Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

miércoles, 16 de julio de 2008

Retroceder más de un siglo, la Directiva indigna


El pasado 9 de junio, los ministros de Trabajo de la Unión Europea, sin ningún voto en contra, aprobaron la propuesta de modificación de la actual Directiva sobre ordenación del tiempo de trabajo, que ahora deberá pasar por el Parlamento Europeo para su aprobación definitiva. La modificación de la directiva autoriza a los Estados miembro a cambiar sus leyes para permitir alargar la jornada semanal de trabajo hasta las 60 horas (o 65 en el caso de colectivos como el sanitario o bomberos, los descansos dejan de considerarse tiempo de trabajo). Como el límite de las 60 horas es, además, una media trimestral, la jornada real podría prolongarse hasta las 78 horas semanales (en una semana determinada). En el caso de contratos de menos de 10 semanas, no habrá ni siquiera estas “limitaciones”.
La Directiva también permite fijar por ley que la jornada semanal “normal” (de hasta 48 horas) sea considerada como una “media anual”, de manera que el trabajador estaria permanentemente a disposición de la empresa y que las horas extras, festivos…, pasarían a ser consideradas como horas ordinarias. Este brutal atropello quieren llevarlo a cabo, además, mediante acuerdos individuales trabajador-empresa, al margen de los convenios colectivos y la representación sindical de los trabajadores, atancando una de las mayores conquistas de la lucha de los trabajadores y trabajadoras: su derecho a la representación y a la negociación colectiva, lo que flagrantemente vulnera el derecho constitucional español.
En 1919, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), después de una larga lucha del movimiento obrero internacional por las 8 horas diarias, oficializó la jornada máxima de 48 horas. Ahora, incomprensiblemente, la Unión Europea, quiere que el mundo laboral, retroceda más de un siglo, mediante la instauración de jornadas “legales” de 10 a 12 horas y seis dias por semana. Estas “cabezas pensantes” son las mismas que quieren alargar la edad de jubilación a los 70 años, minimizar e ir acabando con las conquistas sociales y ahondar en la senda de la privatización de los servicios públicos. La gris y burócrata Unión Europea, la mayor parte de los gobiernos europeos (derecha, laboristas ingleses, socialdemocracia alemana, etc.), como ya lo ha hecho en otros asuntos y materias, demuestran una vez más estar al dictado de los intereses del gran capital europeo, señalando amenazadoramente el destino que espera a los trabajadores y a los sectores populares.
En esta tesitura no es de extrañar que Irlanda hayan dicho NO al Tratado de Lisboa, como antes Francia y Holanda, a la propuesta de Constitución neoliberal y antisocial. El actual gobierno de España ha dicho que no es de su gusto la Directiva, pero no quiso votar en contra de la propuesta en la reunión de ministros europeos. El Gobierno Zapatero y los europarlamentarios españoles deberían mostrar, sin paliativos, un rechazo y repudio inmediato a esta Directiva que nos quiere hacer retroceder en la historia e hipoteca el futuro laboral de las nuevas generaciones.

lunes, 14 de julio de 2008

El plantador de dátiles


En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo ELIAHU de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras. Su vecino HAKIM, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a ELIAHU transpirando, mientras parecía cavar en la arena.

- Que tal anciano? La paz sea contigo.
- Contigo- contesto ELIAHU sin dejar su tarea.
- Que haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
- Siembro- contesto el viejo.
- Que siembras aquí, ELIAHU?
- Dátiles -respondió ELIAHU mientras señalaba a su alrededor el palmar.
- Dátiles!!!- repitió el recién llegado, y cerro los ojos como quien escucha la mayor estupidez.
- El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
- No debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...
- Dime, amigo: Cuantos años tienes?
- No se... sesenta, setenta, ochenta, no se... lo he olvidado... pero eso que importa?
- Mira amigo, las datileras tardan mas de 50 años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojala vivas hasta los 101 años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.
-Mira Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
-Me has dado una gran lección, ELIAHU, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste - y diciendo esto, HAKIM le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.
-Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseche una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.
-Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague esta lección con otra bolsa de monedas.
- Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas-: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseche no solo una, sino dos veces.
- Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...

Cuento: Jorge Bucay, Déjame que te cuente. De un cuento sefardí de Leo Rothen's Jewish Treasury.

viernes, 4 de julio de 2008

El precio del petróleo y lo que pagamos


Comparativa del precio del barril de petróleo y precio del litro de gasóleo

Año 2000

Cambio U.S. Dólar $ - Euro €: 1,2
Precio barril de petróleo: 60 $ = 72,00 €
Precio de 1 litro de gasóleo: 0,65 €/Lt.

2 de Junio de 2008

Cambio U.S. Dólar $ - Euro €: 0,643
Precio barril de petróleo: 125,57 $ = 80,74€
Precio de 1 litro de gasóleo: 1,308 €/Lt

Subida precio del barril de petróleo de 72,00 € a 80,74 € = 11,21 %
Subida precio del litro de gasóleo de 0,65 € a 1,308 € = 100,12 %

Algunos enlaces con noticias de interés sobre el asunto:





Curso básico de Bolsa


Una vez llegó al pueblo un señor muy bien vestido, se instaló en el único hotel que había y puso un aviso en la única página del periódico local, que estaba dispuesto a comprar cada mono que le trajeran por 10 €.


Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos. El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a 10 € cada uno sin chistar.


Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció 20 € por cada mono y los campesinos corrieron otra vez al bosque.


Nuevamente fueron mermando los monos y el hombre elevó la oferta a 25 €, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.


Llegado a este punto, el hombre ofreció 50 € por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejó a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos.
Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:


- Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por 35 € y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por 50 € cada uno.


Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula y esperaron el regreso del 'jefe'.

Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros de toda la vida.


Ahora ya tienen ustedes una noción bien clara de como funciona el Mercado de Valores y la Bolsa.

¡ VERGUENZA !






















miércoles, 2 de julio de 2008

Relatos de juventud


La pepita de manzana

La maciza mesa formaba un todo uniforme. El viejo mantel amarillo y blanco pendía de cada esquina con formas redondeadas y dobleces. Sobre él quedaban algunos restos de la comida: migajas de pan, tres servilletas en sus respectivas argollas amarilla, rosa y blanca, y otras cosas sin importancia.

Ahora en la sobremesa vendría el café, y tal vez algo de conversación, o solamente revolverían lentamente con las cucharas, evitando con movimientos pausados, el derrame de las tazas colmadas.
Seguramente los tres intercambiarían miradas de indiferencia, de lástima por una juventud perdida y una madurez aún más, y se sumergirían en los recuerdos de una guerra pasada, en los años difíciles del contrabando en los que se amasó una pequeña fortuna, en la clandestinidad, o simplemente en nada.

Más tarde la madre se levantaría a fregar la vajilla, mientras los otros, seguirían sumidos en sus pensamientos. Para Ivan aquel día lluvioso y gris las cosas no habían transcurrido como de costumbre, había algo raro en el ambiente. Permanecía ensimismado revolviendo lentamente la pequeña taza. Enfrente, su padre, intentando hacer algo sin conseguirlo. Desde la cocina se oía el tintinear suave y otras veces violento de la vajilla, que se confundía con el chorro de agua que caía sobre el fregadero.

Ivan tomó lentamente la taza, sorbió un trago de cortadito y volvió a depositarlo sobre el platillo. Por el pasillo se oyeron los pasos arrastrados de su madre que regresaba de la cocina. Supuso enseguida la escena que se avecinaba, la canción de todos los días, le recriminaría por volver a manchar el mantel: ¡Podrías tener un poco más de cuidado!. Iván callaría por respuesta.

Para evitar nuevas manchas la madre retiró el mantel, levantó la taza y volvió a ponerla sobre el hule multicolor que cubría la mesa. En ese movimiento Ivan creyó ver caer algo en el interior de la taza y preguntó:
- ¿Qué ha sido eso?,
- ¡De qué me hablas!, respondió cortantemente la madre.

No conforme, sondeó con la cucharilla el fondo de la tacita. Nada. Por fin se decidió acabar de otro sorbo el cortadito, y pudo comprobar que en el fondo de ella, quedaban restos de azúcar y una pepita de manzana que antes no estaba. Se sentía confuso, por su mente en segundos pasaron escenas de películas de espías e intriga, de envenenamientos, de las comidas del cuartel en período de instrucción militar a las que se sospechaba añadían algo para mantener a la tropa tranquila…

Rápidamente se levantó y dirigió sus pasos hacia la cocina. Necesitaba una explicación. Para él ninguno de los comentarios recibidos por parte de su madre eran convincentes: que si podía haber caído de un plato, de una manga a la que se hubiese adherido… Ella no disponía de más argumentos. Además empezaba a preocuparse por la actitud que mostraba su hijo, que muy alterado, exigía cuentas de algo tan banal. En un momento de la situación cometió el error de decirle a su hijo:
- ¡Fanático, eso es lo que eres!. No se puede juzgar a tu madre como lo estás haciendo por una tontería.
- ¡Y tú mentirosa!, le espetó Ivan.

Ella aún más inquieta comprobó que su hijo estaba colérico y su cuerpo en tensión. Temía que en cualquier momento iba a suceder algo desagradable, como así ocurrió. Su hijo iracundo se abalanzó sobre su diminuta y flácida figura, sintió como unos gruesos dedos apretaban su cuello y la asfixiaban. Tras un violento zarandeo su cuerpo, que en su juventud había sido de armoniosas líneas, caía sin fuerzas al suelo.

En su cuello rugoso quedaron las huellas del estrangulamiento; la cara inicialmente embotada de sangre dio paso a un color blanquecino; los ojos desaparecieron, huyeron, permaneciendo en blanco, desmesuradamente abiertos y hundidos.

Con la mirada fija en algo y de rodillas sobre el grasiento suelo de la cocina fue sorprendido por su madre:
- ¿Qué es lo que haces? ¡Imbécil! Levántate del suelo…
- Nada, buscaba…, balbuceo Ivan, que enseguida volvería a ser el estúpido y a la rutina de siempre.

martes, 24 de junio de 2008

sábado, 21 de junio de 2008

Bono contra los mayores


En el año 2003 el sempiterno expresidente de Castilla-La Mancha, y ahora Presidente del Congreso de los Diputados –Cortes como seguramente a él le gusta denominarlas-, editaba, se supone que costeado de su bolsillo o por el partido, un libro con texto propio y a todo color titulado “Bono con todos”. Este instrumento de agitación y propaganda electoral, repartido casa a casa, pretendía en pleno ruido electoral autonómico demostrar la cercanía del gran timonel populista con la ciudadanía y su profundo sentir hacia los problemas y expectativas de los castellanos-manchegos.

Así en papel, y también en imágenes repetidas hasta la saciedad en la alienante televisión autonómica, Bono aparecía “con todos”, entre otros: los pastores, los agricultores, las monjitas, los agentes medioambientales, los trabajadores sanitarios, las amas de casa, los que dejan la droga, los niños, la tercera edad, etc., etc. Todo un ejemplo de amabilidad, cercanía y simpatía en un animal político que ha procurado medir sus pasos, ávido de poder, algunas veces caprichoso, muy bien arropado, intransigente con sus contrincantes…, pero que tiene su larga carrera trufada de grandes patinazos, algunos cómicos e hilarantes, y otros más serios y “heroicos” como entregar medallas a cardenales defensores del franquismo o pasear fascistas por el paseo de la Castellana de Madrid.

El último que ha protagonizado hace unos días con motivo de una recepción en el Congreso de los Diputados a unos trescientos expresos republicanos y antifranquistas es triste y patético, impropio e indigno de un político de su supuesta ideología y posición. La condena tajante que hizo el Sr. Bono hacia uno de los presentes que exhibió la bandera tricolor y a los vítores a la República que ello propició ("Con la misma fuerza con la que estoy defendiendo lo que pienso, en esta casa son invitados del Congreso de los Diputados y de la legalidad, y la legalidad es la que marca la Constitución y no otra, y por tanto no puedo aceptar manifestaciones que no son legales en este momento"), es una incongruencia, una falta de respeto a la legalidad y un absoluto desprecio a los expresos y familiares allí invitados precisamente por su historia de lucha, dolor y sufrimiento, por defender la legalidad republicana y las libertades democráticas.

El Sr. Bono debería saber que exhibir la enseña republicana no es delito, y que además, la libertad ideológica y de expresión están amparadas por la Constitución, existiendo también una sentencia de la Sección Novena de la Sala de Lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, de fecha 15 de diciembre de 2003, que desestima una resolución del Ayuntamiento de Torrelodones (Madrid), que ordenó retirar la enseña tricolor de un chiringuito montado durante las fiestas patronales de julio de 2002.
El tribunal estimó que la citada resolución municipal fue "contraria al ordenamiento jurídico, en cuanto vulnera los derechos fundamentales previstos en los artículos 16.1 y 20.1,a de la Constitución Española".

Si el viejo profesor Tierno Galván levantara la cabeza no le quedaría seguramente otra opción que echar pestes y avergonzarse del comportamiento de su entonces aventajado discípulo.

martes, 17 de junio de 2008

Viejos dinosaurios

En el mes de mayo y coincidiendo con el ingreso he tenido la desgracia de conocer a dos de ellos: Esteve Alderete y Vázquez, alguno de los cuales está considerado, sorprendentemente, como verdadera eminencia.
A ellos les acuso, entre otras cosas, del trato mal educado y descortés recibido, de que me hayan ignorado como persona…
Mi desprecio más absoluto a este tipo de personajes, que además y de forma impune, se permiten la osadía de negar la asistencia médica a un paciente porque llega de otro servicio con un diagnostico que ellos estiman es de su exclusiva incumbencia. Me consta que fueron varias las solicitudes interconsulta cursadas por medicina interna y la intervención de gerencia, para que accedieran a citarme en el mes de julio próximo.

Al primero de ellos, el tal Esteve, le pusimos el mote de butanero repartidor, con todos los respetos hacia los trabajadores que distribuyen gas embotellado y que no tienen culpa de nada en esta triste historia.
Tras la salida de la UCI y estancia durante unos días en planta de medicina interna, se valoró la conveniencia de que pasara a la planta de cardiología, donde se me podría tener monitorizado y mejor controlado, cosa que así se hizo.

En la segunda mañana de ingreso en cardiología, a primera hora de la mañana, se presenta en la habitación un tipo desaliñado, mal encarado, sin bata y que blandiendo una especie de dossier, pregunta a voces a los dos pacientes y acompañantes que allí nos encontramos, qué quien es el enfermo de hematología. Algo desconcertado, contesto que soy yo. Entonces dirigiéndose a mí me pregunta qué hago en esa planta, qué quien me ha mandado a ella y por qué sugiere en su informe la implantación de un DIP –una especie de mecanismo para evitar las arritmias-. Ni yo ni Marga podemos dar crédito a lo que está sucediendo.

Un médico está pidiendo explicaciones a un paciente de cuestiones que este no tiene porque saber y mucho menos explicar. Marga un poco mosqueada le pregunta que quien es él, ya que en ningún momento se ha presentado. Saliéndole del alma, en un arrebato de altanería contesta, que el es el que reparte los aparatos, y con la misma se da media vuelta y se larga. Marga le sigue al pasillo y le pide una explicación de lo sucedido, a lo que contesta que lo siente mucho, pero el no tiene la culpa de que yo padezca un linfoma, que procedo de otro servicio con un diagnóstico ya cerrado y que el no tiene ninguna intención de seguir mi caso como así ocurre en días posteriores. Son los médicos internistas que me han seguido desde la salida de la UCI los que me atienden.

En esa misma mañana hablamos con todos los médicos conocidos que me han tratado en los diferentes servicios por los que he pasado, les contamos el desagradable incidente vivido, encontrando amparo en su actitud de escucha y explicaciones, que revelan que con este médico llueve sobre mojado, que hemos hecho bien en no callarnos y que gerencia, como así parece ser, intervendría en el asunto.

Al segundo de ellos, apellidado Vázquez y para mas inri, Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital, le tengo que agradecer que durante los dos ecocardiogramas que me hizo en la UCI, ni me haya mirado a la cara, ni una palabra, ni un saludo ni despedida, nada de nada, yo para el no existía, era un fardo tirado en una cama.

Con esta última traca termino las entregas de estos días sobre la crisis de salud padecida, que dedico especialmente a los susodichos cardiólogos, que lamentablemente todavía ejercen en el sistema público de salud, que se creen dioses, una casta superior, y que en realidad son un desprestigio y una vergüenza para toda la clase médica y trabajadores hospitalarios.

Dudas e incertidumbres


A estas alturas de la película, y después de haber depositado, a pesar de los pesares, plena confianza en la medicina y sus profesionales, me surgen dudas que nadie me ayuda a solucionar.

Resulta que tras el diagnóstico inicial de las dos enfermedades, los médicos no se ponían de acuerdo sobre la conveniencia o no de iniciar el tratamiento de ambas patologías a la vez debido a su agresividad. Finalmente decidieron hacerlo, supongo que tras haber analizado los pros y contras, y consultarlo con otros centros. Así, en teoría, debería funcionar a mí entender el asunto, pero no lo sé. Si me trasmitieron las dudas iniciales que tenían, lo lógico hubiera sido también haber recibido una explicación del porqué de la decisión final y de los supuestos riesgos que entrañaba, como finalmente se ha demostrado ¿llegaron a evaluarlos?.

¿Habría ocurrido todo de igual manera si los médicos que ahora me atienden hubieran sido los mismos facultativos que prescribieron los tratamientos iniciales?. Creo que no. Aunque todo esté escrito, registrado y sustentado en pruebas contenidas en un expediente médico, la atención y seguimiento recibido se rompe y desaparece cuando su responsable se va y viene otro nuevo, por lo general, con distinto bagaje experimental. Haber pasado por la tutela, en poco más de siete meses, de cuatro hematólogos distintos y sin relación entre ellos me ha perjudicado.

Los episodios continuos padecidos de pérdida de defensas, durante la aplicación de las sesiones de quimio y su tratamiento mediante movilizadores de células madre ¿Podrían haberse producido de diferente forma y a distinta intensidad?
¿Se estimó el tremendo sobreesfuerzo y desgaste al que es sometido el organismo de forma continuada con la administración de fármacos generadores de neutrófilos?. Tengo serias dudas de que se haya hecho.

El primer ciclo y sesiones de quimio acabaron a finales del mes de enero. El control intermedio efectuado sobre la eficacia del tratamiento así como el final fueron alentadores, la enfermedad ha remitido y no quedan indicadores residuales. El linfoma está prácticamente curado aunque habrá que seguir con sesiones de recuerdo. Dos meses y medio después se presentan los primeros síntomas de lo que luego será la crisis cardiaca padecida. Tras pruebas y pruebas realizadas en los quince días anteriores al desenlace, nadie encuentra explicación. Bueno sí, estoy algo perturbado mentalmente.

En las numerosas pruebas previas que me hicieron deben existir parámetros, indicios y hasta evidencias que fueron pasadas por alto. La cardiopatía crónica o tardía está descrita en los libros de medicina y estudiada desde el año 1967. Es la de mayor importancia en cuanto a toxicidad en pacientes tratados con quimio, afectando a un 2% de los casos, y depende de la dosis acumulada de antraciclinas, siendo irreversible, caracterizándose por una pérdida progresiva de la función cardiaca, asfixia creciente hasta en situación de reposo y otros síntomas. Se afirma que la mejor manera de determinar el funcionamiento del corazón a efectos de recibir y de controlar el tratamiento es realizar una FEVI (fracción de eyección de ventrículo izquierdo). ¿Por qué no se me hizo esa prueba a mí?. Ahora me queda entrar en ese porcentaje importante de enfermos que mejora con la administración de medicación a base de digoxina y vasodilatadores, y reposo, mucho reposo y tranquilidad.

Ya no quiero seguirme haciendo más preguntas, que ante la falta de respuesta, amplían las incertidumbres y temores. Espero que con el paso de los meses recupere parte de las funciones del maltrecho corazón, las fuerzas que ahora me faltan, gane una batalla más y esté preparado para la siguiente. ¿O ya con esta se acabarán todas?


domingo, 8 de junio de 2008

El box nº 7

Las Unidades de Cuidados Intensivos hospitalarias son algo así como las fuerzas de choque, de élite e intervención rápida de los ejércitos, y en teoría, están integradas por los mejores y más capacitados profesionales, en este caso, de la práctica médica.

A ellas llegan los enfermos que presentan cuadros de enfermedad críticos: infartados, accidentados, terminales o con graves patologías que afectan a diferentes órganos vitales del cuerpo… Debido a estas particularidades son unidades de estancia corta o media.

Mi ingreso en la UCI y la estancia durante once días fue mi salvación y la vuelta a una vida que en días anteriores se había ido apagando lentamente. Lo experimenté como el retorno a la vida, aunque sólo al final tuve consciencia de la gravedad del asunto y de la dolencia que padecía. Hasta entonces el marrón se lo habían comido mi familia, los amigos y compañeros que durante esos días conocían la dimensión de la cardiopatía y habían estado pendientes de la evolución del caso.

La UCI del hospital de Talavera de la Reina creo que es de planta cuadrangular, con un control en el centro, boxes y salas de aislamiento ubicadas a su alrededor. Me colocaron en el box número siete, justo enfrente del control y un gran reloj, que fue mi salvación y me permitió llevar el control horario, aunque en los momentos de desorientación que tuve, me mosqueaba porque el minutero no avanzaba con la celeridad de un segundero inexistente. Del exterior ninguna referencia a si hacía sol o estaba nublado y llovía.

La estancia frente al control me permitió estar pendiente de los cambios de turno del personal sanitario, y parcialmente conocer, aunque hubiera preferido no oír nada, del estado y evolución de los pacientes más cercanos. A mi derecha una mujer mayor en estado de coma, a mi izquierda un anciano con la tráquea abierta y entubado. No hubiera querido saber nada tampoco del joven rumano que ingresó con una infección desconocida de la que tardaron días en saber su origen, que finalmente también conocí y prefiero no contar por desagradable.

Según pasaban los días preguntaba cuanto me quedaba de estancia, ya no quería estar más en un sitio así, dicen que el de mayor concentración de virus y bacterias por metro cúbico de aire. Pero aún así tengo que reconocer que el personal de estas unidades, desde los médicos hasta el último mono de la jerarquía sanitaria, está hecho de otra pasta, aunque existen excepciones en todos los sitios: el incompetente de nacimiento, el que se escaquea continuamente, el viejo dinosaurio que trata a los pacientes como objetos, pero en su consulta privada y al módico precio de ciento veinte euros los atiende con una delicadeza exquisita. El resto, que son mayoría afortunadamente, son gente joven y veterana, con experiencia, con una predisposición al servicio al paciente y empatía encomiables, simpáticos, cariñosos…

Hace meses echaba pestes y así lo denuncié del sistema sanitario existente, que creo da igual cómo se llame dependiendo de su gestión regional. Hoy no me queda más remedio que romper una lanza a favor de los profesionales de la UCI del hospital de Talavera, aunque en una próxima entrega me referiré al desagradable incidente que me tocó vivir, ya en planta, con un viejo dinosaurio de los que me refería anteriormente.

sábado, 7 de junio de 2008

Gracias, mil gracias


Tras conocerse mí ingreso con una crisis cardiaca derivada de la toxicidad de la quimio, primero Marga y mis hijos, y yo después, cuando ya estaba visible, hemos recibido multitud de muestras de apoyo, respaldo, ánimo, ayuda y solidaridad por parte de la familia, los amigos, los compañeros, los vecinos y los conocidos. Creo que han sido ejemplos de adhesión sinceros, de los de verdad, no de los que se hacen por guardar las apariencias y las formas.

Yo nunca he sido proclive a este tipo de manifestaciones, que por lo general, y en el ámbito personal, han supuesto no acudir a hospitales, entierros, a visitar a enfermos, etc., por lo que siempre me han considerado como un bicho raro, descortés y maleducado. El último episodio de salud padecido me ha enseñado la importancia que tiene para un enfermo y su familia sentirse, en esos momentos delicados, arropados por la gente de tu alrededor, lo que supone una corriente de refuerzo y protección inestimable.

Quiero daros las gracias a todos los que desde el primer momento nos habéis llamado, enviado mensajes y visitado en el hospital; a los que me cogisteis la mano cuando estaba enchufado; gracias por los besos, abrazos, caricias que me regalasteis; a los ruidosos; a los que me habéis hecho reír con chascarrillos y majaderías; a los que me han obsequiado con libros y otros regalos… Gracias.

Quiero dar las gracias a los que sin hacerse presentes ni manifestarse, sé que han estado pendientes de mi estado y evolución, y desde su silencio, también me han deseado lo mejor.

A todos, próximos y lejanos, gracias, mil gracias, ya que vuestro apoyo nos ha ayudado a salir del agujero.

viernes, 6 de junio de 2008

Negro abril

Hace dos días regresé a casa después de más de un mes de hospitalización. Vuelvo con los míos: ¡Qué felicidad¡ Con el pulso tembloroso aún escribo sobre los acontecimientos acaecidos en el último mes y medio. La segunda quincena del mes de abril la recordaré siempre como los peores días de mi vida, días que no quisiera volver a vivir.

Sin saber muy bien cómo ni porqué mi estado de saludo empezó a deteriorarse. Día a día me sentía cada vez más cansado y agotado, sin fuerzas, me costaba respirar, sentía ahogos hasta tal punto que me atemorizaba dormir por temor a no respirar…

En esas dos semanas fatídicas acudí en numerosas ocasiones al hospital. Me hicieron pruebas, analíticas…, todo estaba correcto, así que plantearon que mi estado podría estar causado por algún trastorno mental derivado del impacto de la quimio. Fui al psiquiatra que tras escucharme descartó que ese fuera el origen del problema. Mi estado de salud seguía empeorando. Mis seres queridos próximos pudieron comprobar en vivo y en directo que empezaba a ser otra persona, irascible, siempre acostada y que rehuía la compañía, que se empezaba a desfigurar inflándose como un botijo.

Finalmente para mi fortuna, porque hoy lo puedo contar, quedé ingresado en hematología el día 3 de mayo, y de ahí, de cabeza, debido al cuadro que presentaba, a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Muchas de las cosas ocurridas esos días, desde el ingreso en planta hasta la UCI, se han borrado de mi memoria, y poco a poco, según me las recuerdan las voy recuperando con pesar porque lo que salía por mi boca y mis actos, demuestran que había tirado la toalla.

El ingreso en la UCI fue un bofetón de vida. Recuerdo estar rodeado de mucha gente que no dejaba de hablarme y darme ánimos, de un fuerte pinchazo en la parte superior izquierda del pecho para instalar un catéter al corazón, y en pocos minutos, una sensación de alivio y sosiego. En dos días oriné diez litros que tenía retenidos en el organismo. El corazón, que siguió funcionando, a pesar de detectar el fallo renal, ya estaba dañado de forma irremediable, como consecuencia del sobreesfuerzo.

Durante buena parte de los once días de estancia en la unidad estuve conectado por cables y artilugios, a todo tipo de maquinaria que controlaba mis constantes vitales. Poco a poco me fueron informando de mi estado y de la lesión de corazón sufrida. Supe el diagnóstico: cardiopatía dilatadora asociada a un derrame pericárdico. Que el ventrículo izquierdo, encargado de bombear sangre, estaba seriamente dañado y mermado en más de un ochenta por ciento en su capacidad funcional, y que en lo sucesivo, mis hábitos de vida, ocupaciones y demás menesteres deberán sufrir un cambio radical.

Durante los ocho meses anteriores tuve que amoldarme al cambio de vida que supuso el tratamiento contra el linfoma y la hepatitis. Ahora nuevamente toca cambio, nuevo campo de batalla y renovada lucha. Tiene que ser así porque quiero seguir viviendo.

miércoles, 2 de abril de 2008

Árbol del Amor




Hace más de quince años cuando nos mudamos a la nueva casa, sembré en el jardín tres árboles y otros tantos plantones de parra virgen trepadora. En el centro del cuadrado de tierra un sauce llorón; en una de las esquinas, un árbol del amor también llamado de Judas y, en otra, una mimosa. Quería sombra rápida con el sauce y colorido con las otras especies que son de floración muy llamativa en rosa y amarillo.

Cuando planté el sauce a raíz desnuda era un fino palo del grosor de un puro habano y dos metros de altura. En cinco, seis años, creció espectacularmente a lo alto y a lo ancho. La copa sobresalía el tejado de la casa y desde la calle, a cierta distancia, se divisaba. Se hizo dueño y señor del jardín con sus ramas colgantes. Hubo que talarlo ya que en los días de aire, las ramas eran un peligro para el tejado, las ventanas… Tuvimos que cavar la peana para sacarla. La raíz central, a casi un metro de profundidad, seguía bajando y la dejamos por imposible. Desarrolló un sistema circular somero de raíces que se extendía por todo el terrero y buscaba salida en el desagüe del patio. Sembrar un árbol de ribera y ávido en humedad en un jardín fue un despropósito.

La mimosa tuvo un crecimiento más lento pero también vigoroso. Al menos dos años disfrutamos de la fragancia y colorido de su floración amarilla al final del invierno, de sus pequeñas y delicadas hojas… La poca distancia existente entre el árbol, dos paredes y sus cimientos, el exceso de humedad, impidieron un adecuado desarrollo radicular y debilitaron el tronco. Una mañana, tras una noche de rachas de fuerte viento, apareció tronchado. Los tensores que le sujetaban no sirvieron de nada. Segundo fracaso arbóreo.

La tercera desilusión temporal fue la del árbol del amor (Cercis siliquastrum). Lo sembré en un lugar con exceso de humedad. Prosperó a duras penas durante unos años en los que floreció y dio abundantes semillas en vainas colgantes, pero a pesar del arreón inicial se fue apagando y finalmente murió.

Desde hace años todos los restos vegetales del jardín y algunos orgánicos domésticos los compostamos amontonándolos toscamente. Las primeras parvas de compost así obtenidas, procedían de la siega del césped, muchas hojas, restos de poda de los árboles y enredadera, se repartieron y mezclaron con la tierra de los parterres laterales que mejoraron notablemente su fertilidad y estructura. En la primavera siguiente a esta primera operación de abonado, y en posteriores, germinaron multitud de semillas de Cercis, dando lugar a pequeñas plantas, cuatro de las cuáles son hoy ya árboles adultos de troncos rebeldes, irregulares y retorcidos, pero que con su abundante follaje de grandes hojas verdes acorazonadas, casi circulares, proporcionan una impagable sombra en los rigurosos meses veraniegos en los que se alcanzan temperaturas, muchos días exageradas y asfixiantes.

Finalizo el relato de hoy con la curiosa anécdota de que millones de árboles son plantados accidentalmente por ardillas que enterrándolas, esconden bayas y frutos secos.

jueves, 20 de marzo de 2008

Sentimiento agridulce


En las últimas semanas he incumplido el compromiso personal de alimentar con regularidad el blog. Han sido días duros, de debilidad y abatimiento, a pesar de las buenas noticias que me han ido dando los médicos, sobre la favorable evolución de la enfermedad. Sigo la lucha contra la anemia y las bajas defensas, secuelas dicen lógicas, del primer ciclo de quimio ya finalizado, y del que me recuperaré lentamente con el paso del tiempo.

Ya conozco el plan de tratamiento para los próximos meses. Confirma que el proceso de ataque contra la enfermedad va a ser más largo de lo imaginado inicialmente y, al menos, a partir del momento, tendrá un año más de duración. Ahora, lo inmediato, conocer el estado de la médula, para lo cual me tendré que someter, como ya ocurriera en agosto del año pasado, a una punción y biopsia. A partir del mes de abril, si todo va bien, iniciaré las nuevas sesiones de quimio de recuerdo, menos agresivas que las anteriores y más distanciadas en el tiempo.

Sigo tremendamente limitado en gran parte de mis funciones vitales, lo que a veces, me solivianta y abate sicológicamente más de lo que debiera. Quiero que las cosas evolucionen con una rapidez seguramente fuera de la lógica de estos procesos. Me pierden las ansias y los deseos de recuperar una normalidad, que llegará, por lo que todos me dicen, en su momento. No tengo conciencia de que soy un enfermo convaleciente al que le queda recobrar las fuerzas perdidas tras una enfermedad, que en mi caso, no ha pasado, sino que está ahí, aunque sea en su fase residual.

Las últimas semanas también han coincidido con una pérdida anormal del apetito, asunto que está influyendo también en que la recuperación sea más lenta. Sigo con la prohibición de tomar frutas y hortalizas frescas con lo que me gustan, y muy pendiente de lo que ingiero, ya que las comidas pesadas o muy condimentadas, me castigan el estómago, ya de por sí debilitado por los meses de medicación. Sólo admito comidas muy ligeras casi frugales. Cuando comparto estas experiencias con otros pacientes del Hospital de día, habituales al igual que yo, a los tratamientos, analíticas y consultas, hay rutinas y consejos para todos los gustos.

Yo ahora soy lo que me dejan y puedo comer. Blandito como los yogures sin inquilino. Explosivo como los revueltos de huevo y jamón serrano. Contundente como la carne a la plancha vuelta y vuelta. Deseoso como los redescubiertos bocatas de sardinas en aceite o de atún con pimiento morrón. Irritable como el melocotón en conserva, con el que algún día tendré un incidente fatal. Tedioso como la tortilla francesa. Satisfecho como los platos de cualquier legumbre cocinada a fuego lento y con su correspondiente acompañamiento. Agradecido y respetuoso con el potaje garbanzos, atún y espinacas de hoy.

Hoy y ahora me siento tambien como la música del bandoneonista Astor Piazzolla.

77 aniversario proclamación de la República Española

Sábado 12 de abril de 2008. Bernuy (TOLEDO)

13´00 h.: Conferencia sobre "Los maestros de la República", a cargo del historiador D. Rafael del Cerro Malagón.

15´00 h.: Degustación de un cocido republicano.

21´00 h.: Recital poético a cargo del grupo Ellas Cuentan titulado "Nos enterró el olvido: mujeres de la República".

Finalizamos con verbena popular.

martes, 26 de febrero de 2008

Carta de Holanda


Hace unos días he recibido carta de mi amiga holandesa Bien V. de la que desde hacía muchísimo tiempo no tenía noticias. A Bien la conocí hace ya más de diez años, como guía turística, con motivo de un viaje que hicimos cooperativistas manchegos por Francia, Bélgica y Holanda. Con posterioridad, y con motivo de al menos dos viajes más, volvió a ser nuestra cicerone.

Si te la encuentras en la calle frente a frente puedes imaginarte que es de cualquier otro sitio menos de Holanda. Pelo negro, ojos verdes, piel color aceituna, rasgos faciales indios… Nada que ver con el modelo de mujer holandesa con gorrito atado, falda de volantes, chalecos ajustados, trenzas, de las fotos de los molinos y de los quesos…

Me dice que al menos durante dos meses al año sigue haciendo viajes por todo el mundo acompañando a grupos. Últimamente ha estado en Estados Unidos, en Francia y en Fuerteventura. El resto del tiempo lo dedica a las mismas ocupaciones que siempre la han atraído: el arte, la pintura, la escultura, hacer muebles, los dibujos y los libros infantiles.

Me cuenta que ha trasladado su residencia al área de Groningen, al norte del país, donde en invierno debe hacer un frío del carajo. Antes cuando hablaba de ella contaba que vivía en una barcaza en un canal que se helaba en los meses crudos y en el que la gente patinaba. Ahora vive fuera de la ciudad, en una casa en el campo, donde tiene su taller, y que está muy contenta, porque diez minutos en bicicleta la separan del centro.

Cuando Marcos vio la postal que os acompaño y la carta, recordaba, que hace años pasó por casa, todavía teníamos el sauce en el patio y comimos paella y ensalada debajo de él, en un día caluroso de primavera avanzada del mes de mayo. Venía de Portugal, en un viejo camión de los años 60 que sonaba redondo, cargado de granito para sus esculturas. Las últimas que ha hecho son cuatro cabras –abstractas, según ella-, que están expuestas en las calles de Puerto del Rosario, la capital de la isla majorera.

A Bien la debo, y siempre se lo agradeceré, haberme enseñado un poquito de su país, la seductora Ámsterdam, la Venecia del norte, con sus canales, sus callejuelas, sus mercados, sus casas estrechas… Gracias.

viernes, 15 de febrero de 2008

De ranas, nata y mantequilla


Mi amiga Marga, la otra Marga -como ella se define-, la Marga cuenta cuentos, tirititera y farandulera, habitualmente me sigue en el blog desde su residencia paracuellense. Hace unos días me ha obsequiado con un bonito regalo, una recarga de ánimos y autoestima, y con un cuentecito que ha seleccionado para mí, y que promete contarme con la maestría que derrocha cuando se pone a ello. De momento –me dice-, me tendré que conformar con leerlo, pero sé que este verano, en una de esas noches calurosas y apacibles en las que quedamos a cenar, a hacernos unas risas, a compartir lo que tenemos, a contarnos avatares e historias, cae el cuento. Todo sea por convertir la nata en mantequilla.

Dice así: Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata.Inmediatamente se dieron cuenta que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como de arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.
Una de ellas dijo en voz alta: - No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril.
Dicho esto, dejó de patear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. La otra rana, más persistente o quizá más tozuda se dijo: - ¡No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora.
Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas. De pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y remover, la nata se convirtió en mantequilla. Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.

Apostasía

No hace muchos meses la Audiencia Nacional, en una sentencia pionera, ha reconocido el derecho de un ciudadano a que la Iglesia Católica no conserve registros sobre él si decide apostatar.

El tribunal resolvía así una controversia entre un apóstata y el Arzobispado de Valencia, que se negaba a rectificar su Libro de Bautismo alegando que no se trata de un fichero de datos y que sus asientos no implican la pertenencia actual a la Iglesia Católica. La sentencia califica de "claramente insatisfactoria" la contestación que dio el Arzobispado a la petición "tanto desde la perspectiva del respeto a su derecho fundamental a la protección de datos de carácter personal", como al de libertad religiosa.

El registro en el Libro de Bautismo constituye "al menos una apariencia" de pertenecer a la Iglesia Católica, por lo que el tribunal encuentra legítima la "inquietud" del particular para que haya constancia de su oposición a formar parte de la misma.

El tribunal, amparándose en la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, confirma que los registros bautismales están sujetos a la legislación sobre protección de datos, tienen la consideración de fichero por recoger datos de carácter personal e implican pertenencia a la Iglesia, y que esta, si "permanece impasible ante una petición de puesta al día de la información contenida en el registro", infringe el principio de calidad del dato, es decir su veracidad actual.

martes, 12 de febrero de 2008

Otra vez ha pasado


Os decía hace unos días que estaba contento, pues de momento, había acabado con las sesiones de quimioterapia y me encontraba bien. Pero la señora –la doctora muerte-, como la llamo, antes de despedirse me ha dejado un nuevo regalito en forma de eliminación total de defensas, que me ha llevado a la situación de piltrafa humana en la que estado durante tres días y a tener que volver a ingresar en el hospital.

Lo que inicialmente iba a ser un ingreso express se ha convertido en más de una semana con su fin incluido. El protocolo es el protocolo. Vuelvo a la famosa habitación de aislamiento inverso 347, con sus moscas petrificadas tras el cristal del halógeno, la misma telaraña colgandera y la música de mi ventana favorita, la ululante del Hospital Nuestra Señora del Prado. ¡Cómo tienes todo el tiempo del mundo, te vas fijando en esos detallitos!

Esta vez, el abatimiento, el cansancio, el decaimiento general… han sido mayores que en la ocasión anterior, pero no han venido acompañados de ninguna infección arrasadora como la que me dejó nariz de payaso, sólo algunas llagas en la lengua y en el cielo del paladar, que durante algunos días me han impedido masticar y he tenido que alimentarme con comida turmix, que no sabe como la otra, pero te trae recuerdos de las papillas de la infancia tuya y de tus hijos. En estos nimios detalles radica, por ejemplo, el inmenso valor de unas sencillas papas con huevos fritos.

Para combatir la neutropenia, aparte de las inyecciones, han empleado el sistema chuletón de Ávila, ¡oiga en su punto!, en forma de plaquetas y sangre.
Han tenido que aplicar triple suministro. El primero, íntegro, me han dicho, se fue directamente a sanear cuentas pendientes.

Quien me haya visto una semana antes a esta última crisis, dirá qué soy un exagerado, y como dice alguna juventud, que me pincho. Pues sí, me pincho sustancias que seguramente tienen sustituto natural con alcance probado, pero acalladas por los grandes intereses económicos de la muy poderosa industria multinacional farmacéutica. Inyecciones que por ahora me van sacando del pozo, aunque algunas, como las de generar defensas, son de efectos impredecibles. Te inyectas una, dos, tres, cuatro… seguidas, los niveles de neutrófilos no despegan. Póngase dos más, vuelves al recuento, ¡pero bueno si está por las nubes!. Eso –piensas-, quisiera yo, para poderle atizar bien al Episcopado desde arriba, desde los divinos cielos. Es inevitable que cuando se sube así de sopetón, la caída y batacazo posteriores, son sonoras. La contradicción existente entre la medicina natural y la farmacopea actual me trae a la memoria un proverbio chino que dice “que da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones”. Pues eso.

jueves, 31 de enero de 2008

Historia de Pepe (Anónimo)




Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".

Había tenido varios destinos y varios de sus colaboradores le habían seguido en todos ellos. La razón de que le siguieran era su actitud: era un motivador natural. Si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.

Este estilo de persona me causó curiosidad, así que un día fui a buscarle y le pregunté: "No lo entiendo, no es posible ser una persona positiva todo el tiempo, ¿cómo lo haces?". Pepe respondió: "Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo, Pepe, tienes dos opciones hoy, puedes escoger estar de buen humor o de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida".

"Si, claro, pero no es tan fácil", protesté.

"Sí lo es", dijo Pepe. "Todo en la vida se reduce a elegir. Cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionar ante cada situación, tú eliges cómo influirá la gente en tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen o mal humor. En resumen, tú eliges cómo vivir la vida".

Reflexioné sobre lo que Pepe me dijo...

Poco tiempo después, perdimos el contacto, pero con frecuencia pensaba en él cuando tenía que hacer una elección en la vida.

Varios años más tarde, me enteré de que Pepe había hecho algo que nunca debe hacerse en un negocio: dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon.

Afortunadamente, Pepe fue atendido con prontitud y llevado a un hospital. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Pepe seis meses después del asalto, y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Le pregunté qué había pasado por su mente en el momento del asalto. Contestó: “Lo primero que vino a mi mente fue que debería haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el suelo, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".

"¿No sentiste miedo?", le pregunté. Pepe continuó: "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en sus caras me asusté. Podía leer en sus ojos: es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión”. "¿Qué hiciste?", pregunté. Pepe me dijo: "Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo, y respirando profundo grité:
- "Si, a las balas". Mientras reían, les dije: "Estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".

Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La actitud, al final, lo es todo.

La decisión de cómo eres, cómo te ves, cómo te sientes, cómo vives, ¡es tuya!, y recuerda: sólo se frustran aquellos que dejan de ver la parte positiva de sus resultados y de la vida.

Oasis


Este pasado martes acabé, de momento, tras recibir la sexta sesión, el llamado primer ciclo de ataque y tratamiento químico del linfoma. He llegado por fin, tras cinco meses de batalla y travesía del desierto, a un pequeño oasis. Todo llega y tiene su merecida recompensa.

Me dice la hematóloga que ahora me atiende, que si las cosas se desarrollan como hasta ahora, y las próximas pruebas siguen acreditando la mejoría y retroceso del cáncer, en los próximos meses me esperan algunas sesiones de refuerzo, más dilatadas en el tiempo, a base del fármaco Rituximab, y también, aunque todo depende de los resultados del nuevo PET-TC, posibles aplicaciones localizadas de radio para combatir la potencial presencia de ganglios con actividad residual.

A pesar de la paliza que llevo y de los meses que aún me quedan de tratamiento del linfoma y hepatitis, estoy contento, deseoso de recuperarme del todo, de recobrar las fuerzas, la vida y la actividad normal, de que venga el buen tiempo, de poder ir al huerto, de salir a pasear, de regresar al trabajo, de hacer chapuzas en casa… Ya lo quiero todo, aunque se que como lo quiero no es posible. Todo llega, pero a su tiempo. Por eso sigo luchando y no desesperaré por unos meses más.

Me mosquea, aunque no me doblego a la versión médica, que la enfermedad no se erradique totalmente de mi organismo. Cuando las estadísticas reseñan porcentajes de curación entendía se referían a valores absolutos. Contaba, eso sí, que los controles y visitas periódicas al hospital serían algo frecuente en mis próximos años. Ya veremos en que queda todo.

domingo, 20 de enero de 2008

Y no se les cae la cara de vergüenza


Vivo en una Región, Castilla-La Mancha, en la que los ciudadanos de a pié podemos, cada vez más, hacer gala de ser campeones en cosas que al común de los mortales produciría sonroja.

El año 2007, uno más, se ha cerrado para el gobierno regional con un suspenso en principios democráticos y éticos, y entre otros asuntos, con el inmoral anuncio de subida de sueldo de sus miembros y altos cargos.

El Presidente regional, José Mª Barreda, ha incrementado su salario en 50.000 euros anuales pasando a 117.000, un 75 % de aumento. Los Consejeros del Gobierno que preside también han acrecentado sus pagas en un 50 %.

El aumento individual medio anual de los 161 altos cargos ronda los 30.000 euros netos, cantidad que equivale al salario completo de cuatro trabajadores de los planes integrados de empleo de la Junta de Comunidades. La cifra total anual supera los 7 millones de euros, cantidad parecida a lo que se dedicó en 2007 a combatir la siniestralidad laboral.

El siguiente episodio acaecido en relación con las vergonzosas subidas y el escándalo suscitado, no puede por menos que ser calificado de bananero. En él el Presidente declara que dona su incremento a la Cruz Roja, intentando convertir hipócritamente, un abuso, en un gesto de bondad y generosidad.

Pero además hay muchos otros asuntos preocupantes en la cosa pública de esta Región que ponen los pelos de punta:

La economía crece a dos velocidades: en alta, la de los beneficios empresariales, y en baja, la de los salarios que pierden poder adquisitivo. Según el INE el 60% de los salarios de la Región no superan los 1.000 euros/mes. En renta per cápita somos la tercera Comunidad por la cola. Según un estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha el 54% de las familias están endeudadas.

La sanidad ha sufrido un grave retroceso en atención primaria, tiene deficiencias estructurales y de gestión serias. Hay hospitales inaugurados hace casi un año que carecen de dotaciones.

La educación mantiene un alto índice de fracaso escolar. En Castilla-La Mancha junto a las Comunidades gobernadas por el PP no se aplica la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

En materia de agua se continúa con los trasvases, consolidándose la obra del túnel Talave-Cenajo que perpetúa el trasvase. El último de 48,8 hm3 mantiene el circo demagógico del PSOE y del PP. Ambas formaciones defienden aquí lo contrario de lo que votan sus diputados en Madrid y son responsables directos de mantener las reglas de explotación que consienten realizar trasvases mientras quedan en los pantanos de cabecera 240 hm3.

Hay espantos también por otros lados, como la supresión del impuesto de sucesiones y donaciones, con la que se dejan de ingresar unos 50 millones de euros de las mayores fortunas; el índice de siniestrabilidad laboral más alto de España con 77 muertos en 2007; un urbanismo especulativo, sin políticas en materia de suelo y escasez de vivienda pública, etc., etc.

A estos malos gestores, cada vez más alejados de la realidad, que gobiernan sin contar con la opinión e intereses de cada vez mayor número de ciudadanos, que en momentos de dificultades económicas no tienen reparos en subirse el sueldo, que cotidianamente actúan en las antípodas a la ideología y política que dicen profesar ¿no se les cae la cara de vergüenza?

martes, 15 de enero de 2008

Papas Antiguas de Canarias

En el Año Internacional de la Papa (AIP 2008) y con el fin de dar a conocer este producto tradicional de las Islas Canarias, se ha llevado a cabo la elaboración y documentación de una página Web sobre las Papas Antiguas de Canarias, que muestra información sobre un producto único en calidad y exquisitez, con el fin de que sea conocido entre los profesionales, técnicos, restauradores, empresarios y la sociedad en general.
Hablar de papas es sinónimo de cultivo tradicional, de gastronomía –las deliciosas papas arrugadas-, de biodiversidad, de economía agraria, de paisaje y, en fin, de una historia que se remonta a casi cuatro siglos.

El cultivo, traído de América, está recogido por Viera y Clavijo en el Diccionario de Historia Natural (1866) que refiere su labranza en Icod el Alto hacia 1622. Los Archivos Históricos Provinciales también contienen referencias, como el envío de papas desde el puerto de la Isleta en Gran Canaria a Amberes (Flandes) en 1567 y de Tenerife a Ruan (Francia) en 1574. En el artículo vinculado Historia de la Papa se citan numerosas referencias de utilidad.

Taxonómicamente las primeras papas cultivadas pertenecían a la variedad Solanum tuberosum subespecie andigena, grupo que con el tiempo y debido a las particularidades y características climáticas, permaneció adaptado a las Islas Canarias, y en mayor medida a la isla de Tenerife. Hoy, el archipiélago y la región de los Andes peruanos y bolivianos, son las únicas zonas del mundo donde se las puede encontrar.

En el siglo XIX son introducidos cultivares de la variedad Solanum tuberosum subespecie tuberosum, existiendo constancia de algunos cultivares de mayor antigüedad, como la ‘peluca negra’, la ‘peluca blanca’ (se dice recomendada a los que tenían problemas de azúcar), la ‘mora’, etc.

En el último medio siglo se han desarrollado investigaciones y estudios que han permitido mejorar su identificación y clasificación varietal, como los del año 1955 de Zubeldia y colaboradores, de la Estación de Mejora de Patata de Vitoria, que describen para Canarias varios cultivares primitivos. Los del biólogo del Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo” Águedo Marrero. En ellos se destaca la denominada papa ‘negra’, un cultivar triploide, del grupo chaucha de la región de Cuzco en Perú y único conocido con este nivel de ploidía fuera de la región andina. Considerada como la papa más representativa, la más sabrosa y al tiempo la más cotizada en el mercado.

A principios de los 90 se realizan las primeras exposiciones de diferentes tipos de papas, lo que despierta el interés de instituciones y asociaciones. Surge la Asociación para la Denominación de Origen y el Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola del Cabildo de Tenerife, institución encargada de recolectar la mayor parte del material vegetal, hasta entonces, generación tras generación, cultivada, seleccionada y conservada por los agricultores y que supone una cincuentena de variedades diferentes.

Las distintas variedades que se cultivan en diferentes comarcas de las islas dan origen a tipos de papa muy dispares en su textura, tamaño, color y sabor. Además de la ya citada papa negra o yema de huevo, está el grupo de las papas bonitas (la negra, la colorada, la ojo perdiz, y la llagada). Otro grupo es el de las azucenas: negra y blanca. También la borralla, la melonera (se caracteriza por su alto contenido en materia seca) y la colorada de baga, de exquisito sabor.

Nutricionalmente la papa tiene un alto valor, es rica en hidratos de carbono complejos, vitaminas B6 y C –sobre todo, en la piel en el momento de la recolección–. Asimismo, contiene un elevado porcentaje de agua (77%), baja cantidad de grasa (2 miligramos por 100 gramos), no superando su valor calórico las 85 calorías por cada 100 gramos; carbohidratos (del grupo de los almidones) y un alto contenido en potasio (564 miligramos por 100 gramos), por lo que las personas con problemas de riñón y que bajo prescripción médica siguen una dieta baja en este mineral han de tener este aspecto en cuenta, y también en el otro platillo de la balanza, que juega un papel esencial en la contracción muscular, en el buen estado de la piel y en el funcionamiento cardiaco. La papa resulta adecuada para combatir la presión arterial elevada gracias a sus propiedades vasodilatadoras y diuréticas. Gracias a su contenido en almidón, este alimento desempeña funciones energéticas. Además es una fuente importante de fibra, magnesio, hierro, zinc, cobre, fósforo y azufre. Todo ello hace que la papa sea un alimento recomendable, que por su bajo contenido en calorías y grasas, debería ser consumido diariamente arrugadas, hervidas, cocinadas al vapor o asadas al horno con su piel, ya que es la mejor forma de que conserven sus propiedades nutricionales.

Gastronómica y alimenticiamente en Canarias la papa es considerada como alimento indispensable y uno de los productos más consumidos, además de ser un elemento básico de su cocina, y también muy valorado como acompañamiento en multitud de platos. Las famosas papas arrugadas son el complemento indiscutible de todos los mojos que tienen en común su sencilla elaboración, su sabroso y peculiar sabor, siendo de los muchos tipos, los más conocidos: el mojo picón y el mojo de cilantro o mojo verde.

A modo de colofón

En los tiempos que corren, en los que la agricultura y lo agrícola, pesa cada vez menos en la sociedad y en las decisiones de los políticos, hablar del mantenimiento, defensa, conservación, etc. de la papa de Canarias, un cultivo en abierto retroceso y abandono, puede ser empresa temeraria y arriesgada, pero no tanto si la adornamos con la excelencia de sus cualidades y su sabor, por ser un cultivo tradicional en las denominadas medianías húmedas de las islas, característico del paisaje y compañero de las viñas, con las que durante siglos ha convivido. Este ha sido el camino seguido por otros cultivos tradicionales, específicos de comarcas concretas, que así han conseguido un reconociendo y protección que la papa antigua de Canarias debería tener ya. Este discurso rural hasta ahora ha funcionado, pero no debemos olvidar, que el esfuerzo será vano si detrás no hay tejido productivo (agricultores) y estructuras organizadas que lo sustenten.

lunes, 7 de enero de 2008

Neutropenia


Los neutrófilos en la sangre son el principal sistema de defensa celular del cuerpo contra las bacterias y los hongos, contribuyendo a curar las heridas. Se denomina neutropenia al número anormalmente bajo de ellos.
Los neutrófilos se forman y maduran a partir de células madre en la médula ósea, convirtiéndose en uno de los cinco tipos principales de glóbulos blancos (leucocitos): neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos. Una persona produce aproximadamente 100.000 millones de glóbulos blancos al día. Entran en el flujo sanguíneo, buscando organismos infecciosos y otros intrusos. Cuando los encuentran, emigran hacia los tejidos, se adhieren a ellos y producen sustancias tóxicas que matan y digieren estos organismos. Esta reacción puede dañar el tejido sano que está alrededor del área de la infección. El proceso completo produce una respuesta inflamatoria en el área infectada, que se manifiesta en la superficie del organismo como enrojecimiento, hinchazón y calor.
La cantidad de glóbulos blancos en un volumen de sangre dado se determina automáticamente gracias a un instrumento computadorizado de recuento de células. Estos instrumentos proporcionan el recuento total de glóbulos blancos, expresado en células por microlitro de sangre, así como la proporción de cada uno de los cinco tipos principales de glóbulos blancos. El total de glóbulos blancos normalmente oscila entre 4.000 y 10.000 por microlitro.
Cantidades elevadas o muy bajas de glóbulos blancos indican trastornos. La leucopenia, una disminución de la cantidad de glóbulos blancos por debajo de los 4.000 por microlitro, puede hacer que una persona tenga mayor tendencia a las infecciones.
Ya que los glóbulos blancos representan generalmente más del 70 por ciento de los neutrófilos, una disminución en la cantidad de ellos significa habitualmente que existe una disminución en el número total de neutrófilos. Cuando la cantidad de neutrófilos cae por debajo de 1.000 por microlitro, se incrementa en cierta medida el riesgo de infección, y cuando cae por debajo de los 500 por microlitro, el riesgo de infección aumenta notablemente. Sin la defensa fundamental que constituyen los neutrófilos, cualquier infección puede llegar a ser mortal.

En mi caso las dos crisis neutropénicas padecidas durante el tratamiento de la enfermedad han sido debidas, por un lado, a la quimio contra el linfoma y a la medicación de la hepatitis.
Una vez que ya he pasado la quinta sesión, que me encuentro ahora en los días eufóricos posteriores al tratamiento, y a punto de entrar en el bajón postciclo, deberé estar muy pendiente a una posible caída de las defensas. Sé que a medida que me acerco al final de los ciclos de la quimio -inicialmente sólo queda el último de esta primera batalla-, las defensas están muy debilitadas, y el organismo cada vez tiene más dificultades para recuperarlas a pesar de los fármacos.
Espero que en los próximos días el tratamiento a base de inyecciones para movilizar células madre de la médula ósea a la sangre –que tolero con dificultades-, no sea muy devastador, y que me permita mantener una actividad vital razonable. Estoy deseando acabar con esto, recuperar la salud y volver a la normalidad, aunque me quedan todavía algunos meses difíciles, que estoy seguro solventaré bien, como lo he hecho hasta ahora.
Para saber más sobre la composición de la sangre

sábado, 5 de enero de 2008

Ventajas de llegar a medio siglo o algo más


1. Te importa un comino el currículo.

2. Si eres parte de un grupo de rehenes, serás de los primeros en ser liberado.

3. Nadie pide que entres a rescatar personas de un edificio en llamas.

4. La gente ya no te considera hipocondríaco, ahora sí estás enfermo.

5. Ya no tienes nada que aprender para el largo y difícil camino de la vida.

6. Tu inversión en medicina prepaga comienza a rendir frutos.

7. Tus articulaciones pronostican el tiempo mejor que los meteorólogos.

8. Tus secretos están seguros con tus amigos, ellos tampoco los recuerdan.

9. Tu dotación de neuronas activas llegó, por fin, a una cantidad manejable.

10. Puedes vivir sin sexo, pero no sin tus anteojos.

11. Si haces una fiesta, tus vecinos ni se enteran.

12. La ropa que te compras ya no pasa de moda.

13. Los pecados capitales han cambiado, como la lujuria por la gula.

14. En breve, no recordarás quien te mandó estas notas, pero tampoco te importa. Como verás te lo pasé a letra grande, yo tampoco veo un carajo...

Paradigmas


Un paradigma es una técnica, un modelo o un conjunto de herramientas para representar la solución de problemas específicos.
Kuhn define al paradigma como "una completa constelación de creencias, valores y técnicas, etc... compartidas por los miembros de una determinada comunidad".
El cambio de paradigma tiende a ser dramático en las ciencias, ya que estas parecen ser estables y maduras, como la física a fines del siglo XIX, que aparentaba ser una disciplina que completaba los últimos detalles de un muy trabajado sistema. Es famosa la frase de Lord Kelvin en 1900, cuando dijo: "No queda nada por ser descubierto en el campo de la física actualmente. Todo lo que falta son medidas más y más precisas".

Cinco años después de esta aseveración, Albert Einstein publicó su trabajo sobre la relatividad, que fijó un sencillo conjunto de reglas destruyendo la mecánica de Newton, que había sido utilizada durante más de trescientos años para describir fuerza y movimiento. En este ejemplo, el nuevo paradigma reduce al viejo a un caso especial, ya que la mecánica de Newton sigue siendo una excelente aproximación en el contexto de velocidades lentas en comparación con la velocidad de la luz.

En la obra "La estructura de las revoluciones científicas" Kuhn escribió que "las sucesivas transiciones de un paradigma a otro vía revolución, es el patrón de desarrollo usual de la ciencia madura".

Para ilustrar el nacimiento de un paradigma recojo aquí el siguiente experimento científico:

“Un grupo de científicos colocó en una jaula a un grupo de cinco monos. En el centro de ella situaron una escalera y en lo alto una manilla de plátanos.
Cuando un mono subía por la escalera a coger plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de un tiempo, cuando algún mono intentaba subir por la escalera, los demás le golpeaban. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.
Los científicos sustituyeron a unos de los monos del grupo. Lo primero que intentó hacer el nuevo integrante fue subir la escalera a la búsqueda de los plátanos, cosa que no alcanzó, ya que los restantes se lo impidieron. Tras algunas palizas recibidas, el nuevo mono desistió de sus intentos de subida, aunque nunca supo el motivo de los golpes. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo en las palizas al novato. Así ocurrió igualmente con los restantes integrantes que fueron sustituidos.
El nuevo grupo de monos quedó integrado por cinco individuos que aunque nunca recibieron baño de agua fría continuaban golpeando a aquel que intentaba alcanzar los plátanos.
Si fuese posible preguntar a los monos el motivo de las palizas a los que intentaban subir la escalera, con certeza la respuesta hubiera sido así: No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así.
Nuestro comportamiento cotidiano no difiere mucho del de los monos, seguimos golpeando y haciendo las cosas de una misma manera, cuando tal vez las podemos hacer de otra.
“Sólo hay dos cosas infinitas en el mundo: el Universo y la estupidez humana”. Albert Einstein.

jueves, 3 de enero de 2008

"La luz es como el agua", Gabriel García Márquez


En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos.
-De acuerdo -dijo el papá, lo compraremos cuando volvamos a Cartagena.
Totó, de nueve años, y Joel, de siete, estaban más decididos de lo que sus padres creían.
-No -dijeron a coro-. Nos hace falta ahora y aquí.
-Para empezar -dijo la madre-, aquí no hay más aguas navegables que la que sale de la ducha.
Tanto ella como el esposo tenían razón. En la casa de Cartagena de Indias había un patio con un muelle sobre la bahía, y un refugio para dos yates grandes. En cambio aquí en Madrid vivían apretados en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. Pero al final ni él ni ella pudieron negarse, porque les habían prometido un bote de remos con su sextante y su brújula si se ganaban el laurel del tercer año de primaria, y se lo habían ganado. Así que el papá compró todo sin decirle nada a su esposa, que era la más reacia a pagar deudas de juego. Era un precioso bote de aluminio con un hilo dorado en la línea de flotación.
-El bote está en el garaje -reveló el papá en el almuerzo-. El problema es que no hay cómo subirlo ni por el ascensor ni por la escalera, y en el garaje no hay más espacio disponible.
Sin embargo, la tarde del sábado siguiente los niños invitaron a sus condiscípulos para subir el bote por las escaleras, y lograron llevarlo hasta el cuarto de servicio.
-Felicitaciones -les dijo el papá ¿ahora qué?
-Ahora nada -dijeron los niños-. Lo único que queríamos era tener el bote en el cuarto, y ya está.
La noche del miércoles, como todos los miércoles, los padres se fueron al cine. Los niños, dueños y señores de la casa, cerraron puertas y ventanas, y rompieron la bombilla encendida de una lámpara de la sala. Un chorro de luz dorada y fresca como el agua empezó a salir de la bombilla rota, y lo dejaron correr hasta que el nivel llego a cuatro palmos. Entonces cortaron la corriente, sacaron el bote, y navegaron a placer por entre las islas de la casa.
Esta aventura fabulosa fue el resultado de una ligereza mía cuando participaba en un seminario sobre la poesía de los utensilios domésticos. Totó me preguntó cómo era que la luz se encendía con sólo apretar un botón, y yo no tuve el valor de pensarlo dos veces.
-La luz es como el agua -le contesté: uno abre el grifo, y sale.
De modo que siguieron navegando los miércoles en la noche, aprendiendo el manejo del sextante y la brújula, hasta que los padres regresaban del cine y los encontraban dormidos como ángeles de tierra firme. Meses después, ansiosos de ir más lejos, pidieron un equipo de pesca submarina. Con todo: máscaras, aletas, tanques y escopetas de aire comprimido.
-Está mal que tengan en el cuarto de servicio un bote de remos que no les sirve para nada -dijo el padre-. Pero está peor que quieran tener además equipos de buceo.
-¿Y si nos ganamos la gardenia de oro del primer semestre? -dijo Joel.
-No -dijo la madre, asustada-. Ya no más.
El padre le reprochó su intransigencia.
-Es que estos niños no se ganan ni un clavo por cumplir con su deber -dijo ella-, pero por un capricho son capaces de ganarse hasta la silla del maestro.
Los padres no dijeron al fin ni que sí ni que no. Pero Totó y Joel, que habían sido los últimos en los dos años anteriores, se ganaron en julio las dos gardenias de oro y el reconocimiento público del rector. Esa misma tarde, sin que hubieran vuelto a pedirlos, encontraron en el dormitorio los equipos de buzos en su empaque original. De modo que el miércoles siguiente, mientras los padres veían El último tango en París, llenaron el apartamento hasta la altura de dos brazas, bucearon como tiburones mansos por debajo de los muebles y las camas, y rescataron del fondo de la luz las cosas que durante años se habían perdido en la oscuridad.
En la premiación final los hermanos fueron aclamados como ejemplo para la escuela, y les dieron diplomas de excelencia. Esta vez no tuvieron que pedir nada, porque los padres les preguntaron qué querían. Ellos fueron tan razonables, que sólo quisieron una fiesta en casa para agasajar a los compañeros de curso.
El papá, a solas con su mujer, estaba radiante.
-Es una prueba de madurez -dijo.
-Dios te oiga -dijo la madre.
El miércoles siguiente, mientras los padres veían La Batalla de Argel, la gente que pasó por la Castellana vio una cascada de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los árboles. Salía por los balcones, se derramaba a raudales por la fachada, y se encauzó por la gran avenida en un torrente dorado que iluminó la ciudad hasta el Guadarrama.
Llamados de urgencia, los bomberos forzaron la puerta del quinto piso, y encontraron la casa rebosada de luz hasta el techo. El sofá y los sillones forrados en piel de leopardo flotaban en la sala a distintos niveles, entre las botellas del bar y el piano de cola y su mantón de Manila que aleteaba a media agua como una mantarraya de oro. Los utensilios domésticos, en la plenitud de su poesía, volaban con sus propias alas por el cielo de la cocina. Los instrumentos de la banda de guerra, que los niños usaban para bailar, flotaban al garete entre los peces de colores liberados de la pecera de mamá, que eran los únicos que flotaban vivos y felices en la vasta ciénaga iluminada. En el cuarto de baño flotaban los cepillos de dientes de todos, los preservativos de papá, los pomos de cremas y la dentadura de repuesto de mamá, y el televisor de la alcoba principal flotaba de costado, todavía encendido en el último episodio de la película de media noche prohibida para niños.
Al final del corredor, flotando entre dos aguas, Totó estaba sentado en la popa del bote, aferrado a los remos y con la máscara puesta, buscando el faro del puerto hasta donde le alcanzó el aire de los tanques, y Joel flotaba en la proa buscando todavía la altura de la estrella polar con el sextante, y flotaban por toda la casa sus treinta y siete compañeros de clase, eternizados en el instante de hacer pipí en la maceta de geranios, de cantar el himno de la escuela con la letra cambiada por versos de burla contra el rector, de beberse a escondidas un vaso de brandy de la botella de papá. Pues habían abierto tantas luces al mismo tiempo que la casa se había rebosado, y todo el cuarto año elemental de la escuela de San Julián el Hospitalario se había ahogado en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. En Madrid de España, una ciudad remota de veranos ardientes y vientos helados, sin mar ni río, y cuyos aborígenes de tierra firme nunca fueron maestros en la ciencia de navegar en la luz.