente en este fin del invierno te invita a la actividad, que si las plantas, que si el césped, que si un lavado de cara al patio, que si el huerto… Que alegría poder volver a sembrar, labrar, ver como crecen las habas, los ajos, los cebollinos, como las plántulas de lechuga y repollo aguantan el trasplante y pasan unos días críticos hasta que enraízan. Cómo los árboles inician un nuevo ciclo con el estallido de yemas y flores. Como verdean intensamente las cosechas y forrajes, como se va llenando el campo de colorido.

Tampoco descuido mi pelea contra la injusticia y la maraña burocrática de las administraciones, para los que somos simples números, cifras, expedientes anónimos. Reclamo la alta médica por considerarla indebida y precipitada, aún a pesar de haber agotado el plazo máximo de incapacidad temporal prevista por ley. ¡Cómo nos la han colocado los sindicatos aceptando esta modificación! Preveo como contestación el silencio y ya veré si luego me meto en pleitos con la Seguridad Social. Sigo con la batalla del timo y fraude continuo del ADSL de Telefónica. Expectante ante el recurso contra la Comunidad de Madrid por su voracidad recaudatoria.

Voy retomando los asuntos laborales con una perspectiva nueva. Desde mi casa me mantengo activo, empiezo a hacer pequeños viajes, a asistir a reuniones, a retomar contactos, poco a poco me voy subiendo a ese tren que siempre pasa. ¡Es el llamado tele trabajo!, y también la existencia de empresas socialmente responsables que te lo permiten. Otro gallo me cantaría si tuviera que trabajar en una cadena de montaje. ¡Sus muertos!

Los días se suceden, vas saliendo, encontrándote mejor y con más fuerzas. Pero a tu alrededor todo empeora, la gente está desarbolada, hundida, sin argumentos. ¡Qué peligro! No hay conciencia de que lo que tenemos encima es la gran cagada que ha generado el obsoleto sistema capitalista. Los bancos se llevan el dinero, -dicen- para sanear sus cuentas. A los de a pié, ni un duro, no hay crédito ni para familias, ni para negocios, ni para empresas en dificultades. ¿Quieren asfixiarnos?

No van a poder con nosotros, no nos van a arruinar más las vidas… Saldremos del olvido al que nos quieren llevar. Yo por de pronto sigo con los preparativos de la celebración múltiple con la que nos vamos a regalar familia, amigos y compañeros, por estar vivos, por seguir ahí, por aguantar, por querernos y porque nos da la gana.

sábado, 21 de febrero de 2009

¿Derechos sociales?


Las cosas últimamente en el ámbito personal se suceden con una rapidez endiablada. Cuando percibes que te has equivocado, ya la has cagado, ya no hay vuelta atrás. Sólo te queda esperar la reacción de los demás a tu acción descaminada en forma de abierta discrepancia, que la más de las veces es inmediata, o si no prepárate, en pocos días te llega por escrito, en forma de llamada telefónica o por correo electrónico. En esos momentos y, dependiendo del asunto, te mantienes tozudamente en tus trece o rectificas y corriges rumbo, no hay más alternativas.

No sólo estás así tu, la mayor parte de la gente está al zape. Esto está bien, demuestra que estamos despiertos, expectantes a los acontecimientos y funcionamiento de la maquinaria vital, que aún no nos dejamos despistar mucho por alharacas y sones montados a propósito para atraer nuestra atención y alejarnos de la cruda realidad.

En esto estoy en las últimas semanas. Me he relajado, he bajado la guardia y, como ramplonamente se dice, me la han colocado. Pero además muy bien empatada. ¿Equivocación o despiste? De la combinación de ambas es el yerro. La cosa tiene no obstante su miga. ¿Dónde está el llamado Estado del bienestar, los derechos de los ciudadanos, la protección social de los trabajadores? ¡Al carajo, en la mierda!

El Estado está en quiebra técnica, en crisis. La ingente y vergonzosa inyección de fondos a la banca para salvar este vil sistema la estamos pagamos y pagaremos los de siempre, los de abajo, los trabajadores, los que no hemos ocasionado este monumental desbarajuste. Y ya estamos en ello. En mi caso, una nimiedad en comparación a la tragedia colectiva que están viviendo millones de familias, ya he empezado a pagar.

Me llegó ayer por correo certificado con acuse de recibo y viene a decir que una vez agotado el período de incapacidad laboral de dieciocho meses incluida prórroga y a la luz del “nuevo reconocimiento médico” (mentira y de las gordas, porque no ha existido), a través del cual se evalúa, califica y revisa la situación, se ha resuelto que procede emitir el alta médica.

Sin haber recuperado plenamente la salud, sin estar en posesión de todas las facultades vitales, el sistema social – el INSS-, me dice, sin más, que tengo que volver al trabajo. Sólo encuentro explicaciones preocupantes: abuso de poder, negligencia y burocracia, y algo que me cuesta creer, pero que cada vez es más indiscutible, el Estado recorta gastos a costa de los contribuyentes y de los derechos sociales.

Afortunadamente la mejoría que he tenido, hasta en el daño que el mismo tratamiento quimioterápico me produjo, me ha permitido también recuperar las ganas de vivir, de luchar, de no callarme ante las injusticias, de pelear por lo que creo justo y de dar la murga. Algunas personas a mí alrededor se inquietan ante esta actitud en la que no cejaré: ante la absoluta y compleja crisis que vivimos no hay otra solución que luchar.


viernes, 20 de febrero de 2009

Las frutas y hortalizas aliadas en la prevención contra el cáncer


Según un estudio reciente, unos pigmentos naturales presentes en algunas frutas y hortalizas poseen propiedades anticancerígenas

Las antocianinas son la clase de flavonoides más abundante en muchas frutas y hortalizas, a las que aportan el color rojo brillante, azul o morado. Las moras, así como el resto de las bayas, son muy ricas en estas sustancias, que también pueden encontrarse en la col lombarda, la granada, las berenjenas, las ciruelas, las cerezas o las uvas, entre otros alimentos.

La revista 'Cancer Prevention Research' publicó recientemente los resultados de un trabajo del Centro de Cáncer Integral del Estado de Ohio (EEUU) centrado en estos pigmentos naturales, a los que se atribuye propiedades en la prevención del cáncer. El estudio, centrado en las moras, se basó en pruebas realizadas con ratas para determinar que las antocianinas inhibían el crecimiento y estimulaban la muerte celular.

Según explicó Gary D. Stoner, director del estudio, "nuestros datos proporcionan una contundente prueba de que las antocianinas son importantes en la prevención del cáncer". Los investigadores descubrieron que el extracto de antocianinas era casi tan eficaz para prevenir el cáncer esofágico en ratas como las moras tomadas enteras. La investigación se encuentra entre las primeras que examina la correlación entre las antocianinas y la prevención del cáncer en animales vivos. "Ahora que sabemos que las antocianinas en las moras son casi tan activas como las moras por sí mismas esperamos poder prevenir el cáncer en humanos", precisa Stoner. Según el científico, el objetivo es mejorar la forma de administrar estos componentes a los tejidos para aumentar su absorción y eficacia. "En último término esperamos probar las antocianinas para la eficacia en múltiples localizaciones orgánicas en los humanos".

La demostración de estas propiedades anticancerígenas se une a otras propiedades ya conocidas de las antocianinas, como las antivirales, hemostáticas y antioxidantes. Además, esta sustancia protege la retina y contribuye así a la conservación de la salud visual, y también defiende al corazón de diversas enfermedades cardiovasculares.

¿Cómo saber cuándo las frutas y hortalizas contienen este elemento tan beneficioso para tu salud? Muy fácil: sólo tienes que fijarte en los colores azulados, morados o granates, que son provocados precisamente por esta sustancia.

http://www.5aldia.org/ / http://www.5aldia.com/

martes, 17 de febrero de 2009

Un violinista en el metro


Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero.
Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach.
Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos. Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.
Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino. Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista.
Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha. En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino.
El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos. Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.
Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas.
La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado? Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?.

Tomado de El Club de la Efectividad. The Washington Post.

lunes, 9 de febrero de 2009

Está Vd. de puta madre...


Que te diga esto un colega o alguien con el que hace tiempo no te veías, está bien y hasta lo agradeces. Nuestra rica lengua tiene estas cosas para afirmar o definir de diferente forma distintas situaciones. ¡ Tu puta madre ¡ es la mitad de la oración anterior y dicha con esa entonación y empuje se refiere con claridad a la madre de tu interlocutor, o a la del que te acaba de jugar una mala pasada o hacerte una fechoría.

Es lo que yo le tenía que haber contestado hoy al Dc. Esteve Alderete (ver posit del martes 17 de junio de 2008 Viejos dinosaurios), cuando repasando los resultados de los últimos electro y ecocardiograma, me suelta que es una mala noticia, porque con esos parámetros tan mejorados no me van a dar la baja. No me felicita, no se congratula de la notable mejoría que he tenido en los últimos meses, de que estoy casi a punto de superar la miocardiopatía generada por los quimioterápicos. No, no… se lamenta que tenga que volver a la vida laboral, pero eso sí, no como estibador, ni como ferroviario… Algo suave, sin esfuerzos.

-“Está Vd. de puta madre”.

Te lo dice con la chulería y regocijo propio del caradura, del sinvergüenza, de un tipo sin escrúpulos, sin el menor tacto con el paciente.

Es la tercera vez que cruzo palabras con él, la segunda vez en consulta. Ya no me coge de sorpresa. Adopto la misma posición que el tiene al otro lado de la mesa, tirado en la silla, sentado de medio lado. Mira por encima de las gafillas con aire de superioridad. Resopla. Tiene vendado el antebrazo de la mano derecha, como si la tuviera machacada de darle al manubrio. ¡ Hijo de la gran puta ¡

Leo, con mi culo clavado en la silla, en voz alta, el informe que ha ido redactando sobre la marcha, que pide la Seguridad Social a efectos de valoración de la capacidad laboral, que me entrega y que dice:

- “Mejoría cardiológica evidente. Tiene ventrículo izquierdo (VI) dilatado, contractilidad ligeramente deprimida”. Me interrumpe:

- “Lo que ahí dice a Vd. le tiene que traer sin cuidado”, me dice.

Le digo que no, sigo leyendo:

- “FEVI estimada 50% en el ECO de 4/2/09. El previo el 5/5/08 presenta VI dilatado con situación de MIOCARDIOPATIA DILATADA y depresión global…”.

Le va a dar algo, se remueve en la silla ante la osadía que esta viendo. Le doy cuartelillo, me callo, doblo el informe y lo guardo en el sobre.

- “¿Y del tratamiento qué?”, le interrogo.

- “Siga como hasta ahora y hasta la próxima”.

Me cita para las ferias de septiembre. No me gustan los festejos taurinos, pero hay algunos lances de la tauromaquia que al caso vienen al pelo. Al salir por la puerta en el recibidor hay pacientes esperando su turno, no me puedo contener y digo:

- “Les va a recibir a porta gayola y luego con unas largas cambiadas les va a despachar”.
Suerte y a por Esteve (Borrico butanerus). ¡ Hijo de la gran puta ¡

domingo, 18 de enero de 2009

Hasta San Antón, Pascuas son


El 17 de enero muchos pueblos celebran San Antonio Abad, popularmente conocido como San Antón, día en cuyo aniversario se bendecía a los animales mascota y domésticos, cosa que aún se hace. San Antón es representado en la iconografía popular, precisamente, como un viejo con larga barba blanca, apoyado en un bastón, una esquila atada y con uno o más gorrinos a los pies.

San Antón –dice la fábula- fue aparte de tutor de bestias, protector de otras muchas actividades ya desaparecidas o casi, como los guanteros, tejedores, esquiladores, carniceros y tocineros, cesteros…

Según el sabio refranero para San Antón media hora hay más de sol o la niebla no pasa de las dos o por San Antón, la gallina pon.

Nunca lo habíamos celebrado, pero este fin de semana, aprovechando la invitación de unos amigos, nos hemos ido hasta el cercano pueblo de Gálvez, que dicen es junto a Consuegra, también en la provincia de Toledo, los que festejan con mayor intensidad y participación popular esta tradición.

Llegar al pueblo y encontrarte lumbres en la calle por doquier, en torno a las que se reúnen grupos de personas, ya es de por sí una estampa curiosa. La gente aprovecha ese día para quemar en las hogueras lo viejo, para reunirse con los amigos, familia y vecinos de la calle o del barrio en alegre charla y fiesta, pero sobre todo para degustar la rica gastronomía, la de siempre, la de la zona o la asimilada de otras.

El recibimiento no pudo ser mejor: asadura guisada y callos de aperitivo. Después un rotundo arroz caldoso con liebre que competía con una monumental paella y de remate, puches, flan de huevo y café de puchero. Todo un lujo. Luego a la tarde, de merienda, parrillada de chuletas, chorizo, panceta, chistorra o lo que se tercie. Y más tarde, la cena para otros, nosotros ya no podemos. Que por comer y llenar la andorga no sea.

En las lumbres y hogueras levantadas en calles, plazas y esquinas, el fuego crepita, la madera seca y vieja se consume, el fuego –dice el culto popular-, purifica y cura. En muchos sitios se cantan viejas canciones como la de que en la lumbre de San Antón, que salga la vieja del rincón, para que los ancianos se guarezcan del frío invernal en el calor del fuego. A lo lejos se oye la coplilla de Antón, Antón, Antón pirulero/ cada cual/ cada cual/ aprenda su juego/ y el que no lo aprenda/ pagará una prenda.

El día se acaba y nosotros volvemos al pueblo, donde a la vuelta de la esquina estamos también de fiesta.

martes, 13 de enero de 2009

He andado muchos caminos


He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aún en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo tierra.

Antonio Machado

lunes, 12 de enero de 2009

¿Una escala de valores en la vida?


Un profesor, cogió un bote grande de vidrio y, sin decir palabra, procedió a llenarlo con pelotas de golf. Después preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.

El profesor cogió una caja llena de perdigones y los vació dentro del bote. Estos llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar si el bote estaba lleno, y los estudiantes volvieron a contestar que sí.

Después el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. Por supuesto, la arena ocupó todos los espacios vacíos y el profesor volvió a preguntar de nuevo. Los estudiantes le respondieron con un sí unánime.

El profesor, rápidamente añadió dos tazas de café al contenido del bote y efectivamente, llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían.

Cuando la risa se fue apagando, el profesor les dijo:

- "Quiero que os fijéis que este bote representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan... Son cosas que, aunque perdiéramos el resto y nada más nos quedasen estas, vuestras vidas aún estarían llenas. Los perdigones son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche... La arena es el resto de las pequeñas cosas.

Si primero pusiéramos la arena en el bote, no habría espacio para los perdigones, ni para las pelotas de golf. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos nunca lugar para las cosas realmente importantes.

Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o tu afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, para reparar la llave del agua. Ocúpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades, el resto sólo es arena".

Uno de los estudiantes levantó la mano y le preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió y le dijo:

- "¡Me encanta que me hagas esta pregunta!. El café es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar para dos tazas de café con un amigo."

La prueba de la bañera


¿Cómo saber si estamos bien de la azotea?
Durante una visita a un Instituto Psiquiátrico, uno de los visitantes le preguntó al Director, qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser internado.

- Bueno, dijo el Director, hacemos la prueba siguiente: llenamos completamente una bañera, luego le ofrecemos al paciente una cucharita, una taza y un balde y le pedimos que vacíe la bañera. De la forma como vacíe la bañera, sabemos si hay que internarlo o no.

-Ah, entiendo -dijo el visitante- una persona normal usaría el balde porque es más grande que la cucharita y la taza.

-No -dijo el Director-, una persona normal sacaría el tapón. Usted ¿Qué prefiere: una habitación con o sin vista al jardín?

Para ti, cabrón...


Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable.


¿De qué se queja? Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas..., patadas que yo también sufría. Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera.


Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos... Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra lapared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no! -dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar.


Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada. Me puse contento antes de tiempo. Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez... Y sucedió. Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre. Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí. Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida. Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.
"Carta a un maltratador", Fernando Orden Rueda. 2º de Bachillerato Ciencias de la Salud. IES Bioclimático de Badajoz. 2º Premio del II Concurso Nacional "Juntos contra la violencia doméstica".

jueves, 8 de enero de 2009

El cáncer se cura


Este es el título de un libro de bolsillo del que es autor el oncólogo catalán Germá Lluch que cayó en mis manos y leí con avidez en pocos días. Me lo recomendó una amiga que también está inmersa en un proceso de salida y recuperación de una de las más de ciento cincuenta variantes de la enfermedad.

Todavía resuenan en mi cabeza párrafos, páginas y capítulos de esta sencilla y gran obra en la que el médico va desgranando historias anónimas, años de experiencia acumulados en el avance del tratamiento oncológico, y sobre todo trasmite positivismo y un mensaje claro a los pacientes: el cáncer en un porcentaje cada vez más elevado tiene solución y la ciencia en su continuo avance dispone de mas y mejores medios para su combate.

Hoy estadísticamente la supervivencia a los veinte años del primer diagnóstico oscila alrededor del 90 por ciento en cáncer de testículo y tiroides, baja al 70-80 por ciento en otros casos y se encuentra por encima del 50 por ciento en los de colon, ovario, riñón y en los linfomas no Hodgkin. Hace veinte años la botella estaba medio vacía, hoy afortunadamente, está medio llena.

Su lectura me ha ayudado notablemente, me ha aclarado dudas sobre el proceso que he vivido e igualmente y de forma rotunda me ha convencido que aunque la enfermedad “remite”, en términos técnicos o lo que es lo mismo para nosotros “se cura”, siempre está y puede volver a aparecer en cualquier momento. De ahí la importancia de seguir a pies juntillas las pautas de tratamiento marcadas y los controles rutinarios posteriores.

Para los enfermos de cáncer conocer estas cosas y ser plenamente conscientes de ellas es muy importante, ya que ayudan a reafirmarnos en nuestra lucha, en mejorar nuestra autoestima y a perder el miedo a una enfermedad, azote desde tiempos inmemoriales de la humanidad, a la que la medicina como en una carrera de fondo va ganando zancada a zancada, paso a paso, y de la que cada vez conocemos más y seguramente en pocas décadas se podrá hablar de ella en otros términos.

Una “práctica” que desmantela el autor es la de esa medicina que se basa en la prohibición por sistema de aquellas pequeñas cosas que nos hacen felices a los humanos, exceptuando evidentemente aquellos comportamientos u hábitos que si son realmente nocivos para nuestra salud. Prohibiciones del tipo: no coma mucha carne roja, no pruebe ni gota de alcohol, no haga esfuerzos, no salga a la calle tras las sesiones de quimio, ¡cuidado con los resfriados!... El enfermo sigue siendo persona, tiene que vivir con ilusión. Está prohibido prohibir. Prohibir por prohibir no sirve de nada.

Para finalizar algo sobre la quimio que tanto daño me hizo al corazón, pero que me devolvió la salud o eso creo. A principios del siglo XX, en plena guerra mundial, una nueva arma letal hacia irrupción devastadora en el campo de batalla: el gas mostaza. Aparte de la muerte inmediata, se comprobó que el gas destruía el tejido ganglionar y la médula espinal de los soldados caídos. Paradójicamente tal hallazgo fue de gran importancia. Determinados derivados del gas mostaza, en particular la denominada mostaza nitrogenada, era muy eficaz en el tratamiento de las enfermedades tumorales, especialmente las que afectan al torrente sanguíneo y al sistema linfático. La muerte alumbra nueva vida.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Se acaba el año


Me cagüen…to lo que se menea, se va este ceporro, se nos acaba casi sin darnos ni cuenta. Parece que era ayer cuando todavía estábamos celebrando su llegada, brindando, atragantados con las putas uvas, tensos por los malos rollos y disputas que inevitablemente siempre surgen en familia ese día, para finalmente acabar abrazados, besándonos y deseándonos lo mejor.

Menuda diferencia la de hoy a la de hace exactamente un año. Ves las fotos del evento de entonces y comparas con las recientes y es como si entonces te hubieran soltado los carceleros para pasar el fin de semana o si te acabaran de liberar del campo de concentración. Daba desasosiego mirarte al espejo, pero nadie te lo decía así de claro: ¡joder vaya una piltrafa estás hecho! Hubiera sido peor.

Cuando todo empezó, después del mazazo inicial que removió todo lo removible, pasaron muchos días hasta que fuiste consciente de lo que había. Después es cuando asumes plenamente que o sales o te vas al carajo en cuestión de meses. Pero en el ínterin, a pesar de la resistencia, de la lucha, de las bocanadas de apoyo y solidaridad, estás más en el otro lado que cerca de la puerta de salida.

La situación de indefensión, de hibernación a la que te conducen es tan frágil que cualquier nimiedad o pequeño imprevisto te sitúa al borde del abismo. Hoy todas esas calamidades de hace unos meses, parece como si hubieran acaecido hace mucho mas tiempo, empiezan a quedar muy lejanas. El runrún que provocaron se va acallando lentamente, todo vuelve a una relativa normalidad y tranquilidad.

Por lo general, 2008, a pesar de las guindas y oropeles que le pongan, quedará como infausto: el de la crisis económica, el de la barbarie sionista, el de la continua guerra imperialista, el de los desastres naturales, el de las miserias y hambrunas, el de las injusticias, el de las apreturas y dificultades para los de siempre…, 2008 afortunadamente se va, nos deja, pero no nos engañemos, las calamidades siguen ahí e irán dejando su particular huella.

Nosotros continuamos, queremos seguir viviendo, nos conocemos más, hemos mejorado como personas. Remontamos el vuelo juntos. Proyectamos y perseguimos nuevas metas. Intentamos disfrutar de la vida, ser felices y nos proponemos que todo a nuestro alrededor sea así. ¿Seremos capaces? ¿Nos dejarán?

domingo, 21 de diciembre de 2008

Feliz solsticio de invierno 2008


Cuando emprendí mi particular viaje a Ítaca, supuse una singladura llena de aventuras, éxitos y fracasos, temporales y calmas. Pero no pretendo riquezas y tesoros al llegar a esta isla, mi fortuna será el conocimiento y la amistad surgida en la travesía. Espero continuéis acompañándome en esta travesía.


¡ Feliz solsticio de invierno 2008 !

sábado, 6 de diciembre de 2008

La treinteañera


Hoy es el aniversario de la treinteañera y seguramente todos los profesionales de la política han hablado del importante hito que se alcanzó un 6 de diciembre de 1978, cuando fue aprobada mediante referéndum, la real Constitución española, tras una ardua negociación de todas las fuerzas políticas y sesudas reflexiones de sus progenitores.

Yo por aquel entonces era algo rebelde, protestón, contestatario y no la voté, me abstuve dignamente y con argumentos a favor de esa posición: no se cumplían a mi juicio y para el de otra mucha gente que hizo lo mismo, las debidas condiciones de limpieza, democracia, libertad y participación para tal consulta. Hacía mucha pupa y sigue haciéndola, la ausencia de depuración en instituciones relevantes del poder como las fuerzas y cuerpos de seguridad, la judicatura, etc., pero sobre todo, que al pueblo soberano no se nos consultara algo elemental cómo es la forma de gobierno que queríamos. Tuvimos que tragar con la monarquía borbónica y seguimos bajo esa lacra infame, retrograda y parásita de la historia.

Hoy, en el modesto acto institucional que se ha celebrado en el pueblo, y al que por cierto, ha acudido muy poca gente, lo que prueba la escasa importancia que se le da a la que llaman la ley de leyes, he sentido vergüenza y humillación, tristeza de vivir en una sociedad tan desarmada ideológicamente, tan falta de valores, tan ignorante, tan insolidaria…

El alcalducho que tenemos, que tras años de experiencia sigue intentando practicar lo políticamente correcto sin conseguirlo, ha leído balbuceante unas breves notas sobre la efeméride, y ha patinado solemnemente. Conclusión y mensaje principal: la Constitución hay que reformarla… pero ¿para qué?, para evitar que en el País Vasco lleguen a las alcaldías terroristas. ¡Ese sapo no me lo trago! Que un usurpador del ideario de Pablo Iglesias y otros insignes socialistas, tenga el valor y la osadía de querernos llevar a esa simple y única conclusión, prueba su bajeza moral, su falta de principios y la total ausencia de autocrítica y miras. No ha sido idea suya el mensaje, sino dictado de las altas esferas, lo que aún es peor y más helador.

Los niños de la escuela que han leído diferentes artículos de la Carta Magna sí han sabido estar a la altura de las circunstancias, la representante de la asociación de mujeres que ha hablado de la igualdad de oportunidades ha estado correcta. Pero que este pedazo de cacique que tenemos como máxima autoridad municipal, con la que está cayendo, no haya sido capaz de hacer una reflexión, por ejemplo, sobre el derecho al trabajo, sobre el acceso a la vivienda por parte de los jóvenes, sobre la plena protección de la salud, sobre la necesidad del progreso social y económico, sobre la distribución equitativa de la renta, sobre la protección a la tercera edad, se olvida de lo importante en estos momentos, trata de desviar la atención hacía otros problemas no por ello críticos y oculta que esta ley de leyes, Carta Magna o Constitución, simple y llanamente no se cumple.

Los años de hambre y calamidades han quedado grabados, para muchos de nuestros mayores, a sangre y fuego. Años después de este gris período de nuestra reciente historia algunos comportamientos angustiosos y mezquinos, que se producían no hace muchos años, con motivo de alguna celebración con refresco, en la que los que asistían si no podían comérselo todo, se llenaban los bolsillos con tostones y lo que pillaran, siguen perviviendo en nuestros días. La máxima exponente de ello hoy ha sido una de sus votantes, que tras llegar al final del acto con ganas de llenar la tripa, ha preguntado: ¿y esto de que va?