Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia

Si vienes con un problema y no traes la solución, tu eres parte del problema

sábado, 7 de junio de 2008

Gracias, mil gracias


Tras conocerse mí ingreso con una crisis cardiaca derivada de la toxicidad de la quimio, primero Marga y mis hijos, y yo después, cuando ya estaba visible, hemos recibido multitud de muestras de apoyo, respaldo, ánimo, ayuda y solidaridad por parte de la familia, los amigos, los compañeros, los vecinos y los conocidos. Creo que han sido ejemplos de adhesión sinceros, de los de verdad, no de los que se hacen por guardar las apariencias y las formas.

Yo nunca he sido proclive a este tipo de manifestaciones, que por lo general, y en el ámbito personal, han supuesto no acudir a hospitales, entierros, a visitar a enfermos, etc., por lo que siempre me han considerado como un bicho raro, descortés y maleducado. El último episodio de salud padecido me ha enseñado la importancia que tiene para un enfermo y su familia sentirse, en esos momentos delicados, arropados por la gente de tu alrededor, lo que supone una corriente de refuerzo y protección inestimable.

Quiero daros las gracias a todos los que desde el primer momento nos habéis llamado, enviado mensajes y visitado en el hospital; a los que me cogisteis la mano cuando estaba enchufado; gracias por los besos, abrazos, caricias que me regalasteis; a los ruidosos; a los que me habéis hecho reír con chascarrillos y majaderías; a los que me han obsequiado con libros y otros regalos… Gracias.

Quiero dar las gracias a los que sin hacerse presentes ni manifestarse, sé que han estado pendientes de mi estado y evolución, y desde su silencio, también me han deseado lo mejor.

A todos, próximos y lejanos, gracias, mil gracias, ya que vuestro apoyo nos ha ayudado a salir del agujero.

viernes, 6 de junio de 2008

Negro abril

Hace dos días regresé a casa después de más de un mes de hospitalización. Vuelvo con los míos: ¡Qué felicidad¡ Con el pulso tembloroso aún escribo sobre los acontecimientos acaecidos en el último mes y medio. La segunda quincena del mes de abril la recordaré siempre como los peores días de mi vida, días que no quisiera volver a vivir.

Sin saber muy bien cómo ni porqué mi estado de saludo empezó a deteriorarse. Día a día me sentía cada vez más cansado y agotado, sin fuerzas, me costaba respirar, sentía ahogos hasta tal punto que me atemorizaba dormir por temor a no respirar…

En esas dos semanas fatídicas acudí en numerosas ocasiones al hospital. Me hicieron pruebas, analíticas…, todo estaba correcto, así que plantearon que mi estado podría estar causado por algún trastorno mental derivado del impacto de la quimio. Fui al psiquiatra que tras escucharme descartó que ese fuera el origen del problema. Mi estado de salud seguía empeorando. Mis seres queridos próximos pudieron comprobar en vivo y en directo que empezaba a ser otra persona, irascible, siempre acostada y que rehuía la compañía, que se empezaba a desfigurar inflándose como un botijo.

Finalmente para mi fortuna, porque hoy lo puedo contar, quedé ingresado en hematología el día 3 de mayo, y de ahí, de cabeza, debido al cuadro que presentaba, a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Muchas de las cosas ocurridas esos días, desde el ingreso en planta hasta la UCI, se han borrado de mi memoria, y poco a poco, según me las recuerdan las voy recuperando con pesar porque lo que salía por mi boca y mis actos, demuestran que había tirado la toalla.

El ingreso en la UCI fue un bofetón de vida. Recuerdo estar rodeado de mucha gente que no dejaba de hablarme y darme ánimos, de un fuerte pinchazo en la parte superior izquierda del pecho para instalar un catéter al corazón, y en pocos minutos, una sensación de alivio y sosiego. En dos días oriné diez litros que tenía retenidos en el organismo. El corazón, que siguió funcionando, a pesar de detectar el fallo renal, ya estaba dañado de forma irremediable, como consecuencia del sobreesfuerzo.

Durante buena parte de los once días de estancia en la unidad estuve conectado por cables y artilugios, a todo tipo de maquinaria que controlaba mis constantes vitales. Poco a poco me fueron informando de mi estado y de la lesión de corazón sufrida. Supe el diagnóstico: cardiopatía dilatadora asociada a un derrame pericárdico. Que el ventrículo izquierdo, encargado de bombear sangre, estaba seriamente dañado y mermado en más de un ochenta por ciento en su capacidad funcional, y que en lo sucesivo, mis hábitos de vida, ocupaciones y demás menesteres deberán sufrir un cambio radical.

Durante los ocho meses anteriores tuve que amoldarme al cambio de vida que supuso el tratamiento contra el linfoma y la hepatitis. Ahora nuevamente toca cambio, nuevo campo de batalla y renovada lucha. Tiene que ser así porque quiero seguir viviendo.

miércoles, 2 de abril de 2008

Árbol del Amor




Hace más de quince años cuando nos mudamos a la nueva casa, sembré en el jardín tres árboles y otros tantos plantones de parra virgen trepadora. En el centro del cuadrado de tierra un sauce llorón; en una de las esquinas, un árbol del amor también llamado de Judas y, en otra, una mimosa. Quería sombra rápida con el sauce y colorido con las otras especies que son de floración muy llamativa en rosa y amarillo.

Cuando planté el sauce a raíz desnuda era un fino palo del grosor de un puro habano y dos metros de altura. En cinco, seis años, creció espectacularmente a lo alto y a lo ancho. La copa sobresalía el tejado de la casa y desde la calle, a cierta distancia, se divisaba. Se hizo dueño y señor del jardín con sus ramas colgantes. Hubo que talarlo ya que en los días de aire, las ramas eran un peligro para el tejado, las ventanas… Tuvimos que cavar la peana para sacarla. La raíz central, a casi un metro de profundidad, seguía bajando y la dejamos por imposible. Desarrolló un sistema circular somero de raíces que se extendía por todo el terrero y buscaba salida en el desagüe del patio. Sembrar un árbol de ribera y ávido en humedad en un jardín fue un despropósito.

La mimosa tuvo un crecimiento más lento pero también vigoroso. Al menos dos años disfrutamos de la fragancia y colorido de su floración amarilla al final del invierno, de sus pequeñas y delicadas hojas… La poca distancia existente entre el árbol, dos paredes y sus cimientos, el exceso de humedad, impidieron un adecuado desarrollo radicular y debilitaron el tronco. Una mañana, tras una noche de rachas de fuerte viento, apareció tronchado. Los tensores que le sujetaban no sirvieron de nada. Segundo fracaso arbóreo.

La tercera desilusión temporal fue la del árbol del amor (Cercis siliquastrum). Lo sembré en un lugar con exceso de humedad. Prosperó a duras penas durante unos años en los que floreció y dio abundantes semillas en vainas colgantes, pero a pesar del arreón inicial se fue apagando y finalmente murió.

Desde hace años todos los restos vegetales del jardín y algunos orgánicos domésticos los compostamos amontonándolos toscamente. Las primeras parvas de compost así obtenidas, procedían de la siega del césped, muchas hojas, restos de poda de los árboles y enredadera, se repartieron y mezclaron con la tierra de los parterres laterales que mejoraron notablemente su fertilidad y estructura. En la primavera siguiente a esta primera operación de abonado, y en posteriores, germinaron multitud de semillas de Cercis, dando lugar a pequeñas plantas, cuatro de las cuáles son hoy ya árboles adultos de troncos rebeldes, irregulares y retorcidos, pero que con su abundante follaje de grandes hojas verdes acorazonadas, casi circulares, proporcionan una impagable sombra en los rigurosos meses veraniegos en los que se alcanzan temperaturas, muchos días exageradas y asfixiantes.

Finalizo el relato de hoy con la curiosa anécdota de que millones de árboles son plantados accidentalmente por ardillas que enterrándolas, esconden bayas y frutos secos.

jueves, 20 de marzo de 2008

Sentimiento agridulce


En las últimas semanas he incumplido el compromiso personal de alimentar con regularidad el blog. Han sido días duros, de debilidad y abatimiento, a pesar de las buenas noticias que me han ido dando los médicos, sobre la favorable evolución de la enfermedad. Sigo la lucha contra la anemia y las bajas defensas, secuelas dicen lógicas, del primer ciclo de quimio ya finalizado, y del que me recuperaré lentamente con el paso del tiempo.

Ya conozco el plan de tratamiento para los próximos meses. Confirma que el proceso de ataque contra la enfermedad va a ser más largo de lo imaginado inicialmente y, al menos, a partir del momento, tendrá un año más de duración. Ahora, lo inmediato, conocer el estado de la médula, para lo cual me tendré que someter, como ya ocurriera en agosto del año pasado, a una punción y biopsia. A partir del mes de abril, si todo va bien, iniciaré las nuevas sesiones de quimio de recuerdo, menos agresivas que las anteriores y más distanciadas en el tiempo.

Sigo tremendamente limitado en gran parte de mis funciones vitales, lo que a veces, me solivianta y abate sicológicamente más de lo que debiera. Quiero que las cosas evolucionen con una rapidez seguramente fuera de la lógica de estos procesos. Me pierden las ansias y los deseos de recuperar una normalidad, que llegará, por lo que todos me dicen, en su momento. No tengo conciencia de que soy un enfermo convaleciente al que le queda recobrar las fuerzas perdidas tras una enfermedad, que en mi caso, no ha pasado, sino que está ahí, aunque sea en su fase residual.

Las últimas semanas también han coincidido con una pérdida anormal del apetito, asunto que está influyendo también en que la recuperación sea más lenta. Sigo con la prohibición de tomar frutas y hortalizas frescas con lo que me gustan, y muy pendiente de lo que ingiero, ya que las comidas pesadas o muy condimentadas, me castigan el estómago, ya de por sí debilitado por los meses de medicación. Sólo admito comidas muy ligeras casi frugales. Cuando comparto estas experiencias con otros pacientes del Hospital de día, habituales al igual que yo, a los tratamientos, analíticas y consultas, hay rutinas y consejos para todos los gustos.

Yo ahora soy lo que me dejan y puedo comer. Blandito como los yogures sin inquilino. Explosivo como los revueltos de huevo y jamón serrano. Contundente como la carne a la plancha vuelta y vuelta. Deseoso como los redescubiertos bocatas de sardinas en aceite o de atún con pimiento morrón. Irritable como el melocotón en conserva, con el que algún día tendré un incidente fatal. Tedioso como la tortilla francesa. Satisfecho como los platos de cualquier legumbre cocinada a fuego lento y con su correspondiente acompañamiento. Agradecido y respetuoso con el potaje garbanzos, atún y espinacas de hoy.

Hoy y ahora me siento tambien como la música del bandoneonista Astor Piazzolla.

77 aniversario proclamación de la República Española

Sábado 12 de abril de 2008. Bernuy (TOLEDO)

13´00 h.: Conferencia sobre "Los maestros de la República", a cargo del historiador D. Rafael del Cerro Malagón.

15´00 h.: Degustación de un cocido republicano.

21´00 h.: Recital poético a cargo del grupo Ellas Cuentan titulado "Nos enterró el olvido: mujeres de la República".

Finalizamos con verbena popular.

martes, 26 de febrero de 2008

Carta de Holanda


Hace unos días he recibido carta de mi amiga holandesa Bien V. de la que desde hacía muchísimo tiempo no tenía noticias. A Bien la conocí hace ya más de diez años, como guía turística, con motivo de un viaje que hicimos cooperativistas manchegos por Francia, Bélgica y Holanda. Con posterioridad, y con motivo de al menos dos viajes más, volvió a ser nuestra cicerone.

Si te la encuentras en la calle frente a frente puedes imaginarte que es de cualquier otro sitio menos de Holanda. Pelo negro, ojos verdes, piel color aceituna, rasgos faciales indios… Nada que ver con el modelo de mujer holandesa con gorrito atado, falda de volantes, chalecos ajustados, trenzas, de las fotos de los molinos y de los quesos…

Me dice que al menos durante dos meses al año sigue haciendo viajes por todo el mundo acompañando a grupos. Últimamente ha estado en Estados Unidos, en Francia y en Fuerteventura. El resto del tiempo lo dedica a las mismas ocupaciones que siempre la han atraído: el arte, la pintura, la escultura, hacer muebles, los dibujos y los libros infantiles.

Me cuenta que ha trasladado su residencia al área de Groningen, al norte del país, donde en invierno debe hacer un frío del carajo. Antes cuando hablaba de ella contaba que vivía en una barcaza en un canal que se helaba en los meses crudos y en el que la gente patinaba. Ahora vive fuera de la ciudad, en una casa en el campo, donde tiene su taller, y que está muy contenta, porque diez minutos en bicicleta la separan del centro.

Cuando Marcos vio la postal que os acompaño y la carta, recordaba, que hace años pasó por casa, todavía teníamos el sauce en el patio y comimos paella y ensalada debajo de él, en un día caluroso de primavera avanzada del mes de mayo. Venía de Portugal, en un viejo camión de los años 60 que sonaba redondo, cargado de granito para sus esculturas. Las últimas que ha hecho son cuatro cabras –abstractas, según ella-, que están expuestas en las calles de Puerto del Rosario, la capital de la isla majorera.

A Bien la debo, y siempre se lo agradeceré, haberme enseñado un poquito de su país, la seductora Ámsterdam, la Venecia del norte, con sus canales, sus callejuelas, sus mercados, sus casas estrechas… Gracias.

viernes, 15 de febrero de 2008

De ranas, nata y mantequilla


Mi amiga Marga, la otra Marga -como ella se define-, la Marga cuenta cuentos, tirititera y farandulera, habitualmente me sigue en el blog desde su residencia paracuellense. Hace unos días me ha obsequiado con un bonito regalo, una recarga de ánimos y autoestima, y con un cuentecito que ha seleccionado para mí, y que promete contarme con la maestría que derrocha cuando se pone a ello. De momento –me dice-, me tendré que conformar con leerlo, pero sé que este verano, en una de esas noches calurosas y apacibles en las que quedamos a cenar, a hacernos unas risas, a compartir lo que tenemos, a contarnos avatares e historias, cae el cuento. Todo sea por convertir la nata en mantequilla.

Dice así: Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata.Inmediatamente se dieron cuenta que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como de arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.
Una de ellas dijo en voz alta: - No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril.
Dicho esto, dejó de patear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. La otra rana, más persistente o quizá más tozuda se dijo: - ¡No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora.
Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas. De pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y remover, la nata se convirtió en mantequilla. Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.

Apostasía

No hace muchos meses la Audiencia Nacional, en una sentencia pionera, ha reconocido el derecho de un ciudadano a que la Iglesia Católica no conserve registros sobre él si decide apostatar.

El tribunal resolvía así una controversia entre un apóstata y el Arzobispado de Valencia, que se negaba a rectificar su Libro de Bautismo alegando que no se trata de un fichero de datos y que sus asientos no implican la pertenencia actual a la Iglesia Católica. La sentencia califica de "claramente insatisfactoria" la contestación que dio el Arzobispado a la petición "tanto desde la perspectiva del respeto a su derecho fundamental a la protección de datos de carácter personal", como al de libertad religiosa.

El registro en el Libro de Bautismo constituye "al menos una apariencia" de pertenecer a la Iglesia Católica, por lo que el tribunal encuentra legítima la "inquietud" del particular para que haya constancia de su oposición a formar parte de la misma.

El tribunal, amparándose en la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, confirma que los registros bautismales están sujetos a la legislación sobre protección de datos, tienen la consideración de fichero por recoger datos de carácter personal e implican pertenencia a la Iglesia, y que esta, si "permanece impasible ante una petición de puesta al día de la información contenida en el registro", infringe el principio de calidad del dato, es decir su veracidad actual.

martes, 12 de febrero de 2008

Otra vez ha pasado


Os decía hace unos días que estaba contento, pues de momento, había acabado con las sesiones de quimioterapia y me encontraba bien. Pero la señora –la doctora muerte-, como la llamo, antes de despedirse me ha dejado un nuevo regalito en forma de eliminación total de defensas, que me ha llevado a la situación de piltrafa humana en la que estado durante tres días y a tener que volver a ingresar en el hospital.

Lo que inicialmente iba a ser un ingreso express se ha convertido en más de una semana con su fin incluido. El protocolo es el protocolo. Vuelvo a la famosa habitación de aislamiento inverso 347, con sus moscas petrificadas tras el cristal del halógeno, la misma telaraña colgandera y la música de mi ventana favorita, la ululante del Hospital Nuestra Señora del Prado. ¡Cómo tienes todo el tiempo del mundo, te vas fijando en esos detallitos!

Esta vez, el abatimiento, el cansancio, el decaimiento general… han sido mayores que en la ocasión anterior, pero no han venido acompañados de ninguna infección arrasadora como la que me dejó nariz de payaso, sólo algunas llagas en la lengua y en el cielo del paladar, que durante algunos días me han impedido masticar y he tenido que alimentarme con comida turmix, que no sabe como la otra, pero te trae recuerdos de las papillas de la infancia tuya y de tus hijos. En estos nimios detalles radica, por ejemplo, el inmenso valor de unas sencillas papas con huevos fritos.

Para combatir la neutropenia, aparte de las inyecciones, han empleado el sistema chuletón de Ávila, ¡oiga en su punto!, en forma de plaquetas y sangre.
Han tenido que aplicar triple suministro. El primero, íntegro, me han dicho, se fue directamente a sanear cuentas pendientes.

Quien me haya visto una semana antes a esta última crisis, dirá qué soy un exagerado, y como dice alguna juventud, que me pincho. Pues sí, me pincho sustancias que seguramente tienen sustituto natural con alcance probado, pero acalladas por los grandes intereses económicos de la muy poderosa industria multinacional farmacéutica. Inyecciones que por ahora me van sacando del pozo, aunque algunas, como las de generar defensas, son de efectos impredecibles. Te inyectas una, dos, tres, cuatro… seguidas, los niveles de neutrófilos no despegan. Póngase dos más, vuelves al recuento, ¡pero bueno si está por las nubes!. Eso –piensas-, quisiera yo, para poderle atizar bien al Episcopado desde arriba, desde los divinos cielos. Es inevitable que cuando se sube así de sopetón, la caída y batacazo posteriores, son sonoras. La contradicción existente entre la medicina natural y la farmacopea actual me trae a la memoria un proverbio chino que dice “que da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones”. Pues eso.

jueves, 31 de enero de 2008

Historia de Pepe (Anónimo)




Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".

Había tenido varios destinos y varios de sus colaboradores le habían seguido en todos ellos. La razón de que le siguieran era su actitud: era un motivador natural. Si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.

Este estilo de persona me causó curiosidad, así que un día fui a buscarle y le pregunté: "No lo entiendo, no es posible ser una persona positiva todo el tiempo, ¿cómo lo haces?". Pepe respondió: "Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo, Pepe, tienes dos opciones hoy, puedes escoger estar de buen humor o de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida".

"Si, claro, pero no es tan fácil", protesté.

"Sí lo es", dijo Pepe. "Todo en la vida se reduce a elegir. Cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionar ante cada situación, tú eliges cómo influirá la gente en tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen o mal humor. En resumen, tú eliges cómo vivir la vida".

Reflexioné sobre lo que Pepe me dijo...

Poco tiempo después, perdimos el contacto, pero con frecuencia pensaba en él cuando tenía que hacer una elección en la vida.

Varios años más tarde, me enteré de que Pepe había hecho algo que nunca debe hacerse en un negocio: dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon.

Afortunadamente, Pepe fue atendido con prontitud y llevado a un hospital. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Pepe seis meses después del asalto, y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Le pregunté qué había pasado por su mente en el momento del asalto. Contestó: “Lo primero que vino a mi mente fue que debería haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el suelo, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".

"¿No sentiste miedo?", le pregunté. Pepe continuó: "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en sus caras me asusté. Podía leer en sus ojos: es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión”. "¿Qué hiciste?", pregunté. Pepe me dijo: "Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo, y respirando profundo grité:
- "Si, a las balas". Mientras reían, les dije: "Estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".

Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La actitud, al final, lo es todo.

La decisión de cómo eres, cómo te ves, cómo te sientes, cómo vives, ¡es tuya!, y recuerda: sólo se frustran aquellos que dejan de ver la parte positiva de sus resultados y de la vida.

Oasis


Este pasado martes acabé, de momento, tras recibir la sexta sesión, el llamado primer ciclo de ataque y tratamiento químico del linfoma. He llegado por fin, tras cinco meses de batalla y travesía del desierto, a un pequeño oasis. Todo llega y tiene su merecida recompensa.

Me dice la hematóloga que ahora me atiende, que si las cosas se desarrollan como hasta ahora, y las próximas pruebas siguen acreditando la mejoría y retroceso del cáncer, en los próximos meses me esperan algunas sesiones de refuerzo, más dilatadas en el tiempo, a base del fármaco Rituximab, y también, aunque todo depende de los resultados del nuevo PET-TC, posibles aplicaciones localizadas de radio para combatir la potencial presencia de ganglios con actividad residual.

A pesar de la paliza que llevo y de los meses que aún me quedan de tratamiento del linfoma y hepatitis, estoy contento, deseoso de recuperarme del todo, de recobrar las fuerzas, la vida y la actividad normal, de que venga el buen tiempo, de poder ir al huerto, de salir a pasear, de regresar al trabajo, de hacer chapuzas en casa… Ya lo quiero todo, aunque se que como lo quiero no es posible. Todo llega, pero a su tiempo. Por eso sigo luchando y no desesperaré por unos meses más.

Me mosquea, aunque no me doblego a la versión médica, que la enfermedad no se erradique totalmente de mi organismo. Cuando las estadísticas reseñan porcentajes de curación entendía se referían a valores absolutos. Contaba, eso sí, que los controles y visitas periódicas al hospital serían algo frecuente en mis próximos años. Ya veremos en que queda todo.

domingo, 20 de enero de 2008

Y no se les cae la cara de vergüenza


Vivo en una Región, Castilla-La Mancha, en la que los ciudadanos de a pié podemos, cada vez más, hacer gala de ser campeones en cosas que al común de los mortales produciría sonroja.

El año 2007, uno más, se ha cerrado para el gobierno regional con un suspenso en principios democráticos y éticos, y entre otros asuntos, con el inmoral anuncio de subida de sueldo de sus miembros y altos cargos.

El Presidente regional, José Mª Barreda, ha incrementado su salario en 50.000 euros anuales pasando a 117.000, un 75 % de aumento. Los Consejeros del Gobierno que preside también han acrecentado sus pagas en un 50 %.

El aumento individual medio anual de los 161 altos cargos ronda los 30.000 euros netos, cantidad que equivale al salario completo de cuatro trabajadores de los planes integrados de empleo de la Junta de Comunidades. La cifra total anual supera los 7 millones de euros, cantidad parecida a lo que se dedicó en 2007 a combatir la siniestralidad laboral.

El siguiente episodio acaecido en relación con las vergonzosas subidas y el escándalo suscitado, no puede por menos que ser calificado de bananero. En él el Presidente declara que dona su incremento a la Cruz Roja, intentando convertir hipócritamente, un abuso, en un gesto de bondad y generosidad.

Pero además hay muchos otros asuntos preocupantes en la cosa pública de esta Región que ponen los pelos de punta:

La economía crece a dos velocidades: en alta, la de los beneficios empresariales, y en baja, la de los salarios que pierden poder adquisitivo. Según el INE el 60% de los salarios de la Región no superan los 1.000 euros/mes. En renta per cápita somos la tercera Comunidad por la cola. Según un estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha el 54% de las familias están endeudadas.

La sanidad ha sufrido un grave retroceso en atención primaria, tiene deficiencias estructurales y de gestión serias. Hay hospitales inaugurados hace casi un año que carecen de dotaciones.

La educación mantiene un alto índice de fracaso escolar. En Castilla-La Mancha junto a las Comunidades gobernadas por el PP no se aplica la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

En materia de agua se continúa con los trasvases, consolidándose la obra del túnel Talave-Cenajo que perpetúa el trasvase. El último de 48,8 hm3 mantiene el circo demagógico del PSOE y del PP. Ambas formaciones defienden aquí lo contrario de lo que votan sus diputados en Madrid y son responsables directos de mantener las reglas de explotación que consienten realizar trasvases mientras quedan en los pantanos de cabecera 240 hm3.

Hay espantos también por otros lados, como la supresión del impuesto de sucesiones y donaciones, con la que se dejan de ingresar unos 50 millones de euros de las mayores fortunas; el índice de siniestrabilidad laboral más alto de España con 77 muertos en 2007; un urbanismo especulativo, sin políticas en materia de suelo y escasez de vivienda pública, etc., etc.

A estos malos gestores, cada vez más alejados de la realidad, que gobiernan sin contar con la opinión e intereses de cada vez mayor número de ciudadanos, que en momentos de dificultades económicas no tienen reparos en subirse el sueldo, que cotidianamente actúan en las antípodas a la ideología y política que dicen profesar ¿no se les cae la cara de vergüenza?

martes, 15 de enero de 2008

Papas Antiguas de Canarias

En el Año Internacional de la Papa (AIP 2008) y con el fin de dar a conocer este producto tradicional de las Islas Canarias, se ha llevado a cabo la elaboración y documentación de una página Web sobre las Papas Antiguas de Canarias, que muestra información sobre un producto único en calidad y exquisitez, con el fin de que sea conocido entre los profesionales, técnicos, restauradores, empresarios y la sociedad en general.
Hablar de papas es sinónimo de cultivo tradicional, de gastronomía –las deliciosas papas arrugadas-, de biodiversidad, de economía agraria, de paisaje y, en fin, de una historia que se remonta a casi cuatro siglos.

El cultivo, traído de América, está recogido por Viera y Clavijo en el Diccionario de Historia Natural (1866) que refiere su labranza en Icod el Alto hacia 1622. Los Archivos Históricos Provinciales también contienen referencias, como el envío de papas desde el puerto de la Isleta en Gran Canaria a Amberes (Flandes) en 1567 y de Tenerife a Ruan (Francia) en 1574. En el artículo vinculado Historia de la Papa se citan numerosas referencias de utilidad.

Taxonómicamente las primeras papas cultivadas pertenecían a la variedad Solanum tuberosum subespecie andigena, grupo que con el tiempo y debido a las particularidades y características climáticas, permaneció adaptado a las Islas Canarias, y en mayor medida a la isla de Tenerife. Hoy, el archipiélago y la región de los Andes peruanos y bolivianos, son las únicas zonas del mundo donde se las puede encontrar.

En el siglo XIX son introducidos cultivares de la variedad Solanum tuberosum subespecie tuberosum, existiendo constancia de algunos cultivares de mayor antigüedad, como la ‘peluca negra’, la ‘peluca blanca’ (se dice recomendada a los que tenían problemas de azúcar), la ‘mora’, etc.

En el último medio siglo se han desarrollado investigaciones y estudios que han permitido mejorar su identificación y clasificación varietal, como los del año 1955 de Zubeldia y colaboradores, de la Estación de Mejora de Patata de Vitoria, que describen para Canarias varios cultivares primitivos. Los del biólogo del Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo” Águedo Marrero. En ellos se destaca la denominada papa ‘negra’, un cultivar triploide, del grupo chaucha de la región de Cuzco en Perú y único conocido con este nivel de ploidía fuera de la región andina. Considerada como la papa más representativa, la más sabrosa y al tiempo la más cotizada en el mercado.

A principios de los 90 se realizan las primeras exposiciones de diferentes tipos de papas, lo que despierta el interés de instituciones y asociaciones. Surge la Asociación para la Denominación de Origen y el Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola del Cabildo de Tenerife, institución encargada de recolectar la mayor parte del material vegetal, hasta entonces, generación tras generación, cultivada, seleccionada y conservada por los agricultores y que supone una cincuentena de variedades diferentes.

Las distintas variedades que se cultivan en diferentes comarcas de las islas dan origen a tipos de papa muy dispares en su textura, tamaño, color y sabor. Además de la ya citada papa negra o yema de huevo, está el grupo de las papas bonitas (la negra, la colorada, la ojo perdiz, y la llagada). Otro grupo es el de las azucenas: negra y blanca. También la borralla, la melonera (se caracteriza por su alto contenido en materia seca) y la colorada de baga, de exquisito sabor.

Nutricionalmente la papa tiene un alto valor, es rica en hidratos de carbono complejos, vitaminas B6 y C –sobre todo, en la piel en el momento de la recolección–. Asimismo, contiene un elevado porcentaje de agua (77%), baja cantidad de grasa (2 miligramos por 100 gramos), no superando su valor calórico las 85 calorías por cada 100 gramos; carbohidratos (del grupo de los almidones) y un alto contenido en potasio (564 miligramos por 100 gramos), por lo que las personas con problemas de riñón y que bajo prescripción médica siguen una dieta baja en este mineral han de tener este aspecto en cuenta, y también en el otro platillo de la balanza, que juega un papel esencial en la contracción muscular, en el buen estado de la piel y en el funcionamiento cardiaco. La papa resulta adecuada para combatir la presión arterial elevada gracias a sus propiedades vasodilatadoras y diuréticas. Gracias a su contenido en almidón, este alimento desempeña funciones energéticas. Además es una fuente importante de fibra, magnesio, hierro, zinc, cobre, fósforo y azufre. Todo ello hace que la papa sea un alimento recomendable, que por su bajo contenido en calorías y grasas, debería ser consumido diariamente arrugadas, hervidas, cocinadas al vapor o asadas al horno con su piel, ya que es la mejor forma de que conserven sus propiedades nutricionales.

Gastronómica y alimenticiamente en Canarias la papa es considerada como alimento indispensable y uno de los productos más consumidos, además de ser un elemento básico de su cocina, y también muy valorado como acompañamiento en multitud de platos. Las famosas papas arrugadas son el complemento indiscutible de todos los mojos que tienen en común su sencilla elaboración, su sabroso y peculiar sabor, siendo de los muchos tipos, los más conocidos: el mojo picón y el mojo de cilantro o mojo verde.

A modo de colofón

En los tiempos que corren, en los que la agricultura y lo agrícola, pesa cada vez menos en la sociedad y en las decisiones de los políticos, hablar del mantenimiento, defensa, conservación, etc. de la papa de Canarias, un cultivo en abierto retroceso y abandono, puede ser empresa temeraria y arriesgada, pero no tanto si la adornamos con la excelencia de sus cualidades y su sabor, por ser un cultivo tradicional en las denominadas medianías húmedas de las islas, característico del paisaje y compañero de las viñas, con las que durante siglos ha convivido. Este ha sido el camino seguido por otros cultivos tradicionales, específicos de comarcas concretas, que así han conseguido un reconociendo y protección que la papa antigua de Canarias debería tener ya. Este discurso rural hasta ahora ha funcionado, pero no debemos olvidar, que el esfuerzo será vano si detrás no hay tejido productivo (agricultores) y estructuras organizadas que lo sustenten.

lunes, 7 de enero de 2008

Neutropenia


Los neutrófilos en la sangre son el principal sistema de defensa celular del cuerpo contra las bacterias y los hongos, contribuyendo a curar las heridas. Se denomina neutropenia al número anormalmente bajo de ellos.
Los neutrófilos se forman y maduran a partir de células madre en la médula ósea, convirtiéndose en uno de los cinco tipos principales de glóbulos blancos (leucocitos): neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos. Una persona produce aproximadamente 100.000 millones de glóbulos blancos al día. Entran en el flujo sanguíneo, buscando organismos infecciosos y otros intrusos. Cuando los encuentran, emigran hacia los tejidos, se adhieren a ellos y producen sustancias tóxicas que matan y digieren estos organismos. Esta reacción puede dañar el tejido sano que está alrededor del área de la infección. El proceso completo produce una respuesta inflamatoria en el área infectada, que se manifiesta en la superficie del organismo como enrojecimiento, hinchazón y calor.
La cantidad de glóbulos blancos en un volumen de sangre dado se determina automáticamente gracias a un instrumento computadorizado de recuento de células. Estos instrumentos proporcionan el recuento total de glóbulos blancos, expresado en células por microlitro de sangre, así como la proporción de cada uno de los cinco tipos principales de glóbulos blancos. El total de glóbulos blancos normalmente oscila entre 4.000 y 10.000 por microlitro.
Cantidades elevadas o muy bajas de glóbulos blancos indican trastornos. La leucopenia, una disminución de la cantidad de glóbulos blancos por debajo de los 4.000 por microlitro, puede hacer que una persona tenga mayor tendencia a las infecciones.
Ya que los glóbulos blancos representan generalmente más del 70 por ciento de los neutrófilos, una disminución en la cantidad de ellos significa habitualmente que existe una disminución en el número total de neutrófilos. Cuando la cantidad de neutrófilos cae por debajo de 1.000 por microlitro, se incrementa en cierta medida el riesgo de infección, y cuando cae por debajo de los 500 por microlitro, el riesgo de infección aumenta notablemente. Sin la defensa fundamental que constituyen los neutrófilos, cualquier infección puede llegar a ser mortal.

En mi caso las dos crisis neutropénicas padecidas durante el tratamiento de la enfermedad han sido debidas, por un lado, a la quimio contra el linfoma y a la medicación de la hepatitis.
Una vez que ya he pasado la quinta sesión, que me encuentro ahora en los días eufóricos posteriores al tratamiento, y a punto de entrar en el bajón postciclo, deberé estar muy pendiente a una posible caída de las defensas. Sé que a medida que me acerco al final de los ciclos de la quimio -inicialmente sólo queda el último de esta primera batalla-, las defensas están muy debilitadas, y el organismo cada vez tiene más dificultades para recuperarlas a pesar de los fármacos.
Espero que en los próximos días el tratamiento a base de inyecciones para movilizar células madre de la médula ósea a la sangre –que tolero con dificultades-, no sea muy devastador, y que me permita mantener una actividad vital razonable. Estoy deseando acabar con esto, recuperar la salud y volver a la normalidad, aunque me quedan todavía algunos meses difíciles, que estoy seguro solventaré bien, como lo he hecho hasta ahora.
Para saber más sobre la composición de la sangre

sábado, 5 de enero de 2008

Ventajas de llegar a medio siglo o algo más


1. Te importa un comino el currículo.

2. Si eres parte de un grupo de rehenes, serás de los primeros en ser liberado.

3. Nadie pide que entres a rescatar personas de un edificio en llamas.

4. La gente ya no te considera hipocondríaco, ahora sí estás enfermo.

5. Ya no tienes nada que aprender para el largo y difícil camino de la vida.

6. Tu inversión en medicina prepaga comienza a rendir frutos.

7. Tus articulaciones pronostican el tiempo mejor que los meteorólogos.

8. Tus secretos están seguros con tus amigos, ellos tampoco los recuerdan.

9. Tu dotación de neuronas activas llegó, por fin, a una cantidad manejable.

10. Puedes vivir sin sexo, pero no sin tus anteojos.

11. Si haces una fiesta, tus vecinos ni se enteran.

12. La ropa que te compras ya no pasa de moda.

13. Los pecados capitales han cambiado, como la lujuria por la gula.

14. En breve, no recordarás quien te mandó estas notas, pero tampoco te importa. Como verás te lo pasé a letra grande, yo tampoco veo un carajo...

Paradigmas


Un paradigma es una técnica, un modelo o un conjunto de herramientas para representar la solución de problemas específicos.
Kuhn define al paradigma como "una completa constelación de creencias, valores y técnicas, etc... compartidas por los miembros de una determinada comunidad".
El cambio de paradigma tiende a ser dramático en las ciencias, ya que estas parecen ser estables y maduras, como la física a fines del siglo XIX, que aparentaba ser una disciplina que completaba los últimos detalles de un muy trabajado sistema. Es famosa la frase de Lord Kelvin en 1900, cuando dijo: "No queda nada por ser descubierto en el campo de la física actualmente. Todo lo que falta son medidas más y más precisas".

Cinco años después de esta aseveración, Albert Einstein publicó su trabajo sobre la relatividad, que fijó un sencillo conjunto de reglas destruyendo la mecánica de Newton, que había sido utilizada durante más de trescientos años para describir fuerza y movimiento. En este ejemplo, el nuevo paradigma reduce al viejo a un caso especial, ya que la mecánica de Newton sigue siendo una excelente aproximación en el contexto de velocidades lentas en comparación con la velocidad de la luz.

En la obra "La estructura de las revoluciones científicas" Kuhn escribió que "las sucesivas transiciones de un paradigma a otro vía revolución, es el patrón de desarrollo usual de la ciencia madura".

Para ilustrar el nacimiento de un paradigma recojo aquí el siguiente experimento científico:

“Un grupo de científicos colocó en una jaula a un grupo de cinco monos. En el centro de ella situaron una escalera y en lo alto una manilla de plátanos.
Cuando un mono subía por la escalera a coger plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de un tiempo, cuando algún mono intentaba subir por la escalera, los demás le golpeaban. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.
Los científicos sustituyeron a unos de los monos del grupo. Lo primero que intentó hacer el nuevo integrante fue subir la escalera a la búsqueda de los plátanos, cosa que no alcanzó, ya que los restantes se lo impidieron. Tras algunas palizas recibidas, el nuevo mono desistió de sus intentos de subida, aunque nunca supo el motivo de los golpes. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo en las palizas al novato. Así ocurrió igualmente con los restantes integrantes que fueron sustituidos.
El nuevo grupo de monos quedó integrado por cinco individuos que aunque nunca recibieron baño de agua fría continuaban golpeando a aquel que intentaba alcanzar los plátanos.
Si fuese posible preguntar a los monos el motivo de las palizas a los que intentaban subir la escalera, con certeza la respuesta hubiera sido así: No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así.
Nuestro comportamiento cotidiano no difiere mucho del de los monos, seguimos golpeando y haciendo las cosas de una misma manera, cuando tal vez las podemos hacer de otra.
“Sólo hay dos cosas infinitas en el mundo: el Universo y la estupidez humana”. Albert Einstein.

jueves, 3 de enero de 2008

"La luz es como el agua", Gabriel García Márquez


En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos.
-De acuerdo -dijo el papá, lo compraremos cuando volvamos a Cartagena.
Totó, de nueve años, y Joel, de siete, estaban más decididos de lo que sus padres creían.
-No -dijeron a coro-. Nos hace falta ahora y aquí.
-Para empezar -dijo la madre-, aquí no hay más aguas navegables que la que sale de la ducha.
Tanto ella como el esposo tenían razón. En la casa de Cartagena de Indias había un patio con un muelle sobre la bahía, y un refugio para dos yates grandes. En cambio aquí en Madrid vivían apretados en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. Pero al final ni él ni ella pudieron negarse, porque les habían prometido un bote de remos con su sextante y su brújula si se ganaban el laurel del tercer año de primaria, y se lo habían ganado. Así que el papá compró todo sin decirle nada a su esposa, que era la más reacia a pagar deudas de juego. Era un precioso bote de aluminio con un hilo dorado en la línea de flotación.
-El bote está en el garaje -reveló el papá en el almuerzo-. El problema es que no hay cómo subirlo ni por el ascensor ni por la escalera, y en el garaje no hay más espacio disponible.
Sin embargo, la tarde del sábado siguiente los niños invitaron a sus condiscípulos para subir el bote por las escaleras, y lograron llevarlo hasta el cuarto de servicio.
-Felicitaciones -les dijo el papá ¿ahora qué?
-Ahora nada -dijeron los niños-. Lo único que queríamos era tener el bote en el cuarto, y ya está.
La noche del miércoles, como todos los miércoles, los padres se fueron al cine. Los niños, dueños y señores de la casa, cerraron puertas y ventanas, y rompieron la bombilla encendida de una lámpara de la sala. Un chorro de luz dorada y fresca como el agua empezó a salir de la bombilla rota, y lo dejaron correr hasta que el nivel llego a cuatro palmos. Entonces cortaron la corriente, sacaron el bote, y navegaron a placer por entre las islas de la casa.
Esta aventura fabulosa fue el resultado de una ligereza mía cuando participaba en un seminario sobre la poesía de los utensilios domésticos. Totó me preguntó cómo era que la luz se encendía con sólo apretar un botón, y yo no tuve el valor de pensarlo dos veces.
-La luz es como el agua -le contesté: uno abre el grifo, y sale.
De modo que siguieron navegando los miércoles en la noche, aprendiendo el manejo del sextante y la brújula, hasta que los padres regresaban del cine y los encontraban dormidos como ángeles de tierra firme. Meses después, ansiosos de ir más lejos, pidieron un equipo de pesca submarina. Con todo: máscaras, aletas, tanques y escopetas de aire comprimido.
-Está mal que tengan en el cuarto de servicio un bote de remos que no les sirve para nada -dijo el padre-. Pero está peor que quieran tener además equipos de buceo.
-¿Y si nos ganamos la gardenia de oro del primer semestre? -dijo Joel.
-No -dijo la madre, asustada-. Ya no más.
El padre le reprochó su intransigencia.
-Es que estos niños no se ganan ni un clavo por cumplir con su deber -dijo ella-, pero por un capricho son capaces de ganarse hasta la silla del maestro.
Los padres no dijeron al fin ni que sí ni que no. Pero Totó y Joel, que habían sido los últimos en los dos años anteriores, se ganaron en julio las dos gardenias de oro y el reconocimiento público del rector. Esa misma tarde, sin que hubieran vuelto a pedirlos, encontraron en el dormitorio los equipos de buzos en su empaque original. De modo que el miércoles siguiente, mientras los padres veían El último tango en París, llenaron el apartamento hasta la altura de dos brazas, bucearon como tiburones mansos por debajo de los muebles y las camas, y rescataron del fondo de la luz las cosas que durante años se habían perdido en la oscuridad.
En la premiación final los hermanos fueron aclamados como ejemplo para la escuela, y les dieron diplomas de excelencia. Esta vez no tuvieron que pedir nada, porque los padres les preguntaron qué querían. Ellos fueron tan razonables, que sólo quisieron una fiesta en casa para agasajar a los compañeros de curso.
El papá, a solas con su mujer, estaba radiante.
-Es una prueba de madurez -dijo.
-Dios te oiga -dijo la madre.
El miércoles siguiente, mientras los padres veían La Batalla de Argel, la gente que pasó por la Castellana vio una cascada de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los árboles. Salía por los balcones, se derramaba a raudales por la fachada, y se encauzó por la gran avenida en un torrente dorado que iluminó la ciudad hasta el Guadarrama.
Llamados de urgencia, los bomberos forzaron la puerta del quinto piso, y encontraron la casa rebosada de luz hasta el techo. El sofá y los sillones forrados en piel de leopardo flotaban en la sala a distintos niveles, entre las botellas del bar y el piano de cola y su mantón de Manila que aleteaba a media agua como una mantarraya de oro. Los utensilios domésticos, en la plenitud de su poesía, volaban con sus propias alas por el cielo de la cocina. Los instrumentos de la banda de guerra, que los niños usaban para bailar, flotaban al garete entre los peces de colores liberados de la pecera de mamá, que eran los únicos que flotaban vivos y felices en la vasta ciénaga iluminada. En el cuarto de baño flotaban los cepillos de dientes de todos, los preservativos de papá, los pomos de cremas y la dentadura de repuesto de mamá, y el televisor de la alcoba principal flotaba de costado, todavía encendido en el último episodio de la película de media noche prohibida para niños.
Al final del corredor, flotando entre dos aguas, Totó estaba sentado en la popa del bote, aferrado a los remos y con la máscara puesta, buscando el faro del puerto hasta donde le alcanzó el aire de los tanques, y Joel flotaba en la proa buscando todavía la altura de la estrella polar con el sextante, y flotaban por toda la casa sus treinta y siete compañeros de clase, eternizados en el instante de hacer pipí en la maceta de geranios, de cantar el himno de la escuela con la letra cambiada por versos de burla contra el rector, de beberse a escondidas un vaso de brandy de la botella de papá. Pues habían abierto tantas luces al mismo tiempo que la casa se había rebosado, y todo el cuarto año elemental de la escuela de San Julián el Hospitalario se había ahogado en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. En Madrid de España, una ciudad remota de veranos ardientes y vientos helados, sin mar ni río, y cuyos aborígenes de tierra firme nunca fueron maestros en la ciencia de navegar en la luz.

jueves, 20 de diciembre de 2007

"Ciertos vuelos" de Juan Gelman

todo el tiempo pasan volando cosas por acá/
como ese hijo de una gran pájara que se pone a cantar en el pino a las 6 de la mañana/
más de una vez le expliqué que trabajo con las telitas de la luna/
que me quedo hasta tarde deshaciéndolas/ haciéndolas/

y después necesito dormir/ ilusionado
como cristóbal colón la noche del 11 de octubre pero exactamente al revés/
porque el almirante bajó de la santa maría con regalitos para el gran khan

y se encontró con indios más nuevitos que la mirada siguiente a tu mirada/
en cambio/ yo/ al otro día de descubrir/ no digo mucho/ algún riachuelito
de la palabra/ alguna islita que nadie antes le había puesto el pie/
o menos todavía/ el estremecimiento de dos palabras que conseguí juntar/

de pura suerte/ y se aman como un matrimonio santo y frágil/
y de la una a la otra pasan temblores como mundos de amor/
o vos misma/ que rara vez pasás por acá/
estaba diciendo que a la mañana siguiente de haber creído todo esto/

el riachuelito está seco/ en realidad nunca hubo riachuelito/
ni islita/ ni pasaste por acá/ ni dos palabras se casaron/
aunque su boda durase el instante en que nuestros pensamientos se juntan
y son espléndidos como la corte de wu san liu/

donde la menos linda criaba una perla en la cabeza/
para que siempre hubiera luz/
qué me venís a despertar/ pájaro/ le dije/ y no me contestó/
los pájaros son así/ no contestan/

pero todos los días a las 6 me viene a dar noticias del mundo/
se parece al diariero del barrio/ pasa sin saludar/
y después vuelan un montón de cosas por acá/
vengo observando atentamente que entre las 9 y las 11 de la mañana
pasan 17 abejas con la barriga llena de oro/
3 polillas bastante sonsas/ 1 mosca perdida en sus pensamientos/ como yo/
mariposas de tan lindos colores/
una vez pasó un galerón azul como una turquesa/

tenía brillos de tigre en la alita derecha/ la izquierda era roja
como las piedras blancas del taj-mahal
si no rugió fue por respeto al que sabe
que tigre es tigre y mariposa es mariposa/

aunque después pasaron dos tigres volando por acá/
un tigre y una tigra tomados de la mano con sin igual delicadeza/
como si fuéramos vos y yo/ mesmamente/
ordenando la selva del ser/

y vuelan otros seres por acá/ golondrinas empujadas por el crepúsculo/
chillan como si les rompieran el qué/ destrozan el cielo/
menos mal que a la noche/ con excepción de unos cuantos jumbos que rajan los vidrios
del alma/
los únicos que vuelan por acá son los astros/

la luna/ vista por tantos mortales/ y por safo también/
que tejía coronas con telitas de luna/
hacía y deshacía la luna como se hacen y deshacen los amantes/
y le besaba sus rosados dedos/

ahora pasó volando una ciudad por acá/
en medio de la ciudad estás vos/
te parás en la punta del pino/
me das noticias de tu dulzura sin fin/

así que el 11 de octubre se acabó/
voy a bajar de la santa maría con regalitos para millones de chinos/
y me encontré con vos/ desnuda/
como un continente sin nombre

Lucha


"Hay hombres que luchan un día y son buenos.

Hay otros que luchan un año y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.

Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles".


Bertolt Brecht (1898 - 1956)
Dramaturgo y poeta alemán

Libros de Bertolt Brecht

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Jerga médica

El lunes pasado me dieron una muy buena noticia: El PET-TC realizado a principios de diciembre indica que estoy teniendo una adecuada respuesta al tratamiento. El bicho ha sufrido disminución en número así como en actividad metabólica y está en retroceso, aunque mantiene cierta presencia residual en algunas zonas. Esta es la traducción muy simplificada al informe del estudio, que hay que leerlo varias veces para enterarte bien de lo que dice, y luego si la cosa viene de cara, solicitarle a tu médico la traducción y explicación oportuna. Así las cosas, la próxima semana, me someteré a la quinta sesión, con lo cual estoy ya cerca de finalizar lo que llaman los médicos -usando términos bélicos-, la primera línea del tratamiento.

Hoy, dos días después, puedo contarlo así. El lunes, la percepción no fue tan satisfactoria, ya que vino acompañada de una sombra. Te damos una buena noticia, pero otra mala: el estudio indica también la existencia de una lesión pediculada en la pared derecha del recto que hay que estudiar y valorar. Hoy lo han hecho y, a falta de los resultados del análisis patológico, descartan inicialmente que sea algo maligno, se trata de pólipos sebáceos.
Abandonas la sala de endoscopias molesto por el trámite del enculado, lleno de aire, pero con una sensación de alivio, tranquilidad y felicidad. No sería justo –término relativo en medicina-, que después de las sesiones y padecimientos vividos, ahora tuvieras además algo más.

El lunes y el martes estuve a punto del derribo, hundido, apesadumbrado, maldiciendo mi mala suerte… Hoy mi existencia ha vuelto a dar un giro y tomar el rumbo adecuado. Este tipo de sucesos indica la fragilidad y sensibilidad de nuestra naturaleza, tremendamente vulnerable a las malas noticias y contingencias personales, que impactan demoledoramente en nuestro consciente, incapaz de resistir, y que consigue recuperarse, llegado el caso, con lentitud frente a la diligencia de la supuesta desgracia.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Sólo quien es rico...



Imagen publicada en un periódico hindú con el siguiente pie:

SOLO QUIEN ES POBRE PROCEDE CON TANTA GENEROSIDAD. ¡ QUE PENA QUE EL HOMBRE NO SEA SIEMPRE ASÍ !



¿Pero... no debería decir?:



SOLO QUIEN ES VERDADERAMENTE RICO (DE AMOR Y SENTIMIENTO) ACTÚA ASÍ.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Cuando todo era tranquilo y placentero


Nací en el seno de una familia de clase media, de convicciones religiosas que no me atrevería a calificar de excesivamente profundas, aunque si habituales en la vida cotidiana. Hasta los diez años fui educado en instituciones públicas y, a partir de ahí, en colegios religiosos. Fue en esa época entre la infancia y la juventud, apartado a muchos kilómetros de la familia, arrancado de tus amigos, de lo que hasta entonces había sido una vida tranquila y placentera, donde me empezó a agriar el carácter y a surgirme serias dudas y problemas con lo religioso, cuestión que finalmente quedó muy alejada de mi proyecto de vida e ideas.

Reseño este asunto personal a cuento de que en los meses que llevo de enfermedad ha habido gente de mi entorno, algunas de trato habitual y otras no tanto, que al interesarse por mi estado de salud, han hecho alusión a sus creencias cristianas: “todos los días me acuerdo de ti y te tengo en mis oraciones”, “te hemos puesto velas a la Virgen pidiendo tu curación” o “toma esta estampita del Santo y llévala contigo que te traerá suerte”.

También ha habido obsequios, que exagerando un poco califico de fetichistas, como la pequeña piedra de la buena estrella en su diminuta taleguita de piel, la pulsera de cuero o la gorra. Comida, mucha comida, somos un pueblo que valoramos numerosas cosas por el estómago. Latas de frutas en almíbar, rosquillas caseras, cortadillos, bombones, pasteles, mazapán, queso…
Respeto –aunque no comparta-, y agradezco, las manifestaciones de carácter religioso. También los obsequios, las declaraciones de cariño, de ánimo, de apoyo. Cada cual expresa sus sentimientos a su manera. Te das cuenta que mucha gente a tu alrededor, aún desde el silencio, está pendiente de ti y en tu misma lucha. Es una sensación magnífica que ayuda, que motiva y mejora notablemente la autoestima, que de no ser por estas cosas y otras, estaría a esta altura de la película por los suelos.

Tengo que reconocer que en mi forma de ser y carácter empiezo a notar pequeños cambios. La enfermedad te endurece personalmente, pero también te abre con los demás y te enseña a ser más humano; aprendes a explicar mejor tus sentimientos; a mejorar la comunicación con los que te rodean… ¿Sabéis qué importante es todo esto?. Supongo que sí. Para mí, vital, ya que a los cincuenta y un años estoy aprendiendo la mecánica de este tipo de cambios, y me estoy haciendo, creo, mejor persona.

Entiendo que todavía, a mitad o menos de la travesía del desierto en la que estoy, sin certezas ni resultados aún de nada, es muy aventurado por mi parte no decir otra cosa que gracias, mil gracias, por el apoyo y la ayuda que estoy recibiendo. Expresar además que aquí estoy, decidido a seguir luchando, que es la única forma digna que conozco de conseguir las cosas que se quieren y anhelan. Que procuro un control mental de los malos rollos y pensamientos negativos que a veces aparecen como negros nubarrones, y que hasta ahora he conseguido doblegar con la formula de mantenerme siempre ocupado en menesteres varios. Y por último, otra cosa fundamental: la alimentación y la importancia de no descuidarla.

No me advirtieron que podía suceder...


Las últimas semanas han sido un tira y afloja continuo entre los deseos personales y las posibilidades sanitarias reales de actuación en materia de continuidad de los tratamientos. La cuarta sesión, que finalmente se produjo a finales de noviembre, llevaba acumulada un retraso de casi un mes debido a que los indicadores de defensas del organismo estaban en niveles bajos.

En pocos días todo cambió: se pudo dar la sesión, se concretó la fecha para la prueba de resonancia nuclear, el trato y seguimiento sanitario es semanal por expresa indicación médica, etc. El lunes, después de la tormenta epistolar, volví al hospital algo acongojado por las posibles reacciones contrarias al petardazo lanzado, y lo que encontré, fueron palabras de ánimo, de aliento, de comprensión… lo que confirma que mucha gente -entre otros-, los propios profesionales sanitarios, piensan lo mismo del desastroso y mal gestionado sistema de salud que tenemos, pero prefieren callar. Y ya se sabe lo que dice el dicho: ¡quien calla, otorga¡.

Los días posteriores al tratamiento me he hallado físicamente mejor y para nada barruntaba lo que pocos días después sucedería -tras el viaje a Ciudad Real a la prueba del PET-TAC-, que mi organismo se derrumbaba, quedaba a cero en defensas, propenso a cualquier nimia infección y expuesto a males mayores. No me lo habían advertido con tanta claridad. Ahora ya lo sé y debo estar alerta, porque puede volver a suceder y no es plato de gusto.

Ingreso de inmediato por urgencias el miércoles previo al puente de la Constitución, y de ahí directamente, a una habitación de aislamiento inverso, donde no son aconsejables las visitas y el personal sanitario tiene que entrar con mascarilla. La número 347 que debería ser una sala estanca no lo es. Por la ventana, que ajusta mal, entra aire frío que por las noches provoca corrientes; huelo los humos de las cocinas del hospital, cuyas bocas de extracción están un nivel por debajo de la planta; oigo el continuo ruido provocado por el ir y venir de vehículos en los accesos al hospital y de la avenida principal. Esto es lo que quieras menos una habitación de aislamiento.

Hasta el sábado, en el que tras la falta de reacción a los tratamientos, deciden transfundirme, lo paso mal, muy mal, no había estado así de apretado durante ninguna de las anteriores fases de la enfermedad. El chuletón del sábado, en forma de bolsas de plaquetas y sangre, de inmediato me recupera. El domingo ya soy otra persona y el lunes ya me quiero ir del hospital. No lo puedo evitar, es una sensación que va creciendo y creciendo en mi interior, de animadversión hacia la institución, que cada vez controlo peor.

Hoy jueves -más de una semana después de la recaída-, tengo alta médica. De nuevo en casa, en el sitio que mejor se está. Cuidado, querido y rodeado por los tuyos. Donde no tienes que llamar la atención a un desconocido vestido de calle, que se te ha colado en medio de la habitación. ¡Pero oiga, no sabe que no puede entrar aquí así, que hay un cartel en la puerta que lo indica, y además, sin mascarilla!. Ni tampoco tener que recordarle a nadie el uso obligatorio de ella.

Espero que la paradójica y contradictoria medicina de hoy, que te da y te quita, que te vacía y te atiborra, que te emponzoña de veneno y te sana, que necesitas y temes…, me deje, en los próximos días, fechas que todos apreciamos, pero que especialmente yo disfruto, hacer de cocinillas y de buen anfitrión, que es lo que me gusta.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Historia con sordina


Esta historia la recibí hace unos días en mi correo electrónico. No sé quien es su autor. Me he permitido la licencia de adaptarla y aquí os la ofrezco, porque considero, a pesar de su colofón, que tiene interés y un buen mensaje humano.

Dice así:

En cierta ocasión durante una charla, en mi calidad de Ingeniero de Sistemas, que di a un grupo de profesionales, me hicieron esta pregunta: ¿Qué es lo más importante que ha hecho en su vida?. Sabía que los asistentes deseaban escuchar anécdotas sobre mí trabajo. Entonces les respondí: Lo más importante que he hecho en la vida tuvo lugar un día de mayo del año 2000. Comencé el día jugando al tenis con un amigo al que no había visto en mucho tiempo. Entre jugada y jugada me contó que su esposa y él acababan de tener un bebé. Mientras jugábamos, llegó el padre de mi amigo, que consternado, le dijo que al bebé se lo habían llevado de urgencia al hospital. En un instante, mí amigo se subió al coche de su padre y se marchó.

Por un momento me quedé paralizado sin saber que hacer. ¿Debía seguir a mí amigo al hospital?. Mí presencia allí –pensé-, no iba a servir de nada, pues la criatura estará al cuidado de médicos y enfermeras, y nada de lo que yo haga o diga va a cambiar las cosas. ¿Brindarle mi apoyo moral?. Quizás sea útil, pero tanto él como su esposa tienen familias numerosas, y sin duda, estarán rodeados de parientes, que les ofrecerán el apoyo necesario. Lo único que haría sería estorbar.

Finalmente, decidí ir mas tarde al hospital. Al poner en marcha mi coche, me percaté que mi amigo había dejado el suyo estacionado junto a las pistas, con las llaves puestas. Decidí por lo tanto, cerrar el vehículo e ir al hospital a entregarle las llaves. Como supuse, la sala de espera estaba llena de familiares. No tardó en presentarse un médico, que se acercó a la pareja, y en voz baja les comunicó, que su bebe había fallecido. Los padres se abrazaron y lloraron, mientras todos los demás los rodeamos en medio del silencio y del dolor. Mi amigo, al verme, se refugió en mis brazos y me dijo: Gracias por estar aquí.

Durante el resto de la mañana permanecí sentado en la sala de urgencias del hospital viendo al desolado matrimonio sostener en brazos a su bebe y despedirse de él.

Esto es lo más importante que he hecho en mí vida, y aquella experiencia me aportó tres enseñanzas:

Primera: Lo más importante que he hecho en la vida, ocurrió cuando no había absolutamente nada que yo pudiera hacer. Nada de lo racional que aprendí en la universidad, ni en el ejercicio de mi profesión, me sirvió en tales circunstancias. A dos personas les sobrevino una desgracia y lo único que pude hacer fue acompañarlos y esperar. Estar allí era lo principal.

Segunda: Me di cuenta que en el proceso de aprendizaje del pensamiento, casi se me olvidó aprender a sentir.

Tercera: Asimilé que la vida puede cambiar en un instante. Hacemos planes y concebimos nuestro futuro como algo real, y olvidamos que perder el trabajo, sufrir una enfermedad grave o un accidente y muchas otras cosas más, pueden alterar ese futuro en un abrir y cerrar de ojos.

Desde aquel día, busqué el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, asumí que ningún empleo compensa perderse unas vacaciones, ni romper con la pareja o pasar un día festivo lejos de la familia. Aprendí que lo más importante en la vida no es ganar dinero, ni ascender socialmente, ni recibir honores. Lo más importante en la vida, es el tiempo que dedicamos a cultivar la amistad.

No comparto alguna de las conclusiones de la historia que reproduzco seguidamente, pero por no alterarla más, las recojo tal cual, con la salvedad de los entrecomillados que son míos. Sigue diciendo así:

POR ESO AGRADEZCO

- A mis hijos que no limpien sus cuartos (“que se lo digan a su madre”), pero están viendo la tele (“menos tele alienante y más lectura”), porque significa que están en casa y no en las calles (“las calles son necesarias también”).
- Por los recortes en mi sueldo, porque significa que estoy trabajando (“lo siento, si trabajo, produzco y soy eficiente en mi labor, no quiero que me rebajen el sueldo”).
- Por el desorden que tengo que limpiar después de una fiesta, porque significa que estuvimos rodeados de seres querido (“vale, pero el desorden se ordena si se quiere, la suciedad se limpia y los seres queridos de la fiesta colaboran”).
- Por las ropas que me quedan un poco ajustadas, porque significa que tengo más que suficiente para comer (“o no te alimentas correctamente o llevas una vida sedentaria o no haces ejercicio físico…”).
- Por mi sombra que me ve trabajar, porque significa que puedo salir al sol (“no sabía que las sombras vieran”).
- Por el césped que tengo que cortar, ventanas que necesito limpiar, cañerías que arreglar, porque significa que tengo una casa (“habría que ver si toda esa actividad doméstica es cierta”).
- Por las quejas que escucho acerca del gobierno, porque significa que tenemos libertad de expresión (“los gobiernos están para hacer las cosas bien, y como normalmente meten la pata y no lo hacen, se les critica, vitupera, cambia…, eso no quiere decir que haya libertad de expresión”).
- Porque no encuentro estacionamiento, esto significa que tengo auto (“pues no es ninguna gracia lo de no encontrar aparcamiento, y dar vueltas, vueltas y perder tiempo”).
- Por los gritos de los chicos, porque significa que puedo oír (“sí, sí… pero a determinadas horas, por favor, ni un ruidito”).
- Por la ropa que tengo que lavar y planchar, porque significa que me puedo vestir (“aquí va sobrada la historia y su autor ya que está demostrado que el lavado y el planchado son las tareas domésticas en las que los hombres menos colaboramos en casa”).
- Por el cansancio que al final del día significa que fui capaz de trabajar duro (“hombre si se trata de un trabajo físico, no me extraña que la actividad canse, pero no deberíamos permitir que el trabajo nos maltrate y mine nuestra salud, como ocurre”).
- Por el despertador que suena temprano todas las mañanas, porque significa que ¡Estoy vivo! (“si pero sobre todo que ha llegado la hora, y que ¡camarón que se duerme, se lo lleva la corriente!”).
- Y finalmente, por la cantidad de mensajes que recibo, porque significa que tengo amigas y amigos que piensan en mí (“bien, pero a los amigos y amigas hay que recordarles de vez en cuando, que hay que seleccionar algo más los mensajes y contenidos que se envían, y hacer uso correcto del correo y normas elementales de seguridad y protección importantes, para que otros desaprensivos delincuentes, no te trillen luego con basura”).

La historia finaliza así: Cuando pienses que todo en la vida te va mal, lee esto otra vez.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Rayos y truenos


Mi amigo Juan L me manda esta espectacular foto de una tormenta sobre el Océano, seguramente el Atlántico, el de las Islas Canarias, lugar en el que vive, con una coletilla que dice “para el SESCAM”.

Gracias tocayo por la imagen, y si es tuya, que sé que eres aficionado a la fotografía, ¡enhorabuena!, por haber captado el momento preciso de esa descomunal descarga de voltios y decibelios, que no se la deseo ni al peor de mis enemigos.

martes, 20 de noviembre de 2007

El SESCAM y el Hospital de Talavera


Llevo unos días, aparte de castigado y mermado físicamente, perplejo por los acontecimientos que estoy viviendo en el Hospital de Talavera de la Reina (Toledo) dependiente del ya no sé como llamar Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM).

Hoy he ido, como casi todas las semanas, al Servicio de Hematología a hacerme los correspondientes análisis previos a la sesión de quimio, que tampoco ha podido ser, y van tres las semanas de retraso, por estar bajo de defensas. ¡Vuelva usted la próxima!

Lo que he visto, oído y padecido hoy es distinto a lo vivido en mis escasos tres meses de relación hospitalaria, y añade elementos nuevos para un mejor conocimiento del incompetente y mal gestionado SESCAM.
Para empezar llegas a las nueve menos cuarto, ¡joder! esto está hoy de lujo, no hay apenas gente. Te extraen la sangre rápido. En menos de una hora la analítica debería estar realizada, disponible y tomada la decisión por el facultativo sobre si hay tratamiento o no. Te sientas en la sala de espera junto a dos pacientes más. Llegan las diez y no hay noticias. Te das un paseo hasta la cafetería. Las diez y media, nada. Las once, más de lo mismo. La sala ya a rebosar. Las doce, nada. Maldita mi suerte. A las doce y media, harto de esperar te sales al pasillo. Casi a la una te llaman a consulta, y ¡sorpresa!, te atiende una nueva doctora que ni se presenta y te dice que no hay sesión, además, a las horas que son, imposible, ya que el Hospital de Día cierra a las tres.

Pero doctora ¿me puede explicar que es lo que está sucediendo? A sí, perdone, pues que de cinco médicos adscritos al servicio de hematología que había sólo quedo yo para atender todos los servicios del hospital (planta, urgencias, sintrón, consulta..). Dos colegas se han ido, otros dos están de baja, la próxima semana habrá una nueva incorporación, y las restantes, hasta cubrir las plazas, en el mes de ¡febrero!. Esto es lamentable, pero es lo que hay, no podemos hacer nada, a este hospital no quiere venir nadie.

¡Trágame tierra! Haces memoria y compruebas estupefacto que desde el mes de junio, has pasado ya por cuatro hematólogos distintos. Tu historial, el que hoy te han entregado actualizado, sigue firmado por doctores ¡que ya no pertenecen al SESCAM!. Preguntas por la prueba del PET-TAC que se hace a mitad del proceso de sesiones de quimio, solicitada hace más de un mes, para comprobar la carga tumoral y eficacia del tratamiento. No se sabe nada.

Te sales del hospital casi a las dos cabreado y hundido, ¿por qué esa sensación ya casi habitual en todas las visitas, cuando están para todo lo contrario?, con el formulario de reclamaciones y quejas bajo el brazo para cagarte en sus muertos, y apesadumbrado, porque tienes que ponerte tres inyecciones, las de mejorar las defensas, que no toleras, que te dejan como unos zorros y supondrán unos próximos días de absoluto abatimiento.

¿Qué hacer? No lo sé, ahora estoy empanado, seguiré dándole vueltas al asunto en días venideros. Eso sí, no me quedaré callado y actuaré, porque lo que realmente está en juego es mi salud y mi vida, y nadie, nadie, debe jugar con ellas, ni con las de nadie, como lo están haciendo.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

¿A quién llevarías?


Hace unos días recibí esta historia-moraleja que dice más o menos así:

En una noche de tormenta estás conduciendo un automóvil de dos plazas. Pasas por una parada de autobús donde se encuentran tres personas esperando: Una anciana enferma, un viejo amigo que una vez te ayudó en un problema, y la mujer de tus sueños, o tu hombre ideal.

¿A quién llevarías en tu automóvil, habida cuenta que sólo tienes sitio para un pasajero?. ¿Qué alternativas tienes?. Podrías llevar a la anciana, porque está enferma y necesita atención sanitaria urgente; o podrías llevar al amigo, ya que te ayudó y estas en deuda con él. Sin embargo, posiblemente, nunca vuelvas a encontrar a la mujer de tus sueños, o tu hombre ideal.

Éste dilema ético y moral es utilizado como problema a resolver por parte de candidatos-as a puestos de trabajo en entrevistas de empresa. En una de ellas, un aspirante fue contratado, de entre muchos candidatos-as, por su contestación. Respondió que le daría las llaves del coche a su amigo, y le pediría que llevara a la anciana al hospital; mientras tanto, el se quedaría esperando el autobús con la mujer de sus sueños.

Esta ficción nos enseña que debemos prestar más atención a lo que hacemos o decimos, y también a que los problemas planteados correctamente, tienen bastantes posibilidades de ser resueltos de forma práctica.

El concurso anual de migas de Bernuy


Ya está convocado el concurso de migas de Bernuy. A lo tonto a lo tonto, y casi sin darnos ni cuenta, este año se celebra la sexta edición. Empezamos a organizarlo, junto a otras actividades que se hacen a lo largo del año, como forma de recuperar costumbres y tradiciones, de dar vida y actividad al pueblo, de hacer fiesta y reunir a gente de la comarca en torno a actividades que algunos llaman rimbombantemente rito-gastronómicas.
La verdad es que lo hemos conseguido, ya que la cita, cada año, congrega a más gente, más concursantes y más animación. La edición de este año varía en muy poco con respecto a las anteriores. Las normas para concursar son las mismas: elaboradas a fuego de leña, tres panes cantidad mínima a guisar, listas para cata por jurado a una hora determinada, y la posibilidad, de que el público asistente las pueda degustar libremente.
Repiten como patrocinadores el Ayuntamiento de Malpica de Tajo y la revista de vinos y gastronomía El Sacacorchos, y son nuevos, la Denominación de Origen Aceite Campo de Montiel, que proporcionará el aceite de oliva virgen extra para los guisos y trofeos, y la bodega cooperativa Viñedos de Camarena, que aportará los caldos.
Si el tiempo no lo impide, que hasta la fecha no lo ha hecho ningún año, disfrutaremos de una agradable jornada, que además, estará amenizada por la música callejera de la charanga del cebollano Rocha, y que tendrá como colofón, una representación teatral del grupo malpiqueño La Corropla que dirige Pepe Cedena, que este año interpretará la obra “Novios por Internet”, que con seguridad nos hará partirnos de la risa.
Ya lo sabéis, el día 6 de diciembre tenéis una cita con el concurso de migas de Bernuy. Estáis invitados-as.
PRESENTACIÓN Y BASES

Estimado-a concursante:

Le damos la bienvenida al 6º Concurso de Migas de Bernuy elaboradas a la antigua usanza, agradeciéndole su colaboración y participación.

Le recordamos que el guiso debe hacerse a fuego de leña facilitada por el Ayuntamiento, que la cantidad mínima a elaborar es de 3 panes (3 kg.), y que las 11´00 horas es el inicio del concurso. La organización y patrocinadores (D.O. Aceite Campo de Montiel) pone también a su disposición aceite de oliva virgen extra (1.000 cc.) en botellas de 250 cc., y también, como obsequio de la cooperativa Viñedos de Camarena de Toledo, algunas botellas de vino.

Los guisos deberán presentarse a cata ciega y degustación por el Jurado a las 13´00 horas, en platos que la organización le facilitará en su momento. Los aspectos que valorará el Jurado serán: presentación, coloración, cantidad de ingredientes, textura, aroma y condimentación. Tras la presentación del guiso a concurso, las migas que Vd. elabore podrán ser degustadas por el público asistente.

El Jurado concederá tres premios a los tres mejores guisos que consistirán en un plato de cerámica conmemorativo del 6º Concurso, un estuche de aceite de oliva virgen extra y una cantidad de dinero procedente de las recaudaciones de inscripción. Los trofeos serán entregados a las 16´00 horas, por el alcalde de Bernuy, D. Rafael Machín.

Desde el Ayuntamiento de Bernuy y desde la organización, le agradecemos nuevamente su participación y colaboración, indicándole que por encima del propio concurso está la intención de pasar una agradable jornada de hermanamiento entre los pueblos de la comarca, de divertimento y de recuperación de tradiciones gastronómicas.

¡Buena Suerte¡

PROGRAMA

11´00 h. Encendido de lumbres y preparación de migas

13´00 h. Presentación de migas a concurso y degustación por parte de los participantes y público asistente

15´00 h. Representación callejera del sainete “Novios de Internet” a cargo del grupo “La Corropla” de Malpica

16´00 h. Entrega de premios a los tres primeros guisos

Toda la jornada estará amenizada por la charanga “Charandonga” de Cebolla